A Rimbaud, el más joven de los poetas malditos, se le considera el escritor más apegado al simbolismo y la decadencia.
Aquella imagen bohemia del joven despeinado y entregado a los placeres degenerativos, de la mano con su compañero de mal vivir Paul Verlaine, se representada con su poesía transgresora. Es la enumeración de las vocales con las sensaciones, el espíritu del aventurero en la mar, el que busca nuevas experiencias, quien sirvió como profeta para revelarnos Un adelanto del fin del mundo, la mala sangre heredada.
A título personal, Rimbaud me es más un ícono decadente de la vida, pero que, aun así, demuestra su vitalidad y necesidad de mantenerse en el mundo a la deriva, con su propia forma de ser; iluminado por las frustraciones familiares y sociales; no obstante, considerándose un genio incomprendido en su rechazo. Es un escritor que no busca contarte algo, sino que necesita plasmar sus ideas en el papel como si fuese un recordatorio.