Pájaros desde mi ventana es una mirada alada que merodea la ciudad. La textura de los pájaros, la materialidad de sus trinos. Porque incluso las aves parecen haber migrado de la urbe. Se han extinto o convertido en los drones que nos vigilan por las noches. Estos poemas confirman la inagotable exploración que posee la escritura de Elvira Hernández. Tal como en otras de sus obras, El orden de los días; Cuaderno de deportes, este libro se dispone como una bitácora de escritura, un organismo temático que planea sobre la testa del lector seguro de que el arte es en algún momento/un animal vivo. Aquí emergen exquisitos haikús y furibundos poemas, urdidos bajo un tono sólido que rara vez surge en nuestro paisaje poético, porque las raras avis son siempre los autores que terminamos releyendo. El resto de la bandada poco importa.
La lucidez para observar la realidad, está dada a las poetas. Elvira Hernández muestra la veracidad de una ciudad que se vacía de aves, para intentar darnos un tratado de ornitología poética. Son haikús, poemas pequeños, pero con la fuerza de ir marcando el paso de las luchas contra el lucro, del cerrojo del tiempo como una jaula, de vernos inmersos en nuestras pantallas sin mirar el cielo. Poemas que datan desde el 2012 hasta el 2018, van campeando el papel con plumas y cantos de aves que sólo escuchamos cuándo queremos hacerlo. Versos que se van directo al alma, con la claridad de una poeta que observa y mira la realidad con ojos de ave. Increíble poemario.
(...) “AVES DE PASO/Sí. Eso somos./Pero nos hemos acostumbrado/a comportarnos como monumentos./Y así nos va.” “Las luces artificales nos mal guían./Son linternas para no orientar./Orbitamos por el asfalto./No nos miramos en un espejo./Nos vemos en la pantalla./Ellas iluminan el mundo./Estamos enviscados.” ADIVINANZA/Dos aves de presa:/la pareja humana.” “ Es un placer inmenso/la contemplación/de una jaula vacía.” “EL TIEMPO VUELA/y para mí/se encuentra/casi detenido.”
Pájaros desde mi ventana, de Elvira Hernández, publicado por Editorial Alquimia, me pareció muy acertivo en el momento en que salió y hoy, en mi relectura, creo que lo es aún más. Las situaciones e imágenes presentadas, desde la mirada a una especie distinta a la nuestra (si hablamos de biología), me transportaron a una dimensión, desde la que fue sencillo mirar mi propia humanidad y mi relación con los demás. Al fin de cuentas, a la sociedad en que vivimos. Muy atingente y a temporal. De una narrativa bien cohesionada, lo que ayuda al lector a infiltrarse en la alegoría. Mantiene, cada tanto, esa idea de estar mirando desde fuera, con un lenguaje sugerente, preguntas sobre el devenir humano y un diseño que presta atención a los detalles (esos que enamoran). Si no lo han leído, intenten leerlo en este momento de crisis, porque despierta muchas sensaciones y razonamientos
Y piensen que:
No todo lo que vuela es pájaro. A veces lo que piensas alcanza una pequeña altura.
Primera vez que leo a Elvira Hernández y su escritura me gustó mucho. Este libro, en particular, hizo que fuera percibiendo el contexto nacional a través de las aves, sus apariciones, desapariciones y peculiaridades. Los bellos poemas y haikús son sensibles, ligeros y me dan esa sensación de paz. Además, es posible conocer y reconocer un léxico pajarístico muy rico.
Poesía chilena! Como una bitácora vigila y merodea el paso de los pájaros, aves migratorias, vuelos nocturnos. Delicada observación del mundo sin dejar de estar presente: la infaltable belleza, humor, sarcasmo, denuncia, política, dichos y alegorías. Muchos destacados
Hay libros que se terminan. Otros de los que estamos obligadas a abandonar. Pero existen otros que por mucho que se terminen, vuelven una y otra vez a nuestra vida para ser releídos, es su destino nunca acabar. A estos últimos pertenece el libro "Pájaros desde mi ventana", el cual leí uno de sus poemas años atrás y se convirtió en un faro hacia la poesía, permitiéndome encontrar la belleza de este género por vez primera en mi no tan corta existencia. Ocurrencia en las aves, como símbolo poético, Elvira Hernández logra hilar lo pajarístico con la crítica política y los sentires soterrados de nuestro tiempo. Mientras más lo leía, más pensaba en mi deseo de volver a este poemario en los tiempos venideros.