La Ecuménica y el Hotel Vista Roja unen a Manuela y Ela sin saberlo. La guerra que cambió el mundo entra en sus vidas a pesar de los años que las separan. Manuela ha decidido que el pueblo se le queda pequeño. En el año 40 tiene que enfrentarse a sus miedos y dejar atrás a su familia. Ela está obsesionada con la Guerra a pesar de que en el año 80 nadie quiere hablar de ella. El Memorial se acerca y una excursión con su colegio hará que su vida dé un vuelco. Dos chicas de diecisiete años y un hecho que cambiará sus vidas para siempre.
Laura Tárraga (Alcoy, 1994) se dedica a madrugar para enfrentarse al mundo.
Lo primero que hace al despertar es darle un achuchón a sus gatos y, después, sentarse a escribir.
Entre la pila de novelas que tiene escritas puedes encontrar cuatro publicadas: la Bilogía Infortunium (2017); El Imperio del Sueño (Nocturna Ediciones, 2018), Entre vidas (2019) y la bilogía Actuar o Morir (Freya Ediciones, 2021).
Además de estos, le ha dado por escribir sobre clichés románticos en una serie de relatos gratuitos que solo están disponibles por tiempo limitado, entre ellos están: «El café más caro de Navidad» y «El café más frío de San Valentín».
¿Quieres saber algo más? Además de escritora es editora, turismóloga, copywriter, podcaster… —de titulitis va bien—… es mentora y profesora en su propia plataforma: Literatura juvenil para escritores.
Me da mucha pena tener que hacer una reseña negativa de un libro que he apadrinado y apoyado desde el primer momento. Entre vidas prometía ser una historia inspirada por la IIGM con una perspectiva distinta, original. Me temo que es lo único que cumple.
Conocemos la Ecuménica desde la perspectiva de Manuela (narra el conflicto del pasado) y de Ela (observa el presente, marcado por aquel conflicto). Además, se centra en los sucesos del Hotel Vista Roja. Cómo se intercalan ambos hilos temporales es curioso y está bien llevado.
Me gustaría alabar la edición. Es un libro autopublicado, pero la maquetación es excelente. Sin embargo, aquí termina lo positivo.
Lo primero que me gustaría comentar es la importancia de una buena corrección. Entiendo que los servicios de un corrector profesional requieren dinero; pero cuando te encuentras un libro que no ha pasado por su filtro, te das cuenta de que su oficio vale cada céntimo. Este libro tiene errores de todo tipo (y digo errores y no erratas porque no son fallos que se cuelen por el autocorrector de Word o porque la b y la v están al lado en el teclado). He encontrado errores léxicos (elección de palabras que no significan lo que en realidad se quiere expresar) errores en los conectores y, por tanto, en la lógica y el sentido de las oraciones. También hay errores gramaticales (exceso de frases sin verbo que buscan impactar al lector, pero tan solo ralentizan la lectura), de leísmo, de puntuación (comas entre sujeto y predicado), en los tiempos verbales, de registro... Os aseguro que un texto mal escrito y expresado hunde por completo una historia que, de otro modo, hubiera sido buena. Son fallos que, por otro lado, se aprende a evitar con una buena costumbre lectora, leyendo mucho y de forma crítica.
Otro punto negativo es que no he llegado a conectar con los personajes. Manuela me ha parecido voluble y Ela me ponía de los nervios porque es obsesiva (entiendo que es la intención, pero su forma de narrar era repetitiva, tenía la sensación de haber pasado por una misma escena tres veces antes y solo cambia de actitud en la última frase). Las conversaciones, además, son forzadas y me han parecido poco naturales. En más de una ocasión se da una escena en la que llega un personaje para hablar con otro, deja caer un atisbo de la información y se pira sin más. Me ha parecido un recurso un poco pobre para alimentar la intriga, porque no es algo que hagamos en la vida real. Es cierto que algún personaje se salva de la criba, pero tampoco tengo la impresión de haberles conocido del todo y algunos no aportan conflicto. El ritmo solo se acelera al final, cuando se desvela todo lo que ocurre.
Por todo esto, esta novela me ha resultado difícil de leer, pues los fallos me hacían dejar de leer. Es la muestra fehaciente de que los libros necesitan correctores y unos buenos lectores beta, que no solo alaben las maravillas de la historia, sino que ayuden al autor a mejorar y aprender.
«- Una cosa señorita Úrsula. ¿Usted sabe por qué empezó esta guerra? – Por orgullo, Manuela. Por el orgullo herido de un partido político»
Encontré este libro curioseando posibles lecturas por Amazon y lo primero que me llamó la atención fue su portada. La ilustración es preciosa (No sabéis lo que adoro las ilustraciones en las portadas) y tras leer el libro puedo decir que le va como anillo al dedo ya que refleja demasiado bien la esencia de la historia. Después de ver la portada, la sinopsis me cautivó. Últimamente siento predilección por los libros en los que se intercalan diferentes épocas debido en parte a la serie Outlander y la trilogía EBLUS de Care Santos. Así que sabía que tenía que darle una oportunidad tanto al libro como a la autora a la que hasta ese momento no conocía.
Cuando comencé a leer me di cuenta de varias cosillas que llamaron mi atención:
- La historia iba a ser más profunda de lo que pensaba en un inicio. - Teníamos dos protagonistas con nombre casi idénticos y me moría por saber cual sería su relación. - Los capítulos se enumeraban de forma curiosa. No consecutivamente sino como dos historias separadas. Tenemos capítulos nombrados de forma numérica cuando leemos a Manuela (1) y capítulos nombrados con la palabra que hace referencia al número cuando leemos a Ela (UNO). Como dando a entender que estamos leyendo la vida de dos personas diferentes que en principio no tienen nada que ver aunque más adelante averiguaremos que sí.
Como nos informa la sinopsis, el libro gira en torno a dos chicas que viven en décadas diferentes y cuyas existencias se ven marcadas por una guerra llamada «Ecuménica». Ela vive en el año ochenta mientras que Manuela vivió en el cuarenta. Ela desea que la gente recuerde para siempre las atrocidades cometidas durante el conflicto en el que los Nantes persiguieron a todo aquel que consideraban artista. Sin embargo el olvido es fácil y recordar momentos oscuros de la historia en ocasiones avergüenza y se mira para otro lado.
