Este libro propone una teoría viva y comunitaria. Porque cuando Marlene Wayar dice que tiene un cementerio en su cabeza, habla desde la fuerza que le da la experiencia de todo su colectivo. Y esa fuerza es oral. Con diálogos, teje puentes entre lo oral y lo escrito, y lo hace con una potencia que lo escrito jamás podría capturar. Entre conversaciones, el libro invita a sentir sin anestesias desde lo trava-trans sudaca y a pensar críticamente el fracaso del mundo tal como lo conocemos. Es un grito que envuelve la vida del cuerpo trava mientras invita a considerar la muerte de las marcas sobre nuestros cuerpos que promueve el hetero-winca-patriarcado. En realidad, Marlene nos propone matar esos dolores con olvido cotidiano e irnos a construir otras lenguas movibles que nos llenen de energía, una energía que la ética impone que empleemos en niñes y adolescentes. Este libro es el abrazo anhelado para su desarrollo en plenitud.
A este libro, como a toda teoría, hay que leerlo con detenimiento. Es un libro intelectual, que no se queda en lo testimonial pero lo usa como herramienta para la construcción de un planteo de nuevas posibilidades de mundo. Voces como las de Marlene y la de Susy aparecen como una alternativa tangencial gracias a la cual es posible pensar espacios, ciudad, país y mundo mejor. Desde la mesa con un matecocido bien hecho y a los ojos, con abrazo. Siempre poniendo el cuerpo.
Sin abandonar lo académico, repudia lo académico, lo mezcla con lo espontáneo, lo familiar, la experiencia, lo poético. El dolor. La duda. Porque también se puede teorizar desde la duda. Marlene despliega una teoría de género que bebe de todas las teorías académicas actuales del asunto, pero que imprime sobre esto la propia vida, la realidad interseccional de su caso. Y aun así nos propone un abrazo y una invitación a des-identificarnos con las imposiciones para crear juntos algo que todavía está en duda, pero que parte de ser una «persona humana». Un texto muy necesario para pensar el no-binarismo y las estructuras patriarcales de la violencia.
un libro afectivo y personal, pero también teórico: buscar en las infancias respuestas para lo que duele, abrazar a lxs niñxs que fuimos, buscar nuevas narrativas ante la violencia. un libro que es un abrazo.
Este libro es el abrazo que tanto menciona debemos recuperar. Leerla es acordarme de cuando me acerqué a decirle lo mucho que la admiraba y se tiro sobre su escritorio para darme las manos y mirarme a los ojos y me largue a llorar.
En este libro, aquellos que ya sabíamos de ella, confirmamos que Marlene Wayar es una gran oradora y que el libro es una gran oportunidad para leerla escuchándola. Con cada palabra no solo se aprende sobre lo trans/travesti, no es un espacio/libro en el que se va a buscar lo travesti/trans sino que les lectores nos vamos a sentir atravesades. Es muy interesante y disruptivo el eje en las infancias, el lugar de la familia, el refugio comunitario, en lo que NO se es con el Otro y en lo que SI es con ese Otro, los variados cuestionamientos a los lugares comunes para los trans según Estado y el campo intelectual, etc pero por sobre todas las cosas el libro genera empatía, mezclada con algo de culpa pero con una conciencia de cierta responsabilidad social y eso lo logra la autora no desde la victimización (aunque la comunidad trans tenga con que) sino desde ver el fracaso y partir de ese fracaso hacía algo nuevo. Aquí se recopila esperanza en un mundo tan deshumanizado y aunque todo gira en torno a la perspectiva/pensamientos de Wayar es claro que Wayar no es representante de algo ni una personalidad vacía, es una mirada de colectividad pura donde la Historia le debe cosas, sí, pero que de a poco hace de esta colectividad un sujeto y este libro muestra un pedacito de eso.
Cuando Marlene habla o escribe te lleva de la mano con una mezcla de ternura cotidiana llena de metáforas y referencias a la belleza que todes alguna vez encontramos, con la intelectualidad de una persona que ha leído, ha pensado, ha compartido y debatido.
Este libro amplió mi mirada sobre los problemas y las vivencias que atraviesan las personas trans, las travas, dándome cuenta que había mucho más para pensar y trabajar más allá de lo que lo mainstream nos muestra.
En lo mainstream ser trans es una cosa de adultos, una decisión irreversible y que asegura dolor. En la realidad trava, nos cuentan elles que serlo es una cosa de todes, de niñeces, una decisión en constante evolución y transformación, que asegura goce y furia travesti.
Un libro necesario. Aparenta ser un recopilatorio de entrevistas, pero la Wayar va teorizando desde la experiencia y la investigación. Nos habla como quien te está charlando, lo que lo hace muy cercano. La heterosexualidad a fracasado, dice, y tiene razón. Hay que leerlo para que nos lo explique Nos exorta a repensar la niñez, la maternidad y la paternidad ¡a dar Abrazos!
Pese a que en gran parte consideraba que se trataba de un libro militante (partidario), me calló la boca cuando hace propias y refornula las palabras de Emma Goldman: "yo antes que socialista, anarquista, que radical, que peronista, lo que sea, soy trava. Porque si no lo anarquista, comunista, aplasta lo trava".
