Me ha impresionado mucho la poesía reunida de Piedad Bonnett. Y quisiera exprimir de la palabra "impresionado" todos sus sentidos. Me ha impresionado por lo mucho que me ha conmovido: algunas veces hay una tristeza desgarradora, otras una melancolía envolvente, un misterio que se asoma y desaparece, una belleza repentina casi deslumbradora, una visión agudísima como sólo la puede tener un auténtico poeta. A veces es una impresión como la que podría causar algo escandaloso: la violencia, por ejemplo, o la impiedad, que aún así, con sutileza, encuentran su hogar en el poema. Impresión por la huella que dejan, por cómo a veces un verso o una imagen vuelve a visitarme horas después de haber leído el poema, o por la emoción tan viva que transmiten.
Dejo aquí uno de mis favoritos que por algún motivo casi me lleva a las lágrimas:
VUELTA A LA POESÍA
Otra vez vuelvo a ti.
Cansada vengo, definitivamente solitaria.
Mi faltriquera llena de penas traigo, desbordada
de penas infinitas,
de dolor.
De los desiertos vengo con los labios ardidos
y la mirada ciega
de tanto duro viento y ardua arena.
Abrasada de sed,
vengo a beber de tus profundos manantiales,
a rendirme en tus brazos,
hondos brazos de madre, y en tu pecho
de amante, misterioso,
donde late tu corazón como un enigma.
Ahora
que descansando estoy junto al camino,
te veo aparecer en cada cosa:
en la humilde carreta
en que es más verde el verde de las coles,
y en el azul en que la tarde estalla.
Humilde vuelvo a ti con el alma desnuda
a buscar el reflejo de mi rostro,
mi verdadero rostro
entre tus aguas.