«Duele saber que ya nos hemos acostumbrado a ver heridas tan visibles como las que ella luce en su rostro. Todavía le quedan unos años para jubilarse, pero la sombra de lo ocurrido hace tanto tiempo parece que aún le persigue.»
«¿Cómo vamos a evitar que vuelva a suceder si cerramos los ojos?»
Manuela lucha por lograr un futuro mejor dejando atrás a sus hermanas y un padre alcohólico trabajando en el majestuoso hotel Vista Roja. Allí poco a poco irá creando lazos de amistad con los demás trabajadores del hotel.
Las dos protagonistas están muy bien construidas y junto a la impecable pluma de la autora podemos sumergirnos en sus sentimientos perfectamente. Por otro lado no he conseguido conectar con gran parte de los personajes secundarios sobre todo con los «amigos» de Ela. Me ha parecido que no tenían un gran papel en la historia y han hecho que sintiera que la protagonista estaba bastante sola. La abuela de Ela me ha caído mal simple y llanamente. No soportaba el hecho de que no contestara a las preguntas que tenía su nieta. De la parte de Manuela tengo que destacar el personaje de Genoveva, una chica con dotes para la pintura que se abstraía demasiado del mundo cada vez que se ponía a dibujar. Que le vamos a hacer.. Los artistas o los que aspiramos a serlo somos así. Pero en esta historia ser artista se considera una enfermedad y es por ello que son perseguidos durante la Ecuménica.
«Toda una obra de ingeniería genética creada para enseñarle a la población lo que tenía que hacer. Para demostrar lo impuro que era un artista, que su ADN estaba manchado, que estaban sucios, que no podían formar parte de una sociedad que pretendía llevar a Bauer hasta la perfección.»
Leyendo cosas así te das cuenta de lo peligrosas que pueden ser las falsas creencias y pensamientos supremacistas. De hecho, no he podido evitar hacer paralelismos de vez en cuando entre esta historia y Hitler y su Alemania Nazi.
Pero el olvido y el supremacismo no son los únicos temas que aborda la autora. También nos habla de la dificultad que las mujeres hemos tenido siempre de sobresalir en determinados campos para los que no se nos consideraba cualificadas. Dando un mensaje de animo. Tanto hombres como mujeres debemos ser quien queramos ser sin que nadie nos diga lo que podemos o no podemos hacer. Que nadie nos ponga etiquetas ni barreras.
Es una lectura rápida. El libro tan solo tiene unas 300 páginas y enseguida te metes en la historia. Además la envuelve un cierto halo de misterio que te engancha fácilmente. Es cierto que puede parecer previsible pero es algo que no importa demasiado porque la calidad de la redacción junto a la invitación a reflexionar sobre ciertos temas hacen el trabajo necesario para que sea interesante.
El libro está cargado de emoción y es impactante como de vez en cando se llega a erizar la piel al leer los momentos más críticos de la Ecuménica. Muestra perfectamente la crueldad y el miedo que se vive en una guerra y yo solo puedo pensar en que ojalá con libros como este se acabaran las guerras. Aunque soy consciente de que es una meta imposible.
No quiero hacer una reseña muy extensa porque tengo miedo de meter la pata y hacer algún spoiler así que terminaré diciendo que me ha encantado el final del libro. ¿Por que? Pues por el mensaje de optimismo que deja a pesar de lo duro del relato. Así que os animo a darle una oportunidad.
Está bien, logré terminarlo leyendo más rápido y, sí, es cierto que termina mucho mejor de como empieza. Incluso llegué a disfrutar el final. Creo que tiene 2.5 estrellas porque tengo varios problemas con el libro (que detallaré a continuación), pero debido a que es un tema que no se suele tocar y por el trabajo de la autora lo dejé en 3.
Intentaré dar un orden a las notas que fui tomando a medida que leía, pero puede que no quede tan bien como me gustaría.
La forma en que se suceden los hechos no me pareció del todo coherente. Por ejemplo, cuando Ela sale con la pregunta del clarinete fue muy de la nada y sin contexto, solo para sumar más misterio al tema del lunar. Sin embargo, el capítulo parecía no estar bien conectado con los otros y era casi una escena extra que podía eliminarse. En un momento dicen que se necesitan tres camareras para limpiar las habitaciones del cuarto piso, pero al inicio mandaban a dos camareras y era a las dos que terminaban primero. Lo que no tiene sentido si era tanto trabajo. O cuando en un capítulo Manuela dice que no le gusta que modifiquen su nombre y ya en el capítulo 7 todas las llaman Manuelita y dice que no le molesta. Entonces, ¿para qué mencionarlo? ¿Por qué ponerlo en el libro si no aporta nada? Otro caso, cuando la abuela la llama y están menos de cinco minutos y la mamá después llama para que vaya de vuelta. Entiendo que fue caminando en vez de tomar bus y por eso quedó corta de tiempo, aún así no me parece que fuera la mejor forma de armar esa escena en la que solo daban un poco de información. De alguna forma, me pareció que ciertas escenas estaban demasiado "pegadas" y no fluía de manera orgánica.
Sobre los diálogos no todos me resultaron tan fluidos. Algunos intentaban tener una forma particular de hablar de la persona, aunque no quedó muy fluido. También me pasó, con Ursula por ejemplo, que hablaba de cierta forma más cuidada y delicada y de la nada salía con una frase que sonaba más a las camareras.
Otra cosa que me molestó, que sé que puede ser un detalle, pero le quita credibilidad al mundo tiene que ver con la ausencia de apellidos en los personajes. Todos se llamaban a sí mismos por los nombres. Recién pasado el 60% me dan algunos apellidos y al final todos tienen apellidos, lo que se me hizo raro porque en un inicio uno suele presentarse con nombre y apellido. Dentro de lo mismo encontré muy raro que usaran diminutivos con ciertos nombres, como el soldado. Entiendo toda la conexión con Edu, pero aun así no lo sentí natural.
Puede que uno de los mayores problemas estuviera en la ambientación, considerando la importancia del hotel y la ciudad, no se logra transmitir bien. Y considero que en esta historia, en particular, lo que tenía que brillar por sobre todo lo demás era justamente eso: la ambientación. El hotel no logró terminar de transmitirme esa idea más opresiva que Ela intentaba describir.
