Rescate de la gran antología prologada que Carlos Droguett hizo de la poesía de Pablo de Rokha.
Epopeya es la recuperación de un grandioso hito de la poesía chilena. En 1974, Carlos Droguett publicó en La Habana una amplia selección prologada de la obra de Pablo de Rokha, quien seis años antes se había quitado la vida. Además de la amistad, los unía una afinidad literaria marcada por el ímpetu, el desborde y la acritud. Fue inmejorable el trabajo de Droguett, hecho para la prestigiosa colección Casa de las Américas de Cuba y hoy reeditado íntegramente por Lumen Poesí una antología sustancial y maciza antecedida de una extensa introducción que realza con inteligencia el valor de la gran poesía rokhiana, esa escritura única, celebratoria y demoledora a la vez.
Fue el mayor de 19 hermanos. Provenía de una familia de agricultores en la zona de Curicó y Licantén, que se encontraba en una situación económica desmejorada, por lo que su padre debió realizar diversos trabajos como administrador de estancias y jefe de resguardo aduanero en la Cordillera de los Andes. Pablo de Rokha vivió su infancia en la hacienda Pocoa de Corinto, administrada por su padre, a quien acompañaba en sus andanzas cordilleranas. En 1901 ingresó a la Escuela Pública № 3 de Talca y al año siguiente al Seminario Conciliar San Pelayo, de donde fue expulsado en 1911 por leer y difundir "libros blasfemos". Fue en ese período que se inició en la poesía bajo el pseudónimo de Job Díaz y, luego, de El amigo Piedra. Se trasladó a la capital, Santiago, en 1911, donde cursó el sexto año de humanidades, es decir, el último de la enseñanza media. Dio su bachillerato al año siguiente y se matriculó en la Universidad de Chile con el fin de estudiar derecho o ingeniería. Finalmente esto no ocurrió. Fueron estos tiempos oscuros para el poeta, que vivió en una nebulosa de disgregación y desencanto familiar. Despuntó en él un carácter violento y rebelde. En esa época escribió para distintos periódicos, como La Razón y La Mañana. Publicó sus primeros poemas en Santiago en la revista Juventud de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Volvió a Talca en 1914 con un sentimiento de fracaso. Entonces recibió un poemario firmado por Juana Inés de la Cruz, titulado Lo que me dijo el silencio. Pese a criticar con gran dureza el libro, no pudo evitar enamorarse de la autora, por lo que volvió a Santiago en busca de su amor. El 25 de octubre de 1916 se casó con Luisa Anabalón Sanderson, verdadero nombre de la poetisa. Luisa, posteriormente, tomaría el seudónimo literario de Winétt de Rokha. Entre 1922 y 1924 residió en San Felipe y Concepción, lugar donde fundó la revista Dínamo. Colaboró con el Frente Popular que eligió presidente de Chile a Pedro Aguirre Cerda en 1938. Mientras tanto, nacieron sus hijos Carlos, futuro poeta, Lukó, pintora, Tomás, Juana Inés, José, pintor, Pablo, Laura y Flor. Carmen y Tomás murieron prematuramente, muy pequeños, mientras que Carlos y Pablo ya mayores y de manera trágica. Su última hija es Sandra de Rokha (n. 31.01.1962), que sigue viviendo en la comuna de La Reina, donde estaba la casa del poeta. En 1944 el presidente Juan Antonio Ríos lo nombró embajador cultural de Chile en América y el De Rokha inició un extenso viaje por 19 países del continente. Mientras el poeta estaba de gira, asumió la jefatura del Estado, en 1946, Gabriel González Videla, quien dos años más tarde promulgaría la Ley de Defensa de la Democracia, traicionando con ello al Partido Comunista (PC), que junto con el Radical, Socialista, Democrático y el Socialista de Trabajadores lo habían llevado al poder. Comenzó entonces un período de represión contra el PC, en el que De Rokha militaba. Regresó a Chile en 1949 con su esposa enferma de cáncer; Winnét falleció dos años más tarde. En 1953 apareció Fuego Negro, elegía de amor dedicada a ella. En 1955 publicó Neruda y Yo, ácida crítica al poeta, al que llama plagiador, mistificador de los trabajadores y al cual clasificó de falso artista y militante. Estas afirmaciones le provocaron fuerte rechazo de parte de amigos de Neruda. Genio del pueblo (1960) reanimó la polémica con Neruda, satirizado bajo el pseudónimo de Casiano Basualto. Pablo de Rokha continuó su vida embargado en el dolor y el recuerdo imborrable de su compañera Winétt. Su sufrimiento aumentó con la muerte de su hijo Carlos en 1962. Recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1965, del cual declaró: «Me llegó tarde, casi por cumplido y porque creían que no iba a molestar más». El 19 de octubre de 1966 fue nombrado Hijo Ilustre de Licantén. El mismo año, publicó su último libro editado en vida: Mundo a mundo: Francia.
