¿Qué entrelaza los cinco relatos de este libro? Sin duda sus mujeres, protagonistas de distintas edades que se atreven, cruzan límites, rompen esquemas y también hieren. Dos amigas atravesadas por un tabú que las alejará irremediablemente; una mujer enamorada de otra que revisa, a través del abuelo moribundo, su historia juntas; una mujer recién divorciada que termina enredándose en una fiesta de adolescentes; una hija que no consigue hacerse tratar como una adulta por su madre; una familia y un barrio confrontado por dos niñas gitanas. En todos estos cuentos parecieran ser accidentes lo que gatilla la crisis, en todos ellos hay decisiones que se arrastran en la vida de los otros. María Paz Rodríguez aborda la complejidad de los vínculos familiares, también del amor y de las relaciones femeninas, pero sobre todo cuestiona las influencias de ciertos vínculos: sus personajes pasean por un mismo espacio e indagan con dolor en las huellas de las decisiones ajenas sobre sus propias vidas.
Estudió literatura e hizo un magíster en letras hispanoamericanas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Publicó su primera novela, El gran hotel, en 2011. También es autora del cuento "Juan y Marta" que apareció en la antología chilena Voces -30 de Ebooks Patagonia (2011). En 2014 fue finalista del Concurso de Cuentos Paula con su relato "Los tigres". Actualmente es editora de Ebooks Patagonia y colabora con la revista La Panera.
Ningún cuento me gustó demasiado, tampoco odié ninguno. Tibio. Todos tenían partes muy buenas, que te enganchaban y eran potentes, y partes que de verdad eran como “no, aquí se desarmó todo”. Algunos empezaban en el lugar equivocado, no me atrapaban hasta un par de párrafos o incluso varias páginas porque no lograba conectarme con los personajes, la forma en que se narraba lo que les había pasado, lo que pensaban, no generaba ningún vínculo. Otros al revés, estabas muy metida con la vida de la persona, sus ideas y todo y de repente perdías todo el interés. Me daba lo mismo todo hasta que de repente en algún momento clave me empezaba a importar y se volvía real de nuevo. Inevitablemente me acordé de otro libro que si me gustó mucho, y que leí hace poco, que es como de la misma línea de relato donde lo importante es la persona, sus reflexiones, y no hay una trama tan marcada. No es que no me guste “este estilo de libro”, fue la forma la que no me convenció.
3 🌟. Creo que no soy el público objetivo de este libro y que los cuentos y sus personajes son demasiado pitucos como para llegar a generarme interés. Está bien redactado y eso se agradece.
El libro contiene cinco relatos de mujeres fuertes ante una sociedad machista. Aunque, en realidad, tampoco es tanto de eso. Lo que estas cinco protagonistas cuicas nos cuentan es de sus traumas, sus heridas y las propias trabas que se han puesto en la vida.
No es un libro de finales, sino de desarrollo. No hay un clímax inesperado, un gran crecimiento de personajes o diálogos que te hagan filosofar. Es real. Y por eso choca.
Mi favorito fue "Y tuvimos la nieve", aunque el que me removió por la conexión a mi propia historia -la conflictual relación con la madre- fue "Niñas ricas".
Le pongo cuatro estrellas porque logró que empatizara con los nacidos en Vitacura. Gran logro.
El libro cuenta con cinco cuentos, cada uno de ellos muy bien tratados, logrando mostrar la complejidad de cada uno de sus personajes. No podría decir cuál fue él que me gustó más, porque todos tienen su encanto y hasta cierto punto es imposible no reconocerse de alguna manera en ellos.
El libro se compone de cinco relatos diferentes, los que a mí gusto tenían buen potencial para ser buenas historias, de esas que te dan ganas de leer hasta el final y aún así, quedar con ganas de más. Pero a excepción del último cuento, me quedé con la sensación de que iba en una montaña rusa que fue interrumpida antes de llegar a la gran caída. Sentí que el climax de las historias fue antecedido de una forma envolvente, sin embargo, los desenlaces fueron muy abruptos.
Niñas Ricas de María Paz Rodríguez; un libro sobre las relaciones entre mujeres.
Es la primera vez que leo a María Paz Rodríguez, sé que escribió dos novelas El Gran Hotel y Mala Madre, pero este es su primer libro de cuentos. Fui incluso a su lanzamiento, donde presentaron Catalina Infante y Juan José Richards, y me gustó bastante porque había chocolate.
El libro de María Paz Rodríguez, quien también editora de Neón, trata de cómo las mujeres, nos relacionamos entre nosotras. Parte con dos amigas que se conocen de adolescente, y termina en una compleja relación de madre e hija. Son cinco cuentos, pocos, pero largos, y que tienen una estructura bien hecha.
