Hoy es el gran día. Heka está preparada para convertirse al fin en una mujer adulta. Como manda la tradición, su abuela, la persona más vieja de su familia, debe enseñarle a cruzar por primera vez el Río de Arena, a ajustarse bien el arnés y, lo más importante de todo, a ceñirse bien el velo que la acompañará el resto de su vida. Es aquello que la identificará en sociedad, aquello que le permitirá elegir qué emociones expresa y, por encima de todas las cosas, es lo que la protegerá de la arena. Los peces de plata no deben mirar al Río, porque en él habitan espíritus que podrían devolverles la mirada.
Pez de plata es una historia de fantasía muy simple que esconde una verdad muy grande: las personas cambian. Aunque no quieran. Aunque nadie quiera. Y los cambios, a veces, son para mejor.
Por ejemplo, Hecka, la protagonista de "Pez de plata", cambia.
Al principio de la novela le pasa una cosita de nada y debe abandonar la seguridad de su hogar para emprender una aventura que, no, no quiere emprender. De hecho, toda la novela se detiene en el paso dos del viaje del héroe: Hecka no acepta la llamada a la aventura.
Hecka no quiere cambiar ni quiere que el mundo cambie. Pero es que no le queda más remedio que partir. Se aleja así de lo que para ella es seguro. En la génesis de su marcha hay varios factores. Entre ellos la aparición de algo intangible, algo que solo ella ve. Y la tensión de la novela se construye alrededor de la necesidad de demostrar que eso intangible existe y la necesidad de seguir atada a lo que es tangible para todos: su mundo, su familia.
Cuanto más se acerca a hacer real lo que podría no serlo, más intangible se vuelve la realidad de la que no quería alejarse.
Y así Hecka crece y cambia, y cambia el mundo a su alrededor. Aunque algunas cosas parezcan inmutables.
Jorge ha escrito una historia bellísima de crecimiento, de enfado adolescente, de frustración y de encuentro con uno mismo.
Y cuando digo bellísima, quiero decir bellísima.
Jorge, lo digo ya, debería convertirse en el máximo referente de la fantasía en idioma español.
De hecho, es muy posible que lo haga. Yo estoy muy orgullosa de trabajar con él a diario.
Pedón, se me olvidaba: hay tortugas gigantes, mujeres contrabandistas, un enorme abismo donde sopla un viento imposible, velos, motivos ocultos, magues, sanadores y belleza.
Un desierto. Un desfiladero, más bien un gran cañón, barrido por el viento, que al arrastrar la arena genera un río imposible de cruzar. Un pueblo que vive en las cuevas del cañón, transitándolo por puentes de cuerda y a lomos de tortugas gigantes, de tal forma que desde arriba parecen ser peces de plata (el color de los velos con que se cubren). Y todo lo anterior no es más que una pequeña, una pequeñísima parte del mundo que Jorge Sosa esboza en esta novela corta.
Generar un mundo así en 150 páginas es un logro. Pero es que además aquí se hace sin un solo infodump, de forma natural y orgánica. Todos los datos que sabemos de la gente de las cuevas, desde que llamen "gente de colores" a los habitantes de la superficie a que tengan gestos codificados para expresar emociones, son lógicos y coherentes dentro de la historia.
Dentro de este mundo asistimos a la historia de Heka, que comete un error durante su rito de paso a la adultez. Con todo su futuro truncado, tendrá que iniciar un viaje incierto para descubrir cuál es su lugar en una sociedad tan rígida. Su aventura se cuenta con un estilo ameno, no exento de belleza y cuyo ritmo no decae nunca.
Una lectura muy agradable, muy entretenida y más profunda de lo que parece a simple vista.
Leí “Pez de plata” hace unos días y, como siempre que leo algo de Jorge, acabé maravillado. Jorge lleva un universo dentro y, a veces, le desborda y le sale en forma de prosa. Una prosa de una belleza difícil de creer. Pero no es por esto por lo que estoy escribiendo.
Yo iba conduciendo al trabajo cuando he tenido una revelación. Mi cabeza, que funciona de manera un tanto aleatoria y establece conexiones inverosímiles entre cosas en apariencia dispares, encontró un paralelo entre “Pez de plata” y uno de mis libros más favoritos ever: “Nación”, de Terry Pratchett. Y, una vez vi cómo era el uno el reflejo del otro, ya no pude dejar de verlo. Ambas son historias con protagonistas que están a punto de dejar atrás la niñez pero, en ambos casos, algo les detiene en el camino. Su viaje desde la infancia con destino a su aceptación social como adultos se ve interrumpido, desviado, y les deja en un limbo entre mundos. Entre varios pares de mundos, en realidad.