El 10 de septiembre de 1968, a los 73 años de edad, Pablo de Ro
Puff, por fin estoy aquí, por fin acabé la antología poética realizada por Carlos Droguett del escritor y poeta chileno, Pablo de Rokha, considerado uno de los cuatro grandes de la poesía chilena junto con Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral.
Ha sido, valga la pena mencionarlo, un viaje literario de una intensidad y densidad asfixiante. Lo digo tanto en el sentido poético del material así como de la experiencia lectora. Lo empecé en marzo y lo termino en agosto, por lo que dediqué a este libro, sus poemas y sus versos 5 meses de mi vida. Con esto tambien termino de leer a los cuatro gigantes de la poesía chilena. Leí muy a inicios de año, Tala de la Mistral, el pasado leí y he releído ya varias veces el Altazor de Huidobro y a Neruda le leí el año pasado sus 'Versos del capitán', además de ya haber leído sus 20 poemas de amor y algunos extractos de su 'Canto General'. Así que solo me faltaba de Rokha y espero con esto hacerme ya de una idea, y de una preferencia en el canon poético chileno.
Ahora, es bien sabido que Huidobro es el más emparentado con una vanguardia tremendamente original y latinoamericana, el creacionismo. A la Mistral se le ubica siempre en los albores y límites del modernismo, escribiendo en su seno o superándolo; y a Neruda se le ubica en distintas etapas, tanto amorosas como sociales lo que lo hace un poeta al que sobra decir o explicar muchas cosas del culiado. Sin embargo, a todas estas corrientes, creo que De Rokha fue el más arduo, el más complejo y el más vanguardista.
Pablo de Rokha mutila el lenguaje para organizarlo de nuevo. Así, como él escribe, hay que "autodegollarse en el lenguaje organizándolo". Dos operaciones poéticas están puestas en marcha, pero habría que prestar una atención desmedida en el porqué y en el cómo de dichas operaciones. Hay que derribar el lenguaje, autodegollarse en él, mutilarlo, llevarlo al límite, desdibujar su semántica no para quedarse en el purismo de su sonido como en el último canto de altazor (iiia, ai, ai iaa), sino para renovar su sentido y dotarlo de nuevos significados. Una de las maneras en las que lleva a cabo esta operación poética es mediante la repetición y la aliteración. Estas figuras retóricas dentro de la poesía siempre han tenido por objetivo rozar cacofónicamente los significados para así insistir en el sentido (la levita levantada, un sol solitario). Mediante asociaciones sonoras pueden entonces acercarse los significados y hacerlos parecer más naturales. De cierta forma, el psicoanálisis, en específico Julia Kristeva ha insistido en que la escisión entre significado y significante (es decir, entre el sonido y su contenido aribitrario -por ello la escisión) fue provocado en el momento en que la glosolalia del niño termina. Aquí sonido y significado, en su glosolalia, han creado un signo único, aunque racionalmente initeligible y por ende 'vacío' en los usos del lenguaje social. No obstante, esta escisión la reformula, salva y reconstruye el lenguaje poético mediante la asociación novedosa de los sonidos y los significados y mediante la cual se restituye el supuesto 'significado original' de las palabras al acercarlas por fin a sus sonidos primarios. Sin embargo, De Rokha cuando ocupa la aliteración y la repetición en realidad lo que hace es lo contrario. Escinde más las palabras de ellas mismas. Por ejemplo, hay un verso de él en el que escribe que es necesario "inventar un mundo o un mundo". Aquí mundo se repite sin antes ser separado por la preposición "o", es decir, una partícula morfológica que antepone dos términos generalmente opuestos. En dicha partícula reside pues que se escinda más el lenguaje en de Rokha. Mundo y mundo entonces no son lo mismo. Ya no hay reciprocidad, ni siquiera una leye general de la identidad donde un término es idéntico a sí mismo. Esta es una operación que desmigaja el lenguaje, lo mutila, lo desbarata o lo introduce en una crisis. El segundo mundo es distinto del primero, y habría que averiguar o intuir en qué consiste su diferencia. Y así, hay una infinidad de ejemplos.