Por otro lado, la forma de actuar de los personajes, en especial, Ela era brusca y sin sentido. Entiendo que quería mostrarnos qué sentía y percibía distinto el tema del Memorial, pero sus reacciones eran exageradas y prendía de nada. (Entiendo que al final no era solo Ela, pero aún así esa confusión y mezcla de ideas no me pareció bien representada, puede ser que no funcionara la primera persona). Esperaba que los demás la entendieran, aunque ella no podía entender al resto (querer olvidar también puede ser una forma de seguir adelante, según lo vivido. No todos procesan igual). La autora intentó mostrar de forma muy parcial a la gente que no iba al Memorial (como ignorantes, personas a las que no les importaba el sufrimiento ajeno, etc.). Todos eran así, nunca dio muestras de que podían existir más razones del por qué alguien no querría ir.
En mi opinión el tema que toca es serio, el aire del libro, los personajes y sus historias. Es por esto que cuando aparece el hipnotizador fue como un golpe, perdió la seriedad que tenía hasta el momento y siento que tomó un rumbo que no me vi venir y tampoco me gustó. Veamos, sí lo vi venir, pero esperaba algo más, un poco más elaborado que esa conexión. No lo sé, me dejó bastante indiferente. Aunque sí encontré interesante el tema de las manchas, lo vi venir por la mancha en la frente, pero fue inteligente.
Creo que este libro cae mucho en el decir y no mostrar. Por ejemplo, Ela nos dice que suele responder con otras preguntas, algo que simplemente debimos descubrir a medida que leíamos. O cuando la misma Ela nos aclara que dijo algo maleducado, eso podemos leerlo. Se nos tiene que aclarar si hay algo diferente en la voz que por motivos lógicos no leemos. Por otro lado, el tema del misterio y las pistas no me parece que fuera bien llevado a cabo. No era que nos diera gota a gota información y fuéramos poco a poco uniendo pistas, sino que empezaban con una y la cortaban, íbamos a llegar a algo y lo cortaban, a cada rato en que parecía que avanzábamos lo cortaban y resultó muy frustrante (más allá de que mucho era obvio).
Aprecio mucho el tema del libro, no creo haberlo visto en ninguna otra novela juvenil. De alguna forma, es una historia suele funcionar más para un público adulto. Es por esto que me gusta lo que hizo la autora aquí. No obstante, tengo la sensación de que no logró alcanzar todo el potencial. Otra cosa que destaco son los nombres de los partidos, los países y todo eso. Sí, recordaba demasiado a la Segunda Guerra Mundial, pero está bien. Me gustó. Quizá me faltaron fechas, recuerdo dos veces que me hablaron de una. Está muy bien creada la propaganda del partido (de nuevo, sé que toma una base y hace un símil obvio con ella). Las ideas detrás de los Nantes cuando las explican suenan lógicas para ellos, como en otras muchas guerras. Encontré interesante que Úrsula fuera Nante y su familia también. En un inicio el tema de los artistas me pareció ridículo, luego, me di cuenta de que cualquier persona que se crea superior a otra por el motivo que sea es ridículo. Ahí pude verle la gracia a ese aspecto. No era lo que esperaba cuando vi un video de la autora hablando de que tocaba el tema de los artistas en una guerra, pensé que sería algo más sutil. De todos modos, me gustó bastante.
Sobre los personajes encontré un gran acierto que Manuela fuera ignorante en temas políticos (ignorante la ocupo en su definición más clara y no como insulto). Ya que ver sus dudas y cuando le dicen que está a salvo y lo cree, porque no tiene motivos para no creer; es lo que debió pasar mucha gente. Mientras que Ela es esa mirada sobre el hombro contra aquellos que no piensan como ella (insisto con que para mí no debió narrar en primera persona), Manuela es una visión más ingenua de alguien que intenta entender unos cambios demasiado grandes y bruscos (también puede ser que la tercera persona ayudó bastante a que fuera un personaje más fácil al que agarrar cariño).
Confieso que me aburrí de sobremanera en la primera mitad y más, pensé dos veces en dejarlo porque no avanzaba y terminé aplicando lectura rápida para poder terminarlo porque tengo otros dos por editorial que leer todavía en el mes. Creo que pudo ser mucho mejor, pero también valoro mucho el esfuerzo de la autora y los temas que toca. La forma inteligente en que decidió contar una historia ya conocida y recontada para darnos algo nuevo con ese aire a viejo.
4 ⭐ La Ecuménica y el hotel Vista Roja unen a Manuela y a Ela sin que ellas se den cuenta. Manuela está harta de vivir bajo las cuatro paredes de su casa conviviendo con un padre borracho y decide buscarse la vida fuera del pueblo trabajando en el hotel Vista Roja. Por otro lado Manuela está obsesionada con la guerra de los años 40 en plenos años 80, se acerca el Memorial de la Ecuménica y su colegio decide hacer una excursión al hotel y ella se apunta de cabeza. Lo que no sabe es todo lo que se va a encontrar allí y todas las sensaciones que le va a provocar. Esta historia es totalmente una maravilla de leer, la historia mejora por momentos y vemos el avance de los Nantes en la guerra y cómo los artistas están totalmente condenados por serlo. Me ha gustado mucho el desarrollo de la obra y el tema a tratar, me parece super novedoso y muy interesante, es algo que me ha enganchado totalmente a la historia. En cuanto a los personajes tengo que decir que son todos una delicia, aunque sin duda los personajes que más me han gustado has sido Manuela, que no Ela, y Edu, un comandante Nante. Algo a destacar sobre los personajes es que no hay personajes buenos ni malos, blancos o negros, si no que son más bien grises, que no sabes lo que esconden detrás, ni los Nantes son tan malos... ni los del hotel Vista Roja tan buenos... Nos vamos dando cuenta que no todo el mundo es lo que parece. Otro punto a destacar es sin duda el hecho del tema de los artistas. Los Nantes, Partido Democrático Dominante, los condenaban porque creen firmemente en el gen del artista, algo hereditario, y ellos odian a cualquier artista, ya sea músico, escritor, pintor... y por ellos todos deben ser condenados. Es algo que me ha llamado la atención y que a lo largo de la historia Laura lo describe muy bien y quizás... solo quizás los Nantes tuvieran razón y ese gen existía ¿o no? Al final de la historia hay un relato extra que está narrado por Úrsula y por Piedad, desde su punto de vista y después de todo el Asedio y he de admitir que me ha gustado mucho ver esos puntos de vista, es otra forma de ver como han vivido esa historia bajo los ojos de otros personajes. En conclusión, es una historia magnífica, narrada de una forma extraordinaria y totalmente novedosa. Viviremos la Ecuménica, la duda de Ela, nos posicionaremos del lado de los Nantes o de los Confederados... Una historia que te hace sentir y analizar punto por punto dicha trama
No negaré que me siento muy parte de esta historia cuando recuerdo que habló conmigo todo el tema de las marcas de nacimiento jajajaja La historia ha ido mejorando conforme avanzaba y me ha gustado mucho el ritmo con el que se iba asentando la invasión Nante, la realidad de las dudas de Manuela, el hecho de que entre los personajes nunca hubiera buenos o malos, que todos fueran grises, y el dolor con el que se vive una guerra que es más nuestra de lo que pensamos. Además, creo que utilizar a los artistas como víctimas de esta guerra ayuda mucho a abrir los ojos y mantiene la coherencia todo el tiempo. Al final me quedo con Manuela. Era demasiado bonita ♥️ 3.5/5.