Casi todas las narradoras son femeninas, excepto en un cuento. Se ve cómo algunas de estas mujeres escapan de su comodidad y se arriesgan fuera de su zona de confort. En el primero, Todas queríamos ser como Gabriela, una mujer que nos cuenta de su mejor amiga en la adolescencia y de cómo esta desaparece del mundo cuido y privilegiado en el que habitan por un acontecimiento. Se reencuentra después de años donde la narradora busca saber la razón de la huida de su antigua amiga.
“En mi casa, y supongo que en las de mis compañeras de colegio, todo se resolvía rezando por los demás”
Ese recuerdo de las amistades de adolescencia, y esa relación que tenemos con nuestras mejores amigas. De las inseguridades que tenemos en esa edad, por nuestra presencia.
“Nadie nace consciente de su aspecto hasta que los otros le dan un valor y eso va redefiniendo la identidad”
Personajes complejos que salen de los típicos cánones femeninos; mujeres skaters, lesbianas, infértiles, gitanas, empresarias, mayores que se meten con jóvenes, que ven porno, mujeres reales. El libro busca liberar a las mujeres de estas etiquetas que el imaginario masculino nos ha dado.
La autora también se arriesga en el segundo capítulo, Y tuvimos la nieve, al contarnos un cuento con emojis sobre un abuelo y su nieta, mientras esta última narra su ruptura con una novia más joven, en.
En Mi destrucción, una mujer adulta pasando sus vacaciones con su hermana y su cuñado, mientras se está divorciando, y termina metida en una fiesta electrónica con jóvenes, mientras el sur se está quemando.
Son relatos que contienen crítica social. y se sitúan en contextos como la Marea Roja del 2016 o los Incendios en el verano 2017, pero que se nos muestran en segundo plano, desde el punto de vista de estos personajes privilegiados. Es bueno porque también nos pone los pies en la tierra, y toca temas complejos, pero los expone desde un punto de vista femenino, y pueden pasar de manera sutil.
Al final todo el libro se basa en la identidad femenina y se describe perfectamente con una cita del mismo libro en la contratapa. “Las niñas vivimos la adolescencia y juventud intentando ser como nuestras madres. O como las otras niñas (...) Siempre, o casi siempre, estamos mirando a otras mujeres para sobrevivir. Y cuando por fin somos grandes, queremos retroceder el tiempo perdido”
Suele decirse que este libro tiene cinco diferentes historias, pero no las llamaría precisamente historias. Carecen de la estructura para ser acuñadas como tal, y en cambio, se sienten realmente como poemas hechos cuentos. Hay muchos sentimientos, muchas ideas que Rodríguez quiere expresar. Y en algunos momentos se hace muy bien, con frases que aunque sean clichés, son poderosas. Cada cuento se pudo haber pulido un poco más para continuar desarrollando las ideas, que quedan abiertas, como si todo se tratara de una crónica. Aún así, es una lectura fácil, depresiva sí, pero entretenida; que recuerda de alguna forma a Fuguet a partir del tercer cuento.
Los cuentos son variados, en cómo te pueden llegar, conecte con 2 de ellos aunque sólo en algunas partes (pero suficientes para hacerme rememorar partes de mi vida). Es corto y fácil de leer, aunque depende de con que enganches para continuar leyendo, aún así coincido con algunos comentarios de que tiene partes que no quieres parar de leer y otras que sólo están ahí para avanzar.
5 cuentos, cinco versiones de una historia protagonizadas por mujeres. De empuje, de volver a empezar, de pensarse la vida desde otra perspectiva siempre. Rodríguez construye historias que modifican el actuar de sus protagonistas a medida que la acción avanza, construyendo así giros inesperados y vueltas de tuerca a historias que cierran de forma complementaria unas con otras. 5 cuentos que pueden pertenecer al mismo barrio y en distintas casas. Es una lectura ideal para el verano, con esa ligereza necesaria para pensar un momento.
(...) “Pasamos el resto de la noche juntos. No parecía importarle que yo tuviera casi treinta años más que él. Asumo que le excitaba que no pusiera reparos en nada de lo que me hacía.” “No necesito nada más que un trago largo, cálido, un trago como un abrazo. Me doy cuenta de que soy un cliché. Mi seriedad, mi maldita autoestima ya no existen.” “La imité y mientras amanecía ambas flotábamos boca arriba mirando salir el sol. Me haces tan feliz, me dijo ella esa madrugada. Nunca me había hablado así, como con nostalgia.” “Y ahora que está la cagada, vuelvo a ver que hay ciertos eventos que se repiten como espiral. Se nos está pudriendo todo alrededor.” (...)