Mau pierde su mundo cuando está en su rito de paso. La ola se lo lleva mientras él está en la Isla de los Muchachos. No queda nada. Heka pierde su mundo cuando está en su rito de paso. Hace lo que nunca, nunca se debe hacer, y su mundo la exilia. A la deriva en un punto entre los binomios infante-adulto, pasado conocido-futuro incierto, mundo real-mundo imaginado, tanto Heka como Mau se ven obligados a reorientarse, a reinventarse, a cuestionárselo todo y crear su propia versión del mundo con las reglas que parecen funcionar, no con las que han estado funcionando hasta el momento.
¿Por qué digo que "Pez de plata" es un reflejo de "Nación"? Porque, a pesar de las similitudes, no caminan en paralelo. Mau es un protagonista masculino, Heka es femenino. Mau se ve forzado a cambiar, Heka toma una decisión que le pone en el camino del cambio. A Mau le arrebatan su pasado, Heka se ve obligada a dejar su pasado atrás. Mau encuentra, Heka pierde. Mau construye, Heka necesita deconstruir. La historia de Mau pasa de lo trágico a lo amable, la de Heka hace el camino inverso.
El mundo de Mau es de agua. El de Heka, de arena.
Heka es un pez de plata. Los peces de plata viven en los márgenes de un río de arena y viento cuya corriente circula a una velocidad endiablada y cambia de dirección con la precisión de las mareas. Los peces de plata, a veces, tienen que cruzar ese río para pasar a la otra orilla. Cruzar el río es peligroso. Mirar con los ojos desnudos al río lo es aún más, por eso los peces de plata siempre van envueltos en velos que, desde la superficie del río, brillan como escamas cuando la luz se refleja en ellos. No son los únicos seres que navegan por el río, en realidad. También están las tortugas gigantes que sirven de transporte a los viajeros. Pero hasta ellas tienen que tomar precauciones cuando viajan.
Tanto Mau como Heka descubren en su viaje (el uno hacia el interior, hacia la esencia de sí mismo; el otro hacia el exterior, hacia la inmensidad de lo extraño) que la realidad es muy distinta y mucho más grande de todo lo que les habían contado. Pero, mientras Mau engulle esa realidad en su Nación recién reconstruida, Heka se ve engullida por una realidad inquietante y confusa, mientras pierde de vista sus raices.
No digo yo que Jorge Sosa sea un Pratchett patrio, porque no lo es. Pero quizá sea su reflejo.
Pez de Plata es una maravillosa fantasia breve, en la que encontramos el rito paso de la niñez a la edad adulta de la protagonista en un mundo con reglas estrictas que permiten a los personajes sobrevivir a un entorno hostil.
Un world building intrigante y sugestivo, una protagonista que crece durante el desarrollo de la trama, la indecisión entre la libertad personal y seguir las normas impuestas, la fe, el compromiso, la confianza, son algunos de los incentivos para leer esta onírica novela de Jorge Sosa Almeida que nos sumerge en el sorprendente mundo planteado con un lenguaje cuidado y evocador.
La única pega es su brevedad, queremos saber más, mucho más.
Otra de las novelas de Cerbero que me encantaría que tuviera 200 páginas más. Pez de plata me ha robado el corazón al igual que Larga vida a la reina (nada que ver la una con la otra) porque el mundo que crea Jorge en tan poquitas páginas es increíble. No hay cabos sueltos, todo es coherente y la historia que nos cuenta te atrapa desde la sinopsis.
Nos habla de Heka, una niña que a pesar de tener 18 años no se la considera mujer porque antes debe pasar una prueba que su tribu impone a esa edad. Sin embargo, Heka falla en su propósito y debe emprender una aventura que la sacará de la comodidad de su hogar familiar y que por su puesto, emprende obligada.
Mientras viaja aparecen personajes carismáticos, tortugas gigantes que sirven de vehículo y pueblos excavados en la roca en los que los comerciantes se ganan la vida y los monjes no son de fiar.
Me ha gustado muchísimo esta aventura. Y mira que pensé que el final me iba a dejar “a medias” o con mal sabor (porque quedaban poquísimas páginas para cerrar), pero qué va, de una manera ingeniosa nos cuenta lo que queremos saber.
Me ha parecido curioso, que a pesar de que Heka tiene 18 años y es una mujer, como no pasa su prueba, la siguen llamando Niña durante toda la novela. Algo que me hacía imaginármela como una Niña real de 10 años y no como la adulta que es. Y aunque se ve que está aniñada por sus miedos, o pensamientos, o falta de implicación en la vida adulta; demuestra que no es una Niña y sí una mujer hecha y derecha.