Ayer publiqué en el blog, una nueva reseña sobre el último libro que ha escrito Laura Tárraga. "Entre Vidas" es un libro que tenéis que leer SÍ o SÍ.
"Entre Vidas" es un libro que invita a la reflexión, al análisis del mundo que nos rodea y a hacer introspección en nosotros mismos, nos invita a conocernos y a reafirmarnos en aquéllo en lo que creemos, que deseamos y que con esfuerzo, trabajo, tiempo y paciencia, conseguiremos.
Considero que es el mejor libro de Laura (y eso que Infortunium II a mí me encantó), y es que con esta historia se supera a sí misma.
Es muy dinámica, compagina el presente con el pasado a la perfección y a pesar de saber desde el principio cómo terminará todo, no pierdes la intriga ni la curiosidad en ningún momento. Los personajes tienen un sentido y están muy bien construidos, y bueno, qué decir de Manuela, que me ha robado el corazón por completo desde el primer momento y se lo ha llevado consigo hasta el final.
Me gusta muchísimo cómo la autora ha tratado siempre desde el respeto un tema tan controvertido como es una guerra, y ha jugado con los grises en todo momento, además de con el desconcierto y la juventud de las protagonistas.
Sin duda, una novela muy necesaria.
Mil gracias por dejarme formar parte del Hotel Vista Roja. Ha sido una experiencia brutal. Espero que lleguéis a descubrir esta historia como se merece.
Es un libro maravilloso, la autora tiene un sentido del ritmo impresionante, su escritura es ágil y descriptiva, la forma en la que trata y respeta a la memoria histórica es formidable. Plasma el como la gente trata de olvidar y se averguenza de su pasado, lo cual solo nos condena a que se repitan las mismas tragedias y el como hay quienes luchan contra esta corriente de olvido.
La verdad es que no suelo leer novelas de este tipo, pero la iniciativa de la autora y toda la campaña realizada me animó mucho a participar y formar parte de la publicación de esta historia. Me ha encantado esta novela, sus personajes, sus similitudes a hechos históricos reales, la narración de las protagonistas y sus saltos temporales. Mi personaje favorito ha sido Manuela y gracias a su inocencia he disfrutado mucho de este libro, aún sabiendo su trágica resolución. Enhorabuena Laura, es una novela muy cuidada y con unas ilustraciones preciosas.
Voy a empezar por lo más importante: he disfrutado mucho leyendo esta historia.
La trama se centra en una guerra ficticia basada en la Segunda guerra mundial. Usando un paralelismo bastante original con nuestra historia, Laura nos cuenta qué pasa con los artistas durante las guerras. Al mismo tiempo, nos hace reflexionar acerca de las convicciones y lo que está preestablecido.
A partir de las historias de Ela y Manuela, Laura ha sabido crear una novela honesta llena de personajes muy humanos. Como tales, nos encontramos con que sus decisiones, acciones y reacciones son en muchos de los momentos cuestionables y, a la vez, comprensibles. Este es uno de los aspectos que más me han gustado.
**A PARTIR DE AQUÍ, POSIBLES SPOILERS**
Si antes he dicho que la novela es honesta es porque sabemos cómo va a acabar desde el principio, incluso en medio de la trama se nos desvela el destino de algunos personajes (que podría haber sido un misterio hasta más hacia el final). Para mí, esto provoca que la atención esté centrada en las interacciones entre personajes, más que en posibles giros de trama, lo que me parece francamente acertado para tratar un tema así.
Además, quiero destacar la elección del momento de la trama en el que se mezclan definitivamente las historias de Manuela y Ela, que me pareció acertadísima. Además, el motivo de esta conexión y la forma de descubrirla (por parte de Ela) tienen el punto justo de misterio y misticismo para hacerlo creíble e interesante.
Tal vez un "pero" que le encuentro es que me faltó que se desarrollaran más algunos personajes, en especial la abuela y la madre de Ela. Sus reacciones resultan a veces un poco forzadas o planas, sobre todo en los momentos en los que empiezan a sospechar qué le pasa a Ela. De todos modos, esto no impide que uno pueda disfrutar de la novela y de todos sus personajes.
Felicidades, Laura. Espero leerte en muchas historias más.
Siento que Laura se supera a cada libro. Lo he disfrutado muchísimo desde el principio hasta el fin.
Entre vidas es una historia muy redonda y que toca temas tan importantes como la guerra desde el punto de vista de ambos bandos. Se puede ver claramente el paralelismo de la Ecuménica con la Segunda Guerra Mundial, algo que me ha despertado mucha simpatía por la novela, pero sin dejar detrás el mensaje más importante: Entre vidas relata una guerra no tan ficticia a fin y al cabo. Además, pienso que están muy bien hilados los eventos de la guerra con la vida de los personajes. Aunque otros digan que los capítulos son confusos, creo que Laura ha sabido repartir la información para sorprender al lector y, además, jugar con él.
