J'hon becomes part of Mandy's family as a foster child. He is unable to speak but otherwise is a genius. When Rose a previous foster child is in danger J'hon warns Mandy telepathically. She knows he is innocent but has to prove it when Rose is snatched.
Este es uno de los libros más extraños que he leído. Pensé que iba a ser una historia sobre el trabajo social, lo horrible que es el sistema de acogida, el autismo y cómo no hay que poner el peso de ayudar a niños “problemáticos” en los hombros de una niña. Pero no. En cambio, lo que recibí fue una historia de ciencia ficción en la que una adolescente se enamora de un extraterrestre. Lo que menos me esperaba.
No me gustó para nada que se tradujera “social worker” como asistenta social, ya que ese término lleva sin utilizarse desde 1977, desde que en las Jornadas de Pamplona se cambió a trabajadora social, y esta edición y esta traducción fue publicada en el 2000, así que no hay excusa para utilizar un término erróneo.
Tampoco me gustó cómo trataron todo el tema de la acogida. No estoy muy familiarizada con el sistema de acogida, ni el de España ni el de Inglaterra, pero sé que ningún trabajador social justificaría la clara negligencia de una abuela hacia su nieta con que es su familia, con que es de su sangre, por eso hay que darle una oportunidad. Ese argumento contradice completamente uno de los principales objetivos de la adopción y del sistema de acogida, que es separar a los hijos de sus padres cuando estos están ejerciendo maltrato sobre ellos, porque nadie tiene derecho a maltratar a menores solo por ser su familia biológica. Es que no tiene sentido.
Tampoco entiendo por qué intentan convencer a Mandy, la protagonista, para que acepte otro niño de acogida con el argumento de que ella sabe comunicarse mejor con esos niños, que tiene una empatía, un lazo especial que hace que se abran con ella. Si un menor es agresivo en las revisiones médicas o parece que no sabe comunicarse, es el trabajo de los trabajadores sociales y de los demás profesionales de la intervención social descubrir una manera de intervenir en esos problemas, no de una niña de 14 años, ella no tiene un título en psicología o en pedagogía como para saber cómo enfrentarse a esa situación.
De verdad que pensé que el mensaje final de este libro sería que una adolescente no debería ser quien trate de intervenir o resolver los problemas de estos niños, pero no, el final es peor de lo que me esperaba. Al final, Lucy, una adolescente con muchos problemas de adicción, salud mental y control de agresividad, vuelve a su casa para que la ayuden. Que yo no digo que por que ella tenga todos estos trastornos no se merezca ayuda ni se merezca un hogar y una familia que la cuide y la quiera, pero si con esa familia no funcionó una vez, ¿por qué iba a funcionar la segunda vez? ¿Por qué no la envían a una familia de acogida que no tenga hijos? ¿O a una familia que tenga experiencia con menores con tendencias suicidas y trastornos alimenticios? ¿Por qué tiene que volver a recaer el peso de la intervención en una niña de 14 años?
Lo del autismo fue la gota que derramó el vaso. ¿En serio me estás diciendo que no se les había ocurrido a nadie antes que un adolescente que se niega a hablar, es agresivo en las revisiones médicas y es muy bueno en unos intereses muy específicos podría ser autista? ¿De verdad quieren que me crea que la chica de 14 años fue la primera a la que se le ocurrió? ¿Por qué nadie sugirió antes que visitara un psicólogo especialista en adolescentes? ¿Por qué nada en este libro tiene sentido?
Y encima después tienen la cara de insinuar que es un secuestrador, que es impredecible, que es agresivo, porque para nada hace ningún daño estos estereotipos a la percepción de las personas autistas, sobre todo en un libro para niños mayores de 10 años.
Es que podría haber sido un libro genial sobre los estereotipos sobre las personas autistas y de cómo la sociedad les trata, pero no, tenían que poner a la protagonista que supuestamente tiene una habilidad especial para relacionarse con niños problemáticos, tenían que hacer que dijera que es raro, que sus comportamientos son raros, que es imposible de entender y que huele mal.
En resumen, el libro no me gustó, no se lo recomendaría a nadie y espero que esta autora a día de hoy se haya informado mejor sobre los servicios sociales y las familias de acogida y sepa escribir mejor una situación de este tipo.
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