Muy lucido. Nos empuja a replantear nuestros privilegios e invita a construir lo que llama la "nostredad"; des-identificarnos para volver a construir una identidad desde lo humano.
Marlene Wayar nos presenta un libro de teoría distinto, en este libro nos encontramos, a través de entrevistas en que Wayar ha participado con lo qué es ser travesti, con parte de la historia tanto personal de la autora como de la comunidad de la que es parte. Wayar intenta mostrarnos que hay otros caminos para acompañar las infancias y para crear ambientes seguros para elles. Se denuncia el fracaso del sistema hetero-patriarcal que deja fuera a tantes, en especial a les trans/travestis. Este es un excelente libro para comenzar a comprender los reclamos, las idea e ideales de la comunidad trans/travesti y para comenzar a mirar cómo se pueden crear caminos para acompañar infancias fuera de la norma. En una nota personal en esta reseña, este es un gran libro y de hecho algunos de los conceptos vertidos probablemente los utilice para mi tesis de postgrado ya que realmente lo que se dice en el mismo tiene muchísima importancia y significación se mire por donde se quiera.
Me emocioné y lagrimeé con el final de la clase de Susy y Marlene con Sergio Ciancaglini. Él les dice algo muy poderoso, que para mí condensa muy bien este libro (y todo lo que hacen Marlene y Susy) y es: en su rol de intelectuales, teorizan su práctica y nos la comparten, cumplen un rol que a uno le abre la cabeza. No se quedan con la parafernalia de exponer magistralmente lo que _ellas_ saben, nos invitan a todes a des-saber y desaprender todo para volver a construir otro mundo. Es la tercera vez que leo el libro y sostengo que es una lectura imprescindible. Una buena puerta de entrada para quienes queremos transformar esta realidad.
Marlene Wayar es brillante. En este libro nos enseña otra manera de transitar la humanidad. Realiza un abordaje de lo travesti/trans con perspectiva histórica que es de imprescindible lectura. Dejen de mirar su ombligo y léanla, lean escritoras trans, travestis y no sean caretas. Por un universo que nos contenga a todes. A uds. hombres hetero- cis-blancos les hablo específicamente. Dejen de ser una mierda, gracias.
marlene es increíble. brillante. me limitaré a citar algunas partes:
"el arte es deseo puro, comunicación, cómo le quiero dar belleza a este mundo" "cuando hablamos de comunicación es importante cómo llegar a impactar y emocionar al otro sin exponer" "siempre la pregunta es posibilitadora" "se puede dejar de ser lo que se es para ser lo que cada uno desea"
A través de entrevistas y conversaciones, desde la oralidad, Marlene traza una teoría construida a partir de su práctica y su vida, haciendo germinar nuevos saberes y conocimientos, críticos, y profundamente cuestionadores de todo lo que conocemos.
Parte de un saber situado: ser travesti en Argentina, pero manteniendo el falo mental y hablando desde ese lugar de poder que el falo asigna.
"Hoy voy siendo travesti"
Aparece el concepto de "nostredad" como construcción de otras maneras de actuar. Hacer crítica desde el lugar de cada une para rectificar cualquier saber. Entender qué es lo trava en cada une de nosotres para comprender qué es el ser travesti.
Se puede dejar de ser lo que se es para ser lo que cada une desea.
¿Qué podemos hacer para dejar de ser esta humanidad? Lo que la activista travesti Marlene Wayar propone es "(...) recoger la inteligencia donde menos pervertida está. Y donde menos degradada está es en la infancia: recuperar esa capacidad infante de poder ver la vida y decir 'Esto está mal'(...)". Es la niñez el momento propicio para cimentar la NOSTREDAD en lugar de formar subjetividades en contraposición a una otredad, lapidando el binarismo establecido por la heteroxualidad normada que nos es impuesta, abrazando esa infancia, para dejar de perpetuar la herencia de la exclusión, no sólo para las identidades disidentes, sino para todxs. Y que eso no se detenga ahí, sino seguir abrazandonos, tejiendo redes en las cuales poder des-identificarnos de todo lo preestablecido, creando así un nuevo entramado para el futuro, que es urgente. "El occidente cristiano machista patriarcal y capitalista ya fracasó. La evidencia está en que en este sistema somos basura". Así, Marlene nos invita a descubrir lo TRANS en todxs nosotrxs, a fugarnos de la heteronorma, a reconocer y corrernos de nuestros privilegios, a depurar los síntomas que la enfermedad social de la cual emergemos nos genera con acciones concretas, rechazando así lo que se espera de unx. No lo hace sóla, sino con la aportación de las voces otras activistas como Susy Shock o Claudia Rodríguez, que alimentan y enriquecen el discurso de una "teoría travesti trans latinoamericana", valiéndose del arte y la poesía como armas de empoderamiento, de TRANSgresión. Y armas necesitamos porque, después de todo, "la identidad no se negocia absolutamente con nada, ¿no?" (M. Wayar).