Claro que hay ciertas cosas que yo hubiera cambiado, pero Laura es Laura y si cree que está bien así, no soy quién para rebatírselo. :)
Terminé ayer la novela, pero sigo procesando información de ella. Lo primero que quiero decir de ella es que engancha, que, aun estando un casi bloqueo lector, apenas he podido soltar el libro. Te atrapan las dos historias, tanto la de Ela, como la de Manuela. Ver cómo, poco a poco, presente y pasado se van uniendo.
Ver las similitudes entre la realidad que ocurrió y la que Laura cuenta en la novela también es, cuanto menos, interesante, ver cómo ha cogido la Historia y la ha transformado en suya, cómo ha creado su propio mundo (del que quiero saber más, dicho sea de paso).
Los personajes también es un gran punto en la historia, tanto las dos protagonistas, como los secundarios como Geno, Fifo, Piedad, Úrsula, Jacinta... Ninguno pasa desapercibido y merece la pena ser conocido.
En general, he disfrutado mogollón de esta novela y estoy deseando leer pronto más de esta autora.
Es la tercera vez que tengo la oportunidad de leer a esta autora, a la que también entrevisté el año pasado. Antes de empezar con la reseña, les cuento que pueden leer las de Infortunium y El Imperio del Sueño, si quieren saber más sobre la autora y sus obras anteriores. Y, sin más dilaciones, hablemos de Entre vidas.
Como muchos sabrán, la autora publicó mediante una campaña de crowfunding en Verkami.Tuve la suerte de poder apoyarla como mecenas y leer el libro en su versión digital. Esta versión incluía un relato extra, conseguido gracias a haber cumplido una de las metas de la campaña. La versión física incluye una imagen extra sobre la guerra. Sobre todo con las maravillosas ilustraciones de Mónica Marqués, que pueden ver en esta entrada. En fin, se imaginarán que toda esta campaña disparó el hype de maneras alucinantes y sí, se imaginan bien. Por suerte, puedo decir que es un libro a la altura del hype. Y eso no es poco. De hecho, creo que de las tres novelas que voy leyendo de Laura, es la que más me gustó. La más completa, la más consistente y la que más emociones me despertó. Y, como siempre, con fuerte crítica social detrás y situaciones que podrían considerarse alegóricas de nuestra realidad. No sé, ¿ya tienen ganas de leer? Sigamos.
Se desprende de la sinopsis que esta es una historia contada en dos tiempos. En el de Manuela, en los años 40, y en el de Ela, en los años 80. Estamos en una especie de mundo alternativo que nos cuenta una guerra paralela a la que sería nuestra Segunda Guerra Mundial, que es la Ecuménica. Esto es por gusto y es, como les decía, alegórico. La diferencia es que aquí los perseguidos, los que causan todo el daño a la sociedad y hay que eliminar y lo que se imaginan son los artistas. El ser artista, dicen los Nantes —ya sabemos el paralelo de quiénes son—, es genético y ensucia la sangre. Y por lo tanto, son una lacra de la sociedad. Esto empieza a de poco, a la vez que la guerra. Y de pronto lo invade todo y no hay cómo escapar.
Manuela, cuya narración está en tercera persona, es una muchacha de pueblo que se va a la ciudad en busca de una vida diferente. Para no seguir soportando a su padre alcohólico ni tener que depender de un esposo. Así es que consigue un puesto de trabajo en el Hotel Vista Roja. Vamos a tener la oportunidad de conocer más sobre la rutina y los habitantes de este hotel, pero muy pronto las cosas van a torcerse y... Se imaginan. La verdad, creo que la de Manuela es la historia más dura. No siempre es fácil leer sus capítulos y a veces la crudeza llega mucho. Está muy bien logrado, la verdad, y creo que contrasta muchísimo el optimismo y la ligereza del principio con los capítulos finales, mucho más oscuros y densos. Esa ingenuidad sobre el futuro y la desesperanza del final, tras haber vivido la guerra de cerca.
Me encanta también la atmósfera conseguida en esta parte. Se nota más vieja, aunque sean unos años 40 distintos a los nuestros. Esto se ve en la tecnología, la forma en que la gente se entera de las cosas, cómo se tratan entre sí. Igual, hay diferencias: ya en esta época, las distintas orientaciones sexuales están normalizadas y me parece excelente. Los personajes secundarios también me parecieron muy bien desarrollados. Desde la enigmática Úrsula hasta otros más entrañables como Virtudes, Piedad o Genoveva, o incluso otros más ambiguos.
Por otro lado tenemos a Ela, cuarenta años después. Su historia es, en cierto sentido, más sencilla. Sin embargo, hay momentos muy intensos pues es donde más importa el peso que tiene la memoria. La memoria de hechos terribles, de crímenes de lesa humanidad, de todo esto tan espantoso que muchos se empeñan en olvidar porque «hay que mirar al futuro» y «avanzar» y todas esas pavadas tan terroríficamente parecidas a las que dicen acá sobre la dictadura. No pude evitar sentir esa cercanía y que me llegara mucho la reticencia de Ela a olvidar lo sucedido y las consecuencias que tiene en el fururo. En este mundo en el que vivimos, dudo que nosotros podamos darnos el lujo de hacerlo. De todos modos, lo que le sucede a Ela es un poco más drástico: es incapaz de sacarse el tema de la cabeza, de sentir la Ecuménica como algo personal y la necesidad imperiosa de acercarse a los lugares donde más se sufrió la guerra. ¿Por qué? Misterio.
Ela nos narra en primera persona y esto ayuda mucho a transferirnos esa confusión que sufre. Poco a poco, algunas cosas que vive empiezan a ser incoherentes y ella misma lo nota. Me encantó cómo se trabajó esto y el impacto que tiene en la lectura. Es difícil hablar de los personajes que la rodean porque, primero, sufren esta ambigüedad con la que Ela los percibe y, segundo, porque en muchos casos es spoiler. Me gustaron, también, pero no sé si al mismo nivel que los de los capítulos de Manuela.
Ya he hablado antes de la prosa de Laura, pero creo de verdad que este es el libro que más llega. Además, la ambientación en un mundo que no es el nuestro para contarnos cosas muy vigentes es algo que me parece súper adecuado. Estas dos virtudes se conjugan muy bien y creo que el efecto del libro es el esperado. Se lee muy rápido, pero con el corazón en el cuello. Y genera muchas cosas, no sé.