Este es solo uno de los mecanismo por los cuales desorganiza el lenguaje organizándolo. Ahora bien, la pregunta aquí importante es ¿para que desorganizarlo? ¿para qué mutilarlo? De Rokha necesita pues deconstruir un lenguaje social para innovar y hacer inteligible los rasgos, y los signos de otro tiempo. Finalmente, la poesía de De Rokha es de un marxismo vanguardista. Atribuye a su estética dos caminos excepcionales: hacer inteligible mediante un lenguaje obstinado, totalmente nuevo, y complejo los signos de una nueva sociedad; es decir, que arremete contra todo intento de estéticas puras, del 'arte por el arte', para intentar convertirse no en el profeta social que presagia las buenas nuevas de los pueblos, al estilo autoritario de Neruda, sino de cierta forma devenir el apéndice, la bilis, las glándulas por las cuales la degeneración y el declive de la burguesía se haga sensiblemente inteligible e insoportable, siempre a punto de estallar. Por ello escribe: "No soy reflejo, soy el régimen de contradicciones de la agonía de la burguesía, desde el ángulo del proletariado". Esto es por una parte, la segunda dimensión de su estética que se me hace tremendamente sagaz, y es que ante esta premisa social, rebelde y a todas luces filosóficamente marxista, erige una estética radicalmente anti-mimética. Para lograr esto, por ello era necesario estrangular y asesinar el lenguaje anterior, con el que se había construido el castillo de la opresión y la desigualdad humanas. Escribe De Rokha a modo de ars poética "que nunca el canto se parezca a nada, ni a un hombre, ni a un alma, ni a un canto". A esto le añade el siguiente verso espectacular: "¿Qué canta el canto? Nada. El canto canta, el canto canta, no como el pájaro, sino como el canto del pájaro". Por eso su poesía no debe parecer poesía. Y su lenguaje reniega de ser lenguaje.
La poesía de Pablo de Rokha es ardua de leer. Neruda es el más legible junto con la Mistral, y si bien Huidobro representa ya un hito, un alejamiento de lo mimético, una aspiración a la creación pura, el poema es así la creación de un pequeño dios llamado poeta, Pablo de Rokha desarticula toda lógica, aunque haya resabios de ella, o aunque haya un particular invento de la sensibilidad suya que haya ordenado todo como nadie antes lo había hecho. Eso sí, es un humano, e incluso en su mejor marxismo, tiene, como Neruda, sus poemas a Stalin y a la URSS. No cabe duda, tampoco, que así como acierta, innova, y crea, también falla y cuando lo hace, lo hace estrepitosamente. De bruces, pues. Pero a intentos y a aciertos de gigante, errores de tal tamaño obvio acompañan.
Es difícil seguirle el paso en muchos momentos, a veces también peca de totalizador y hace una epopeya en la que él piensa que el mundo puede caber en el lenguaje, en su nuevo lenguaje claramente, pero el problema es que éste o el que sea es limitado, y en momentos pequeño. Supongo y diría que De Rokha, quien recuerda cada tanto tiempo el rostro de su esposa muerta Winétt, fue un hombre muy valiente. Tal vez el poeta más valiente de estos cuatro gigantes. Fue un placer haber leído a este titán de la poesía chilena; y a todo interesado en el canon chileno, le recomendaría con creces pero con la advertencia de la paciencia, este maravilloso libro. Dos últimos apuntes, el poema 'Yo existo' es en verdad una de las alturas incomensurables de nuestro idioma y de la poesía mundial. Segundo, y para terminar, desde que lo leí hasta que terminé el libro, un solo verso suyo se me quedó grabado en la memoria:
"Hoy no quiero encender mi cigarro porque puedo incendiar el mundo".