Novela corta de fantasía accesible, refrescante, cautivadora. Su narrativa, sus ricas descripciones acordes al estilo literario, sus personajes y escenarios... todo contribuye a crear una obra agradable, tierna y que invita a la reflexión. Ofrece diferentes niveles de profundidad en su lectura, desde personajes más complejos de lo que parecen hasta reflejos vivos de una vida que resulta muy familiar.
Jorge nos ofrece un mundo imaginario con guiños y referencias que esbozan una sonrisa y contribuyen a que el lector se identifique y adentre en una obra redonda. Una obra en la que todo está medido de forma sutil.
Cabe destacar la habilidad narrativa y descriptiva del autor para ofrecernos una novela fiel a su categoría y que despierta al niño lector que fuimos algún día.
El mundo que nos plantea Jorge tiene mucho potencial. Se nota que tiene pensado cada mínimo detalle del mundo de los personajes y de cada cosa que sucede.
Se nota que la protagonista pasa por un proceso que la obliga a cambiar y a enfrentarse a un mundo para el que no está preparada.
La lástima es que es solo la primera parte y no conforma una historia independiente. Me ha condenado a esperar con ganas la siguiente parte de la historia.
No se puede hacer esto, de verdad, a ver si sale ya la siguiente parte porque esto es una gran introducción a un mundo muy chulo (sin dejar de ser una historia en sí mismo) pero ahora me quedo con ganas de mucho más... ¡Muy interesante y con muchas ganas de leer las próximas entregas. Espero que lleguen pronto!
Historia cortita en la que se nos presenta un mundo en el que existe un río de arena que transcurre a lo largo de un cañon en el que habita un pueblo que vive en las cavernas, cruza a través de puentes y llevan unos pañuelos plateados cubriéndoles la cara, de forma que parecen peces desde arriba.
Presenta un mundo muy, muy interesante en las pocas páginas que tiene el libro y me ha gustado mucho como escribe el autor, cero infodump y un ritmo bestial.
Novela corta que se lee en menos de dos horas. La narración no es la mejor pero la premisa es entretenida, con forme vas leyendo quieres averiguar hacia donde se dirige la historia y de repente se acaba. Sin más, sin cierre, como si le faltasen páginas al libro. Una pena porque la historia podría dar para mucho.
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¿Quién puede asegurarnos qué es real y qué no? ¿Podemos fiarnos de nuestros sentidos? Pez de plata ha sido todo un descubrimiento. La premisa de la historia ya me llamaba, pero una vez empecé a leer me bebí el libro. La trama sigue de cerca a Heka, la protagonista, la cual está a punto de realizar el ritual que la convertirá en adulta a ojos de la sociedad. Sin embargo, las cosas se tuercen y se ve obligada a viajar en busca de una cura contra el mal del río, que deja ciegos o locos (a veces las dos cosas) a quienes miran directamente a él. Heka tendrá que enfrentarse a sus propios fantasmas y decidir por sí misma qué es real y qué no, si puede confiar en lo que sus ojos ven o en el sentido común de quienes la rodean. Es un relato entretenido con unos personajes muy bien construidos teniendo en cuenta la extensión del libro. El worldbuilding es interesantísimo y te engancha. Estaría genial conocer cómo son los otros humanos de los que se habla en el libro. El final fue tal vez lo que más me descolocó, pues esperaba una razón para las visiones y la misión de Heka. Aun así, es una lectura disfrutable, sobre todo recomendada para esos periodos en los que se necesita algo ligero.
Pese a que he notado que Pez de plata es un inicio: menudo inicio, me ha gustado un montón. La premisa (la iniciación no va también como la prota quiere, ups) quizá no es lo más revolucionario del mundo pero es curiosa por cómo está tratada, por cómo va guiándolo todo y hace que la gente a su alrededor se va acoplando a eso.
El mundo que perfila Jorge Sosa tiene una belleza particular, con la arena, el viento, las profesiones que se van colocando en el río y las costumbres de los que la pueblan (como los velos, o los vecti). Se ve que hay más debajo de lo que está narrando, pero es suficiente con lo que hay para desenvolverse y al mismo tiempo querer un poquito más de las historias que habrá ahí. Porque además el estilo es sencillo y preciso, con puntadas donde deja entrever esa misma belleza del mundo en el que está sumergida la historia.
Me ha hecho muy agradable la tarde, atrapadísima en el río hasta que se acabó. Estoy deseando leer la segunda parte.
Se trata de un libro muy original ambientado en un mundo que nada tiene que ver con el nuestro. A través de unos pocos elementos muy marcados el autor crea una fábula sobre la fe en uno mismo y la fuerza de la intuición. La protagonista llevará a cabo un rito de paso a la madurez que no es como esperaba y tendrá que superar dificultades para encontrarse a sí misma. Ella quería que todo fluyese y lo hizo pero en otra dirección contra la que se resistía al principio hasta que aceptó el nuevo destino.