Así que nada, si no fueron mecenas ya y por lo tanto felices poseedores de un ejemplar, los invito a adquirir uno porque vale la pena. Porque es necesario, al igual que la memoria lo es. Y de eso se trata este libro, en gran parte.
Buen trabajo de Laura Tárraga que cuenta, con dos narradores distintos, presente y pasado de un hotel con mucha historia. Ha sabido darle una vuelta de tuerca a un tema quizás un poco manido. Creo que es una lectura recomendable para jóvenes que no deberían olvidar nuestra triste historia reciente.
Un libro extraordinario, es increíble la forma de escribir de Laura Tárraga.
Conocer a Manuela y Ella ha sido una maravilla, ir de visita por el Vista Roja ha sido una delicia; pero lo mejor de esta historia ha sido la cantidad de sentimientos que te hace experimentar, mientras te mueves por sus páginas.
Es un libro que te hace disfrutar desde el principio, pero cada capítulo te hace sentir una cosa, resumiendo es una historia viva.
En esta novela Laura Tárraga coge la Historia y la hace suya. Son impresionantes los paralelismos con la Segunda Guerra Mundial, pudiendo reconocer una guerra que todos conocemos entre las páginas de Entre Vidas. A pesar de que hay algo que en cierto momento me vi venir, la novela me ha gustado muchísimo. Las dos historias enganchan y no puedes parar hasta el final.
La lectura de este libro me hacía muchísima ilusión, no solo por ser Laura Tárraga, sino porque he participado como mecenas en el nacimiento de este libro y me sentía un poco parte de él. Y lo cierto es que no me ha decepcionado. «Entre vidas» es una reinterpretación del conflicto de la Segunda Guerra Mundial que pone los pelos de punta. Laura Tárraga ha conseguido llevar a las páginas de este libro una historia emocionante y llena de momentos de tensión que me tenía en una intriga constante, y es que la narración la podemos leer desde dos puntos de vista diferentes: el de Manuela y el de Ela. El de Manuela está narrado en tercera persona y es más versátil y ligero que el de Ela, que está narrado en primera persona y bueno, las limitaciones de esto se hacen notar desde el principio, pero antes voy a hablaros de la historia. Gracias a estos dos puntos de vista vivimos dos épocas diferentes, la de Manuela, dentro del hotel Vista Roja, donde se nos narran sus peripecias trabajando como camarera de piso y el de Ela, que vive en el presente. Una narración completa a la otra y eso crea un enganche muy curioso con esta historia, ya que necesitas la información de ambas épocas para poder entenderlo todo. Aquí es donde nos encontramos con el primer problema, y es que los capítulos de Ela se hacen algo pesados y llega un momento en el que parece que su historia está estancada y estas deseando que lleguen los capítulos de Manuela para seguir adquiriendo información. Desde mi punto de vista, creo que a Ela le falta «picardía» en el sentido de ser más curiosa en averiguar lo que le sucede, quizá si esta parte se hubiera pulido un poco más los capítulos de Ela habrían sido más emocionantes y menos pesados. Y creo que este detalle ha provocado que no haya conectado nada con Ela, de hecho, me caía bastante mal, con ese carácter autoritario y siendo tan poco respetuosa con la gente que la rodea. No sé hasta que punto es así por lo que la está pasando, ya que no la conocemos de antes, pero si es cierto que me parecía demasiado borde y desagradable, esperando que los demás respeten su opinión pero ella no respetaba la opinión de nadie. En cambio, con los capítulos de Manuela sucede todo lo contrario. En cada capítulo tenemos alguna revelación nueva y se describen mucho mejor los sentimientos y las vivencias de los trabajadores del hotel en los momentos de más tensión. La emoción comienza pronto y eso le da dinamismo, es decir, que no se para en narrar el día a día hasta la llegada de los Nantes. Quizá el único punto negativo es el tema de los nombres, debido a que en los capítulos de Ela nos encontramos con personajes que se llaman igual que algunos de los trabajadores del hotel, la confusión llega pronto y en algunos momentos me he encontrado algo perdida porque no sabía exactamente si el personaje que me estaba hablando en los capítulos de Ela era el mismo que hablaba con Manuela en el hotel. Lo que si que me gustaría alabar de esta historia, es como Laura ha conseguido darle la vuelta al conflicto de la Segunda Guerra Mundial, respetando todos los aspectos principales (los guiños a la historia real me dejaron gratamente sorprendida, ya que yo también tengo muchos conocimientos sobre este conflicto y las personas que participaron en él, y encontré con mucha facilidad las alusiones a los personajes reales que participaron en el conflicto) y respetando la memoria de aquellos que sufrieron esa barbarie. Quizá el único punto negativo que tengo que ponerle a este proyecto es la edición del mismo. Las ilustraciones de Mónica Marqués son preciosas pero lo que es el diseño, maquetación y corrección del libro dejan bastante que desear. Desde mi punto de vista la letra es algo pequeña, con un punto más habría estado perfecta y el margen interior también lo he notado demasiado escaso, ya que me obligaba a abrir demasiado el libro y también hay fallos de maquetación que, a mí, como diseñadora gráfica editorial, me hacían algo complicada la lectura. En cuanto a la corrección, entiendo que no puede salir 100% perfecta, porque hasta en los títulos de más renombre nos encontramos erratas, pero las que nos encontramos aquí son de no haber prestado atención, como frases sin punto final, puntos y comas seguidos… entiendo que es complicado que sea totalmente perfecto, pero eso son fallos que, en una edición como ésta y con el precio porque el que se vende, no se pueden permitir. Pese a esto último os recomiendo el libro totalmente. A mí me ha encantado, me ha enganchado y me ha dejado contenta de haber sido parte de este proyecto. «Entre vidas» me ha gustado mucho más de lo que pensaba en un principio y consiguió emocionarme con su final, pese a que ya se sabe desde cierto punto de la historia, cuando llego el momento tenía el corazón en un puño y lo pasé bastante mal porque me vinculé emocionalmente con Manuela y eso se hizo notar. He de decir que eso no suele pasarme con todas las historias, así que es digno de alabar.