Me encantó. Entré con prejuicios, pero encontré una pluma hermosa y muy conciente de sí misma y los privilegios de ser "niña rica". No me gustó porque me identifiqué con las historias, están lejos de mi experiencia, me gustó porque encontré mucho talento en la escritura. Se nota la sensibilidad, esa rareza con la que se perciben los personajes femeninos de los cuentos, que a pesar de todo no encajan allí donde se supone que deberían. Además, justo lo leí en la playa, en una hostal llena de niños y niñas ricas. Experiencia 5/5.
Me gustó mucho la literatura de María paz Rodríguez. He leído todos sus libros y todos me gustan. No soy tan fan de los libros de cuentos, sin embargo este libro me gustó mucho. Son relatos que logran mostrar la complejidad de las relaciones humanas, sobre todo desde el punto de vista de las mujeres. Niñas ricas o que tuvieron dinero o que no se preocupan por dinero. Relatos sinceros quien te llegan al corazón.
Es uno de los mejores libros que me he leído en este último tiempo. Me gustó mucho la forma en la que está escrito y que los relatos tuvieran distintas problemáticas con las que logré conectar, como lo es los estándares de belleza, amor entre mujeres, dinámicas familiares, etc… No todos los cuentos me encantaron, pero los dos primeros los encontré increíbles.
No sé qué será exactamente eso que sentí que le faltaba a cada cuento. No es un mal libro, es de fácil lectura y tiene algunas frases potentes, y en sí las ideas detrás de los cuentos son bastante interesantes, por lo menos para mí, que me gusta este tipo de literatura basada principalmente en sentimientos y experiencias... pero algo no logró convencerme de la ejecución. Sentí que algunos relatos empezaban muy flojos, subían y te atrapaban y luego al poco andar te soltaban de nuevo, o al revés, se iban desinflando a medida que avanzabas la lectura.
Cada historia y cada protagonista es un mundo diferente, niñas, adolescentes y adultas, mujeres que sin duda tienen algo que contarnos, entregándonos reflexiones que en el fondo necesitamos leer. Les recomiendo estos bellos 5 cuentos, para una lectura diferente, para disfrutarlos y para reflexionar hasta la última página. 4.7/5 ⭐
Primer poemario que leo de Valeria Tentoni (1985), poeta argentina recomendada por mis amigas de @leerargentinos y editada bellamente por @librosdelpezespiral. Leo estos poemas de un solo tirón, una tarde nublada de primavera acá en Santiago de Chile, con regocijo y entusiasmo. Poemas que entran por las ventanas, por los poros de la piel, por las vías respiratorias, renovando el aire y el espacio de la intimidad, provocando nuevas miradas sobre las cosas y los seres. La voz poética es una especie de cronista de lo cotidiano, testigo del paso del tiempo, del respiro de la muerte, de las luces y las sombras que reposan, se revelan y transforman el mundo de la casa y de la calle, en un ir y venir de sensaciones y de miradas que recrean y resignifican todo aquello que podemos pasar por alto o que podemos hacerlo rutinario e inerte. Con estos poemas dan ganas de salir a caminar, de andar en bicicleta, de abrazar, de besar, de escribir poemas, de contemplar la vida bullente de las cosas sencillas y silentes. Dan de ganas de respirar profundo y de entonar estos versos del poeta chileno Humberto Díaz-Casanueva: "ser es una ceremonia incesante". Larga vida a la poeta Valeria Tentoni, larga vida a los poetas que nos iluminan, a pesar de los pesares.
"Gabriela fue el tatuaje invisible que en secreto me fui haciendo con los años. Un fantasma juvenil. Esos días, esas tardes de piscina, fueron los más felices de mi vida. Nadie la conocía como yo. Nadie sabía que a mi amiga le gustaban los cactus y las plantas del desierto y que muchas tardes, después del colegio, trabajaba en un invernadero que tenían en la parte alta de su jardín. Tampoco sabían que en el invernadero Gabriela lloraba escondida. Yo tarareaba las canciones viejas de Madonna que eran las únicas que me sabía bien. Teníamos eso, me digo ahora, esas canciones encerradas en la humedad de una casita de nylon."
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"Las niñas vivimos la adolescencia y juventud intentando ser como nuestras madres. O como las otras niñas. Imitamos a la de al lado. Nos simbiotizamos con la mejor amiga. O nos creemos artistas, buscando una identidad fingida en pos de lo original. Pero siempre, o casi siempre, estamos mirando a otras mujeres para sobrevivir, queremos retroceder el tiempo perdido. Años dedicados a agradar e impresionar al resto, inconscientes de lo corta que es la juventud y de lo rápido que pasa el tiempo después. De pronto despiertas de treinta sin entender bien dónde se estuvo todos estos años."
Niñas Ricas es mi primer acercamiento a María Paz Rodríguez. Es un libro que contiene 5 cuentos con personajes femeninos fuertes, cada una de ellas envueltas en distintos dramas y universos complejos pero que plasman muy bien la experiencia común del ser mujer en una sociedad masculina y por ende, machista.