Hay símbolos presentes como el río de la vida, el dios invisible, las pruebas, la ceguera que no es tal, todos propios de nuestra cultura pero transformados y renovados por el autor en un nuevo mundo sin muchos referentes conocidos. Los nadadores son tortugas gigantes, los ríos son de arena, hay contrabandistas y mujeres de fuego y monjes...
Es muy posible que en el futuro amplíe este comentario.
¿Para cuándo la próxima? Necesito saber más del Río de Arena, de Heka, de todo este maravilloso mundo de Iltvana Kiisane que Jorge ha creado. No os equivoquéis: que me haya quedado con ganas de más no quiere decir que la historia esté incompleta. Es esta una maravillosa fábula sobre creer a uno mismo sobre lo que la sociedad nos impone; la valentía de tomar decisiones erróneas y no llorar sino seguir por el nuevo camino marcado; como dice Labore en la novela: crear tus propias oportunidades. Bravo
Es una historia de crecimiento disfrazada de aventura fantástica y es un poco Mito de la caverna en cuanto al descubrimiento de la verdad oculta. La narración es muy fluida combinando perfectamente acción, descripción y diálogo, en ningún momento aburre ni estresa. La historia se revela simple, pero encierra reflexiones más profundas: el crecimiento personal, la fe en uno mismo frente a la presión de grupo, el cuestionarse creencias interiorizadas como verdad única... La ambientación es original y la historia deja todo un universo por explorar. Pez de plata rezuma salpicaduras de arena que empapan al lector de un murmullo incitador: "...y lo que te queda por ver".
La historia de Heka es la de su paso de la infancia a la edad adulta, pero también la del ser humano abriendo los ojos a lo que está más allá de la zona de confort, del hogar. Entre una novela corta, un cuento y una leyenda, «Pez de plata» engancha por la sencillez y a la vez profundidad de la historia que nos cuenta, así como de la pluma de su autor. Es una introducción a un mundo lleno de posibilidades (y que espero de verdad que Jorge Sosa explote *-*).
Acabo de descubrir a Jorge y su universo de Itvala Kiisane, y estoy impaciente por leer más. "Peces de plata" es una lectura ligera con mucho significado detrás. La trama no solo es original, también nos lleva a ese momento de nuestra adolescencia en la que batallamos por querer ser mayores y a la vez seguir siendo niños. Me ha gustado el mundo creado por Jorge, es tan sencillo imaginarse lo que describe que te sientes muy dentro de la historia. No obstante, hay cosillas que se me han escapado, situaciones que se quedan por explicar, y es quizás lo que me impide darle las 5 estrellas. De la misma manera, el final es un tanto... ¿abierto a interpretaciones? No entendí muy cómo acaba, e igual se deba a que hay una segunda parte que lo aclara. De todas formas, espero seguir de cerca a Jorge y ver cómo evoluciona este universo.
La fantasía que escribe Jorge Sosa es de un tamaño tan descomunal que no sé cómo ha sido capaz de condensarla en un libro tan pequeño.
La cultura propia, el ambiente del desierto y de la arena, el mundo tan rico en detalles... Es que no quiero ni revelar nada para que podáis disfrutar de la maravilla en primera persona.
Un libro muy bien escrito, con un vocabulario muy bonito y claro. En cuanto a la historia, para mí empieza muy bien pero creo que el final es repentino. Y, como siempre digo, soy más de historias directas y básicas que metafóricas e interpretativas, por lo que me ha faltado entender qué sucedía.
Un fantástico libro de aventuras apto para todos los públicos. Una historia original ambientada en un mundo lleno peligros y sorpresas. Me ha encantado.
3.5* El libro con una escritura muy bonita y fluida y la historia tiene elementos bastante originales. Un mundo fantástico reflejo de la sociedad en la que la protagonista elige seguir su propio camino y salirse de las reglas impuestas. Me ha resultado corto, se lee muy fácil y puede ser que por ello me haya resultado poco detallado y desarrollado (pese a ser consciente de las limitaciones de la novela corta).
Me ha gustado mucho, sobre todo su prosa sencilla pero cargada de intensidad y el impresionante worldbuilding. Lo único que me ha dejado un poco "fría" es que es, quizá, demasiado introductorio, sin un atisbo de desenlace como tal; parece más una mera presentación a los siguientes volúmenes de la historia. De ahí que "sólo" le dé cuatro estrellas. Con ganas de leer los siguientes.
Al leer sus relatos de sinécdoque ya flipé con la prosa de Jorge y con el mundo que ha creado y Pez de plata va en la misma línea. La fantasía es mi género favorito y leer este tipo de fantasía, con un mundo tan interesante y que siento a la vez clásico y muy fresco, es un placer.