Una novela muy bien construida por todos los lados. Historia, personajes, narrativa y los mensajes que deja. ¡Más que recomendada! Reseña completa en el blog Link aquí
Hoy os traigo la reseña de la nueva novela de Laura Tárraga: Entre Vidas. No me cansaré de decir que Laura ha hecho un gran trabajo en su campaña de crowfunding así como en la edición de esta novela. Inspiras a mucha gente con cosas como esta.
La novela está inspirada en la Segunda Guerra Mundial con dos protagonistas principales: Manuela, que vive la Ecuménica (guerra) y nos narra, por tanto el pasado y Ela, que desde la actualidad intenta rascar en la historia del pasado a través de un fuerte sentimiento que tiene en su interior y que a lo largo de la historia descubrirá que tiene “nombre y apellidos”. La mayor parte de la trama se desarrolla en el Hotel Vista Roja, nexo físico de unión entre nuestras dos protagonistas.
Me ha gustado mucho como Laura ha ido intercalando la trama del pasado a presente y uniendo piezas del puzzle para dar sentido a la historia. Me ha encantado ese “tema” con el que lidia Ela y que descubre a lo largo de la historia porque me parece muy interesante y le da un toque de magia (digámoslo así). Así mismo, aprecio mucho que en novelas juveniles se hable de hechos históricos tan relevantes reivindicando la importancia de que no caigan en el olvido para que jamás vuelven a ocurrir. Me han gustado también los diálogos entre los personajes y la elección de los mismos, dándole a la trama mayor diversidad de situaciones.
También quiero añadir que ha habido algunas cosas que me han faltado, quizás algunos datos inconexos que, sin ser de suma importancia para el desarrollo de la trama, sí es cierto que podrían haberse evitado.
Para acabar, me gustaría resaltar el hecho de la evolución de Laura, que se nota en todos los aspectos de este libro y creo que es de las cosas más bonitas de ver en una autora joven. ¡Enhorabuena!
Es un libro que por la temática que trata no suele ser algo que me guste a mi mucho leer porque son temas que me sacan mucho de quicio y me ponen de mal humor por todo lo que hicieron por tazones absurdas pero aun así debo decir que me ha gudtado bastante, asi como sus protagonistas Manuela en el pasado y Ela, en el presente, aunque Ela me ha puesto mucho de los nervios al principio luego se ha ido tranqulizando me ha caido muy bien y la historia me ha parecido preciosa sobre todo la representación de otros colectivos. Y, además me encanta como escribe Laura.
Me costó un poco amoldarme a la historia pero, una vez lo hice, la disfruté muchísimo. Laura ha creado una trama llena de sorpresas y personajes entrañables que se hacen un huequecito en tu corazón (Genoveva, mi niña 💔). Me encanta el final y los valores humanos que transmite la novela.
No es la primera vez que leo a Laura Tárraga ni será la última porque esta autora no hace más que sorprenderme con su increíble imaginación y su capacidad para distorsionar historias que tenemos preconcebidas en nuestra mente y darle una forma tan original que nos cuesta reconocerlas. En este caso, "Entre vidas" es una de las historias más realistas que he podido leer en los últimos años.
Laura Tárraga se empeña en retratarnos la Historia real a través de su imaginación, versionando y eligiendo elementos reconocibles de nuestra realidad para insertarlos en sus historias alternativas, puesto que ninguno de los lugares ni personajes existieron pero como si hubieran existido porque la sensación de estar leyendo nuestro propio pasado, aunque el país de Ordeos sea ficticio, es continua desde la primera página. Ahora imaginad que en ese país inventado, dentro de un conjunto de estados también inventados, comienza a extenderse una ideología fascista en la que los artistas y el arte, en general, de cualquier tipo (dibujar, escribir, tocar un instrumento, pintar, componer…) son vistos como el germen de todos los males que deterioran a la sociedad y que son el motivo de por qué la economía y el progreso van mal porque, claro, los artistas son unos vagos que se pasan los días en busca de inspiración y cuando la encuentran no aportan nada productivo. ¿Veis por dónde van los tiros?
La premisa es aterradora y se sirve sola para que no queramos soltar el libro ya que los paralelismos con nuestra realidad histórica son el combustible que nos impulsa. Por otra parte, en esta novela hay cabida para todo tipo de sentimientos, ya que las relaciones son la base fundamental de Entre vidas y no solo las conexiones que se establecen entre unos y otros personajes.
Por lo demás, si habéis tenido ocasión de leer anteriormente a Laura Tárraga sabréis que tiene un estilo pulcro en cuanto a la forma y lleno de sentimientos en cuanto al fondo. Su manera de escribir te atrapa sin que pueda explicar muy bien cómo, ya que no destaca por tener muchos diálogos ni tampoco largos párrafos descriptivos, así que supongo que su secreto está en un equilibrio muy bien conseguido entre interacciones de personajes, descripciones de lugares o escenarios, y pensamientos y emociones internos de cada narradora, de forma que el ritmo de lectura no decae en ningún momento. El final se encarga de tocar la fibra sensible aunque te propongas permanecer como un témpano y la sensación de haber leído una pequeña joya literaria dura varias semanas después de terminar el libro.
Para resumir, una historia muy original cuyo parecido con la realidad es pura coincidencia y sin embargo, sabemos que lo que pretende Laura Tárraga es hacernos reflexionar sobre el pasado y la importancia de no olvidar los errores. No dejo de asombrarme por la capacidad de esta autora para meterme dentro de sus creaciones, para emocionarme con sus personajes y para hacer de una trama en apariencia sencilla, una historia tan compleja en trasfondo y reflexiones como sutil a la hora de ejecutarla sin que nos demos cuenta.
Será difícil hacer una reseña de este libro porque lo que más me ha gustado es SPOILER, pero lo intentaré.
Lo más interesante es que trata de una premisa poco habitual en novela juvenil. La guerra no es precisamente un elemento muy extraño (la de historias de fantasía épica con batallas que existen, por ejemplo), pero Laura Tárraga le da un trato especial al ponerlo en el foco de la trama. En hablar de las consecuencias, de los bandos, la opresión...
