Lorenzo Silva es un autor magnífico, con el que he tenido la oportunidad de coincidir y al cual admiro por su variedad de registros y por su prosa cuidada. Era obligado para mí hablar, por tanto, de uno de los libros que más han dado de hablar en este año que se nos va y que muchos críticos colocan como uno de los mejores del autor. Más llamativo es para mí cuando, además, estudia un personaje histórico y, especialmente, cuando es desconocido para mí. Hablamos de Recordarán tu nombre, que ya desde el título es una declaración de intenciones.
En el mismo, Lorenzo nos acerca la vida y obra de José Aranguren, guardia civil que hizo carrera en muchos puntos de la geografía española pero cuyo momento clave fue en Barcelona, donde detuvo las tentativas del General Goded de sumarse al golpe militar de 1936, y donde se sumó a la resistencia de la ciudad hasta su toma, siendo asesinado en abril de 1939. Como el autor indica, no hay ninguna placa conmemorativa en la ciudad, ni ninguna calle en su honor. Sin duda, estamos ante uno de esos personajes olvidados por la historia, como tantos otros.
Uno de los primeros puntos que me gustaría destacar de la obra es el estilo que utiliza a la hora de tratar la temática. La narración es más compleja que en El palacio de Petko, aquí reseñada, dado que el público objetivo es diferente y debido a que la temática así lo requiere. Por tanto, aquellos que sólo conozcan del autor aquella novela juvenil, quizá encuentren complicado seguir la narración de este libro. Sin embargo, la seriedad con la que trata a la figura de Aranguren y los sucesos que aquí se destacan merecen una seriedad que el autor ha sabido transmitir.
Otro de los puntos a destacar es la parte de documentación previa que Lorenzo Silva ha llevado a cabo. No es la primera obra en la que Silva se pone manos a la obra con una investigación divulgativa. De hecho, recientemente se publicó su ensayo sobre ETA Sangre, sudor y paz junto a Gonzalo Araluce y Manuel Sánchez, que en 2018 será reseñado en este espacio. Para esta ocasión, Lorenzo Silva se ha encontrado con que pocas fuentes directas tenía, y el relato ha sido reconstruido a través de los testimonios de la familia del fallecido, de los diarios de la época y de fuentes secundarias. Por desgracia, la historiografía de los vencedores no ponen en valor la importancia de aquellos que se resistieron a doblegarse, y ese vacío académico se está llenando ahora. Por lo tanto, el esfuerzo del autor es doble. Ya sabéis que me gusta detenerme en el punto de la investigación que se lleva a cabo, ya que me puede mi vena de historiador. Y aquí os puedo decir que, con las piezas con las que contaba, Lorenzo Silva hace un a crónica veraz de los hechos.
Porque, aunque haya diálogos y aunque el autor deje bien claro cuando está documentando y cuando está elucubrando, lo que está escribiendo se me parece más a una crónica que a una novela. Esto es percepción personal, y de hecho agradezco que el tratamiento sea ese para esta figura. Quizás una novela como tal habría desvirtuado a la figura de Aranguren, quizás no. Pero lo cierto es que merecía una obra que le descubriese de forma pulcra y sin florituras. Un acierto.
En definitiva, este no es un libro más sobre la Guerra Civil. Este no es un escrito en el que nos muestren el desarrollo del conflicto, ni una visión sesgada o partidista de lo que ocurrió. Es una narración neutra, conocedora de la persona a la que va a hacer este homenaje y que es consecuente con sus ambiciones. No esperéis una trepidante historia o un ritmo frenético, porque en este libro no lo vais a encontrar. En cambio, aquí muchos podemos contemplar un excelente ejemplo de cómo llevar a cabo el tratamiento de un suceso/personaje histórico/momento concreto. Muchos escritores de novela histórica podrían aprender un poco. Pero lo más importante es lo que el autor ha conseguido: que el nombre de José Aranguren Roldán nos suene de algo y podamos reconocerle su enorme valor. Ochenta años después, pero ya se sabe: nunca es tarde…