*3.5*
Me ha gustado, pero creo que las dos primeras partes del libro me han llegado mucho más que la tercera, y que por eso no he acabado con un buen sabor de boca.
Quizá, porque las emociones de París y Barcelona eran más intensas en el sentido de que eran en gran parte reflexiones que desembocaban en una evolución personal.
Estaba enganchada a sus palabras, enredada en pensamientos, pero llegó Madrid y perdí el hilo.
Hasta ese punto, su poesía había sido un viaje constante, y sin previo aviso se detiene.
Aún habla de Aventura, pero ya no la siento.
Sólo queda la chica rebelde, que parece haber encontrado un lugar donde quedarse.