En ese aspecto, las dos tramas entrelazadas me han gustado mucho y cómo la información se muestra poco a poco. Hay datos que te dan y otros que te toca enlazar a ti. Con las protagonistas, en cambio, no ha sido igual. Aunque al final he entendido a Ela, al principio es irritante y poco creíble. No habla, vomita discursos. Parece más una caricatura que un personaje. Por otra parte, Manuela me ha caído muy bien. También me he metido más en su trama. Mientras el entorno de Ela es hostil y los secundarios irrelevantes, se le coge cariño a los personajes que rodean a Manuela (¡y cómo me han hecho sufrir!). Son muy variados y han conseguido que el final me arañe un poquito el corazón.
Se queda en 3 y no 4 estrellas porque, en general, al libro le falta un poco de pulido y no ha conseguido meterme del todo en la trama. Hay pequeñas erratas (nombres en blanco, diálogos mal puntuados) y un estilo menos cuidado que en El imperio del sueño, con escenas que pasan muy deprisa, otras que no he visualizado y una ambientación que no he terminado de sentir.
Quiero destacar el trabajo de la autora en la maquetación y edición del libro.
Entre vidas es una de las historias que más tiempo llevaban en mi lista de pendientes. Sin exagerar, llevaba en pendientes desde que la autora lo publicó mediante un crowdfunding en 2019. Desde entonces ha sido un libro que ha estado en mi estantería a la espera de poder ser leído y quería poder leerlo antes de que acabase el año para que no pasase más tiempo en la lista de pendientes. Tenía muchas ganas de leer a esta autora y me ha gustado mucho su forma de narrar, así que no será lo último que lea.
Nos adentraremos en el Hotel Vista Roja gracias a Manuela y Ela. Contado desde dos puntos de vista totalmente diferentes y en años distintos, viviremos la guerra que ha cambiado el mundo. Manuela es una joven que decide que su vida en el pueblo no tiene mucho futuro y que no quiere acabar casada como su hermana mayor, por lo que decide irse a la gran ciudad en los años 40 y dejar atrás a su familia. Mientras que Ela es una joven de diecisiete años que está obsesionada con la guerra que tuvo lugar hace 40 años y de la que nadie quiere hablar. Su vida cambiará cuando en una excursión con el colegio visitan el Hotel Vista Roja.
Es una historia muy bien construida. Se nota que la historia está basada en un hecho real como puede ser la Segunda Guerra Mundial, pero me gusta mucho el enfoque que le ha dado la autora. En este caso, los que sufren algún peligro son las personas que tienen el gen del artista. Lo que cabe a destacar dentro de la historia son los dos puntos de vista que hay y cómo conoceremos este hecho de la historia. En el caso de Ela, tiene muy clara su posición y le molesta mucho que la gente no hable sobre el pasado. Mientras que Manuela es una joven que trabaja en el hotel y, por lo tanto, no tiene muy claro qué es lo que está pasando en el resto del mundo con la guerra.
Me ha parecido muy original cómo está tratado el tema de la segunda guerra mundial. Desde que la historia sucediera en un hotel, la obsesión de los Nantes por los artistas hasta la existencia de un personaje joven que realza la importancia de conocer nuestra historia.
Sin embargo, había pasajes donde la información que se nos da es irrelevante ya que o bien era innecesaria o ya la conocíamos mediante las acciones de los personajes.
Los personajes principales son perfectamente reconocibles. Destacaría la voz narrativa de Ela, que al margen de que estés de acuerdo en cómo piensa o no, reconoces su personalidad desde el primer momento. No obstante, me ha faltado algo más de detalle en los secundarios. Creo que en los diálogos la autora intenta darlos a conocer pero se queda algo corto. Por ejemplo, en ocasiones confundía algunas de las trabajadoras del hotel.
Y hablando del hotel, aunque el estilo de la autora es directo y eso facilita la lectura, me hubiera gustado una ambientación más elaborada con más descripciones sobre el edificio. Pero lo que sí me ha gustado, es el elemento que combina el realismo con la fantasía puesto que el realismo fantástico es de mis subgéneros literarios favoritos.
En conclusión, 'Entre vidas' me ha parecido una novela necesaria en la literatura juvenil por el tema que trata y original. A pesar de los fallos que he encontrado, es una lectura muy recomendable.
Al principio me mantuvo muy intrigada y me sentía arropada por la pluma de Laura, además de lo prendada que me he quedado con la evolución de su prosa desde los libros de Infortunium, pero luego ha habido más peros que enganche.
La idea es buena, con ese toque inspirado en la Segunda Guerra Mundial pero haciendo a los artistas como víctimas, pero la historia corre a dos tiempos: el "presente" con Ela y el pasado con la guerra a través de Manuela. Manuela es adorable y los personajes secundarios que la rodean, así como la trama con todos sus pequeños detalles, pero Ela... no he conseguido empatizar con ella en absoluto, me resulta repelente y muy densa.
Unido a que la trama avanza demasiado lento, he decidido que prefiero abandonarla.
A pesar de que estuve muy pendiente de este libro, no quise leer nada sobre la temática, así que lo único que sabía de la historia es que Laura la iba a autopublicar mendiante crowfunding por lo que toda la trama en sí ha sido una sorpresa para mi. Una sorpresa agradable. Desde el primer momento he caído a los pies de Ela y Manuela. Y aunque en un principio me preocupaba un poco la idea de tener dos líneas temporadas distintas, lo cierto es que ambas me tenían en ascuas desde el principio. La historia evoluciona de forma increíble y junto a ella lo hacen sus protagonistas. Las dos me despertaban sensaciones muy distintas, creo que porque no estoy acostumbrada a leer a unos personajes con un perfil como el suyo. Sobretodo Manuela, confieso que he tenido debilidad por ella.
A pesar de que la historia no es muy larga, no se me ha hecho precipitada en ningún momento. Ni siquiera cuando estaba a punto de llegar al final y aún quedaban cabos sueltos.
El único "pero" que puedo ponerle es que siento que se ha quedado un poco corto en la explicación del mundo. Me he quedado con la sensación de que no sé mucho sobre cómo funcionan las cosas en Berodia. Sin embargo, a pesar de esto último, la novela me ha gustado muchísimo. Según la iba leyendo me atrapaba un poco más y ayer, al terminar, me dejó una sensación muy agridulce en el pecho de la que aún no he logrado deshacerme. Sin duda voy a seguir leyendo a Laura porque ha sido todo un descubrimiento.