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Terminado en enero de 2025
En el Reino Unido la figura de Enid Blyton es transversal. Entre sus lectores hay niños que la han leído después de 2000, pero también ancianos que se acercaron a ella en la primera mitad del siglo XX… En España, por el contrario, Enid Blyton es una de las pocas señas de identidad que tiene mi generación, la de los nacidos en los sesenta, la década en la que todo cambió sin que eso nos haya afectado a nosotros, que no tenemos narrativa ni características singulares… nos hemos quedado un poco a la mitad de todo, en tierra de nadie.
Antonio Orejudo (Madrid, 1963) es ensayista, novelista y crítico literario. Doctorado en Estados Unidos, donde trabajó como profesor durante siete años, ejerció como Profesor Titular de Literatura Española en varias universidades españolas hasta establecerse en la Universidad de Almería. Es ganador del XV Premio Andalucía de Novela por Ventajas de viajar en tren en 2000, obra que fue llevada al cine por Aritz Moreno en 2019, y que figura entre mis obras pendientes de lectura.
Ese rincón de la bahía en el que los cuatro primos inauguraban su amistad se ha convertido desde hace unos años en un lugar de peregrinación para los lectores de Los Cinco, y en particular para los que cada 11 de mayo acuden al Fiveday Festival de Polzeath. "After Five" , dije en mi presentación, era una manera de pasar lista cuarenta años después; dónde está Ana, dónde están Jorge y Tim, dónde está Dick y, por último, dónde está Julián .
La presente novela fue publicada en 2017 y, desde que la vi reseñada, me llamó poderosamente la atención, al ser Los Cinco de Enid Blyton, personajes entrañables que leí con fruición en mi niñez. En ella, con la excusa de presentar el libro After Five, del también escritor Rafael Reig, el autor despliega una obra entrañable aunque desigual que gira en torno a los personajes mencionados.
En cuanto a la trama, la editorial nos dice: Toni siente que es un escritor que no escribe y un profesor que no enseña. Creció leyendo las aventuras de Los Cinco escritas por Enid Blyton, unos libros que le proporcionaban lo que la España de los años previos e inmediatamente posteriores a la muerte de Franco era incapaz de ofrecerle: diversión sin vigilancia, libertad de movimientos y cerveza de jengibre, es decir, el mundo sin límites que requería la intensidad vital de su transición a la adolescencia. A lo largo de esta novela, aquellos personajes a los que Toni tanto envidió de niño parecen convertirse en seres de carne y hueso como él, que sufre el proceso inverso y termina siendo lo que siempre deseó, uno más de ellos. Antonio Orejudo rinde homenaje y al mismo tiempo ajusta cuentas con su generación, la de los nacidos en el boom demográfico de los años sesenta, que no tuvo ningún protagonismo en la transición de la dictadura a la democracia.
Era que teníamos la sensación de pertenecer a esa generación que había concitado, igual que el país tras la muerte de Franco, unas esperanzas que se habían frustrado al mismo tiempo que nuestras vidas.
Vivimos instalados en esta contradicción con una naturalidad pasmosa. Hay en el ambiente una sensación general de fraude, como de haber sido engañados en todos los ámbitos de la vida.
En la obra se pueden distinguir tres partes diferenciadas. En la primera parte, el autor pasa revista a su infancia y su adolescencia, con Los Cinco como telón de fondo, analizando la situación social y cultural que tocó vivir a aquella generación. En mi opinión, esta es la parte más brillante de la obra y me parece excelente. Los lectores nacidos en los años sesenta reconocerán sin duda gran parte de las circunstancias y actitudes que el autor desgrana a lo largo de esta parte.
Perseguir el éxito me ha servido para no conformarme y no dormirme en los laureles. Pero, por otra parte, esa exigencia ha lastrado mi espontaneidad y mi flujo creativo. Mis virtudes y mi tormento nacen precisamente de un hipertrofiado sentido crítico, que me conduce muchas veces a la frustración. La búsqueda de la perfección y la excelencia me ha bloqueado en tantas ocasiones, que ya de adulto he tenido que negociar conmigo mismo para no quedarme hincado en el suelo como una estaca, inmóvil, incapaz de alcanzar esos inhumanos estándares de calidad.
En la segunda parte, se centra más bien en los grupos de amigos y seguidores generados por las novelas de Enid Blyton, que incluyen congresos, donde tampoco faltan los detractores. En esta parte, a mí me sorprendió por cuanto no sabía de la existencia de estos grupos.
… me decía que cualquier pasión contiene dentro de sí su decadencia, y no hay modo de detener ese proceso de envejecimiento sentimental para vivir en permanente efervescencia juvenil. Afortunadamente es así porque el delirio perpetuo debe de ser agotador: la caída de los fervores es un mecanismo de supervivencia.
Finalmente, la tercera parte, con la presentación de la novela de Rafael Reig como telón de fondo, el autor desarrolla una evolución vital de los protagonistas de Los Cinco, exponiendo el desarrollo que han seguido sus vidas, desde que dejaron de esr protagonistas de las novelas. Es aquí donde, en mi opinión, el autor se pierde un poco, por cuanto este desarrollo afecta notablemente al aura y al recuerdo que estos personajes mantienen entre sus lectores, aunque sospecho que lo hace de manera plenamente intencionada.
Por todo ello, mi puntuación es de 3,5 puntos, que redondeo a 3 estrellas. Sin embargo, lo recomiendo con entusiasmo a todos aquellos que habéis crecido leyendo las aventuras de Los Cinco de Enid Blyton, con la certeza de que disfrutareis gran parte del libro.
Y una vez que nuestro comportamiento queda gobernado por ese chip llamado ego, nos convertimos en consumidores de valor: al triste se le vende felicidad; al feliz, compromiso; al comprometido, espiritualidad; al espiritual, sexo; al lujurioso, frustración; y al frustrado, cursos por correspondencia, manuales de autoayuda o armas. El sistema funciona solo: los jóvenes consumen promesas de futuro; y los viejos, tratamientos rejuvenecedores y nostalgia.