Si bien, siento que le faltó más intensidad y emoción a los relatos para engancharme más, "Y tuvimos la nieve", fue uno de mis cuentos favoritos de este libro. Quizá por el momento que atravesaba mi propia biografía al momento de leerlo. Aún así todos los cuentos nos hacen reflexionar como también abrir heridas que creíamos que estaban selladas. Sobre todo respecto a la figura de la madre, el amor, las amigas y la adolescencia
Me quedo con esta cita que resume muy bien la totalidad de este libro: "las niñas vivimos la adolescencia y juventud intentando ser como nuestras madres. O como las otras niñas. Imitamos a la del lado. Nos simbiotizamos con la mejor amiga. O nos creemos artistas, buscando una identidad fingida en pos de lo original. Pero siempre, o casi siempre, estamos mirando a otras mujeres para sobrevivir".
"La percepción de uno mismo está teñida de heridas infantiles y voces ajenas que se cristalizan distorsionando la realidad."
Este libro está conformado por cinco cuentos de distinta temática, hay algunos breves y otros un poco más extensos. Todos están ambientados en Chile, en diferentes épocas.
Me parece interesante como en cada uno se tocan las relaciones y vínculos familiares; las diferencias y problemas entre padres e hijos, las dificultades del matrimonio, y el impacto de los conflictos a nivel personal.
"Podemos calcular cada paso, cada movida para que un proyecto nos salga bien; sin embargo, la vida tiene su propio pulso."
Hay dos que lograron me conmovieron profundamente.
Me gustó tanto como me chocaron algunas de las premisas que tenía. Todos los cuentos están muy bien escritos, con ritmos marcados que dejaban la puerta a reflexiones sobre la cotidianidad de un cierto tipo de clase y personas registradas de forma notable. Sin embargo, a veces chocaba con el tipo de descripción al que llegaba de algunas de las mujeres que acompañaban los relatos, como también el cuento Anotaciones de un incendio, que me incomodó un poco por su temática en general (sin perder de vista que había una claridad en su protagonista sobre la condición en que estaba, un problema real, pero que se perdía por el camino escogido para describirlo). En general me pareció un buen libro.
La autora te mete de prepo en un ambiente del cual no podés salir. Ella decide si es el cerro, la playa, el lago del sur, así como si es la pobreza, una chica a la que le hacen bullying en un campamento de scouts, o una mujer que fue abandonada por su pareja y se pone al cuidado de su abuelo moribundo. Uno queda a merced de eso escenarios, ella logra en cada cuento ponerte dentro de la escena, te convierte en un testigo privilegiado mudo. El único cuento que para mi gusto flaquea un poco es paradójicamente Niñas ricas. Pero no afecta el resultado general del libro que es una experiencia sensorial. Me gustó mucho.
Este libro me llegó directo al corazón. Trata de 5 cuentos, 5 historias de distintas mujeres, frágiles, fuertes, sensibles, pequeñas y grandes, todas representando algún momento de nuestro pasado, presente o a lo mejor del futuro. Son verdades diferentes, pero siento que las vivencias se entrelazan con la realidad, y te deja esa sensación de conectar con algunos personajes.. de proyectarte en ellos. ¿Lo recomiendo? Totalmente. Como leí por ahí… “es un texto donde afloran los miedos de la adultez femenina”.
Me lo leí en pocos días. La narración tiene estilo y buen ritmo. Quedé con ganas de más en algunos cuentos. No encuentre momentos en los que no quisiera seguir. Me parece que pese a que esta escrito de forma innovadora y muy cercano, las historias presentadas no caen en lo banal, en lo típico, y aprecio lo tragicómico a veces, que aunque no lo sabía, sería necesario. Una lectura entretenida, reflexiva, cálida, en la que se demuestra que las mujeres estamos marcadas por nuestras referentes, pero también cada persona tiene su esencia. Precioso.
Cinco cuentos con cinco relatos en donde, si te desligas de la fijación moderna por el esperado clímax abrupto, disfrutas de la simpleza de acontecimientos cotidianos, casi como una película independiente donde es más importante conocer a los personajes que lo que pasa en realidad. Los cuentos poseen una importante carga relacionada a la vivencia femenina, con la que te puedes sentir sumamente reflejada en distintas etapas de la vida. Mis favoritos fueron "Y tuvimos la nieve" y "Niñas ricas".
Me gustó que cada cuento tuviera su ritmo, siento que la autora intenta crear una atmósfera para cada uno, lo cual se agradece. Encontré que cada cuento queda bien dentro de un todo, de un libro, ya que no me dio la sensación de que fuera una conjunto de historias sin ningún tipo de vinculación. Me gustó mucho, es el primer libro que leo de María Paz Rodríguez, así que para ser el primer acercamiento, me dieron ganas de leer más sobre la autora.