Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de más de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor, Pasión del dios que quiso ser hombre) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre, Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar, Pasión del dios que quiso ser hombre (2014) y Mi Gaudí espectral. Una narración (2015), Poema (2017) y Danza humana (2023). También ha publicado El enigma de Lea. Cuento mítico para una ópera (2019), texto de la ópera homónima de Benet Casablancas estrenada en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona el 9 de febrero de 2019.
Sus últimas publicaciones son Danza humana (2023), Las pasiones según Rafael Argullol (2020) y Poema (2017). Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar y el Premio Alicia por la Mejor Creación 2019 con El enigma de Lea. Cuento mítico para una ópera (2019).
Texto híbrido, a caballo entre la prosa poética, el ensayo y la narrativa. "El fin del mundo como obra de arte" nos pone en contraposición al Prometeo de Esquilo y al aparataje escatológico del Apocalpsis de Juan de Patmos, hablándonos desde el fin del mundo y hacia el mismo. Trazando una línea cronológica de teleologías, empezando con el ya mencionado Prometeo, hasta llegar a las reflexiones post-atómicas de Oppenheimmer. Tomando a diversas figuras tanto reales como simuladas, y de entre las cuáles destaca (para mí) el uso del Fausto de Goethe no en contraposición con Mefistófeles, si no contra sí mismo; Fausto en plena búsqueda y huida de sí. Convirtiéndose en el inventor del infierno moderno, siendo funambulista entre la simulación y lo real. Es todo un juego de espejos y símbolos en el que la verdadera dicotomía del ser, entre lo ideal y lo sensible toma un protagonismo inesperado, pero que convierten al texto en una celebración del camino del hombre como un eco falible contra las garras de la entropía.
Un breve repaso histórico sobre ciertos acontecimientos y obras de arte que, siguiendo un criterio que desde el principio Argullol admite subjetivo, representan, como simulacro, un cambio de paradigma en el pensamiento occidental. Esquilo, Juan de Patmos, Miguel Ángel, Dante, los distintos Faustos, Wagner, la representación absoluta del régimen de Hitler, el lanzamiento de la bomba atómica. Es interesante la forma en que se enlaza unos con otros y como el autor nos quiere llevar a sus conclusiones. Básicamente todo lo "apocalíptico" obedece a un deseo de representación, a una "obra de arte definitiva" y así, desde Prometeo a Openheimer, la humanidad padece las consecuencias de esa representación incluso con su vida.
Rafael Argullol escribe preciosamente, su prosa te lleva por recorridos complejos con levedad, sin prisa. Los apocalipsis son una teleologia necesaria, un donde llegar para que lo humano tenga sentido. Llegar a eso requiere un coraje y entrega que, cuando sucede, da completud al monstruo bifronte de la existencia. ¿Es hermoso? No puedo decirlo. Para mí, el sentido lo es.
3.5. Argullol nunca decepciona. Pluma, estilo, idea y sofisticación le acompañan siempre. Y en este simulacro literario hay, evidentemente, saber y poso.
Ahora bien, que el ser humano se seduce a si mismo con bellas mentiras para ocultar brutales verdades es un argumento demasiado conocido. Y el uso de Prometeo, Sofocles, Hamlet, Fausto, Wagner, Hitler y Oppenheimer para ilustrarlo, roza el cliché.
Forma y concepto excelentes, pero argumento y protagonistas rayando el dejabu.