"Extraigo mi idioma universal (como quien cosecha trigo o porotos), del subsuelo social y el reflejo vital de mi patria, y hago el lenguaje internacional de todos los pueblos de todos los tiempos, estrujó la costumbre a la manera de los limones, y escribo como testigo y juez, reo del pueblo y tribunal supremo del pueblo del pueblo, las visiones que emergen de las cosas, sobrepujando las cosas y su ímpetu (...) y soy roto chileno que empuña la pluma como un corvo" (Tonada a la posada de Don Lucho Contardo, Pablo de Rokha)
Leer a Pablo de Rokha me hace pensar en la poesia de nuestro tiempo: "autista", "ególatra" y "contingente".
Esa conjunción entre el folklore chileno, la postura política, la historicidad y la pretensión poética me conmueve tremendamente.Yo solo encuentro en Pablo de Rokha un feroz y fuerte animal chileno que no deja de vomitar y/o bramar revelaciones.
"Antiguas civilizaciones, viejas ciudades, muertas gentes, andan ladrando por los rincones"
"Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente, como la eternidad encima de los muertos, recuerdo que viniste y has existido siempre, mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres, toda la especie humana se lamenta en tus huesos.
Llenas la tierra entera, como un viento rodante, y tus cabellos huelen a tonada oceánica;"
"viaje sin viaje, rumbo sin rumbo, y, ¿el tiempo?... encerrado en las relojerías."
"parece que nadie conoce el huevo que pone el huevo que pone y v.ive adentro por eso de repente se derrama la tinta o sentimos que el ataúd nos saca la lengua"
"Que nunca el canto se parezca a nada, ni a un hombre, ni a un alma, ni a un canto."
"Seguramente, arden grandes mares rojos, y un sol de piedra, negro, por ejemplo, hincha la soledad astronómica con su enorme fruto duro, tal vez la tierra es un gran cristal triangular, otra vida y otro tiempo gravitan; crecen, demuestran su presencia, atornillados a la arquitectura que canta su canto inaudito."
mordiendo su pan funeral a saltos a tumbos hacia la estrella ¡Jesucristo! rueda de cansancio olor a piedra tremenda"
"Traía un Dios asesinado adentro? Traía un Dios asesinado adentro; sin embargo, pastaba en su corazón el ganado estelar, y la geometría del Sinaí"
"Afirman que amaba y es locura, no amaba"
"murió así, porque es menester que mueran así los hombres-campanas, los hombres-colinas, los hombres-murallas de la existencia."
«he ahí el ideal, adorable», una mentira nueva hubiese abierto los ojos; pero él decía: «yo soy el ideal, tú eres el ideal, sí, tú eres el ideal, porque el ideal sois todos vosotros, y los hijos de vosotros, y los hijos de los hijos de vosotros, y los hijos de los hijos de los hijos de vosotros»; ¿creía en el hombre?
H"uían los dioses hacia la superestructura histórica, frente al puñal cerebral del materialismo y sus métodos,
como una gran bandada de navíos;"
"Crujen los mundos errando en la obscuridad infinita de la infinita luz eterna, y desde adentro de la tierra, suspiran los muertos;"
"Los toros furiosos entierran sus astas de plata en el límite, hierve el vientre de las bodegas y las arañas van constituyendo su universo de saliva como quien escribe himnos, como quien reduce a fórmulas matemáticas la materia del sentimiento."
"y el sol ruge como un toro."
"el bramido de los imperios muertos, entre cenizas y batallas, sujetando los pájaros del sol con las mandíbulas, la santidad de hueso viejo de las multitudes heroicas, que nacieron, crecieron y murieron con el resplandor de Dios inútilmente florecido en las pupilas, aullantes de eternidad"