Partiendo de su conocimiento y su trato, desde la infancia, del personaje real, Juan Vicente G�mez -en la narraci�n: Aparicio Pel�ez-, y de su corte en Maracay, �slar Pietri nos relata en Oficio de difuntos una biograf�a novelada de aquel patriarca, que gobern� durante veinticinco a�os largos Venezuela tan a su antojo, que marcar�a indeleblemente su porvenir. Pero Oficio de difuntos es mucho m�s que una biograf�a novelada de G�mez, pues �slar Pietri esboza el retrato certero de toda la casta de estos patriarcas -desde Porfirio D�az en M�xico, o Estrada Cabrera en Guatemala, o Tacho Somoza en Nicaragua...-, que trazaron el desdichado futuro de casi toda Hispanoam�rica. Pues Oficio de difuntos es, sobre todo, el relato minucioso de su forma silenciosa de ascender al poder como caudillos pacificadores del pa�s, hasta convertirse, por el mero ejercicio del mismo y la obsequiosa abyecci�n de cu�ntos le rodeaban, en s�trapas omn�modos a los que nada ni nadie osaba oponerse.
Arturo Uslar Pietri nació en Caracas en una casa situada en la calle de Romualda a Manduca, número 102. Fue hijo de Arturo Uslar Santamaría y de Helena Pietri Paúl. Entre sus antepasados se incluye a Johan Von Uslar, un alemán que luchó por la independencia de Venezuela. Uslar Pietri se crio en esa casa y en Maracay (Aragua), lugar donde publicó algunos cuentos en revistas juveniles. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela de la capital venezolana. En 1931, publicó su primera novela, Las lanzas coloradas, relato histórico situado durante la independencia de Venezuela. La obra fue muy bien acogida y supuso el comienzo de una fructífera carrera literaria.
En 1936, Uslar Pietri se volvió muy activo en el debate político con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. En 1939, con 33 años, se casó con Isabel Braun Kerdel, con la que tuvo dos hijos: Arturo y Federico Uslar Braun (ambos fallecidos). Ese mismo año, se convirtió en ministro de Educación. Fundó el Partido Democrático Venezolano y fue diputado del Congreso a partir de 1944. En 1945 fue nombrado ministro de Relaciones Interiores por el presidente Isaías Medina Angarita.
El golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 lo obligó a abandonar el país y mudarse a Nueva York. Durante su permanencia en Nueva York dio clases en la Universidad de Columbia. Cinco años después volvió a Venezuela. Entre 1950 y 1958 trabajó en la agencia de publicidad ARS y como profesor de literatura en la Universidad Central de Venezuela. Fue electo en 1958 senador por el Distrito Federal en las listas de Unión Republicana Democrática. En 1963, fue candidato por el partido Frente Democrático Nacional para la presidencia de Venezuela, pero fue derrotado por Raúl Leoni. Después de su derrota, siguió activo como senador pero se fue distanciando poco a poco de la vida política.
Se convirtió en director del diario El Nacional desde 1969 hasta 1974, año en que se trasladó a París como embajador venezolano para la Unesco. Cuando volvió en 1979, se concentró en trabajar en sus escritos y en la educación, dejando la política activa.
Uslar Pietri fue una figura muy familiar de la televisión debido al programa televisivo semanal llamado Valores humanos, enfocado en la historia y las artes que comenzó a emitirse el 25 de noviembre de 1953.
La muerte sorprendió a Uslar Pietri en su casa, ubicada en el sector de La Florida, Caracas, el 26 de febrero del año 2001 a los 94 años de edad. Lúcido hasta el último momento de su vida, Uslar Pietri no perdió oportunidad de hacer sentir su peso intelectual a la hora de alertar sobre el rumbo que llevaba su país.
Uslar Pietri escribió durante toda su vida sobre el desarrollo político de su país. Desde las páginas de los diarios nacionales fue un duro crítico, en especial desde su conocida columna «El Pizarrón» (del periódico El Nacional), la cual dejó de escribir en 1998.
“Quién hubiera sabido que aquél pegoste negro iba a valer más que el ganado”
El game of thrones venezolano, reflejo de una y todas nuestras dictaduras. No sé si me gusta el estilo de Uslar Pietri como novelista pero sí que sabe pintar la historia.
Uslar Pietri llamó este libro "una meditación sobre el gomecismo" y probablemente sea la mejor manera de definirla. Para aquellos como yo, fascinados por este periodo de la historia venezolana, la una perspectiva de Uslar Pietri es muy especial pero quienes quieran leerlo como como una novela más lamento decir que no ofrece mucho.
Los personajes son planos con poca distinción unos de los otros. No ayuda que a pesar de ser una novela histórica Uslar Pietri cambió nombres y ocultó locaciones, siendo muy difícil distinguir los personajes, que son presentados muchas veces con poco contexto. Las narraciones, aunque a veces muy hermosas, se sienten desapegadas y se vuelven tediosas. Se habla de guerra, pasión, muerte, culpa pero son palabras que casi siempre se sienten inertes, sin vida. Sospecho, sin fundamento, que Uslar Pietri quiso reclamar la figura de Gómez luego de que García Márquez lo usara para El Otoño del Patriarca, pero no tengo forma de probarlo.
De haber sido este un simple y claro trabajo sobre Gómez y su época, sin duda hubiera sido un trabajo excepcional. Pero al insistir hacerlo novelado, simplemente no funciona. Los elementos ficticios hacen difícil saber que es o no real, perjudicando su valor académico y su excesivo formalismo narrativo y apego a la historia popular sin agregar nada nuevo o interesante hace que se descomponga como novela.
Para los que quieran leer una buena e imaginativa novela sobre Gómez y es mucho más recomendable y entretenida "En la casa del pez que escupe el agua" de Francisco Herrera Luque.
Interesante pues siendo una novela histórica, cuenta precisamente una fracción importante de la historia de Venezuela de la que soy completamente ignorante y a la que este libro me ayudó a descubrir. En muchos sentidos no es muy distinto a lo que hemos vivido en varios países de latinoamérica en época de los caudillos, pero siento que le falta profundidad para tratar a los personajes. En este caso los personajes son más las "circunstancias" que el "yo". Es decir se conocen a través de sus actos más que de sus pensares y motivaciones profundas, y en un tema como este creo que eso es una falla o, al menos, una omisión... Por otra parte nos damos cuenta que Macchiavelo en realidad no hace más que una descripción siempre presente de lo que es la lucha por el Poder y de lo que hay que hacer para conservarlo una vez obtenido y eso, aunque no sorprende, a mi personalmente me desanima e incomoda; pareciera que en realidad un gobierno que piense en "el pueblo, para el pueblo y por el pueblo" no pasa de ser una utopía juvenil
No es una novela fácil. La narración es atípica. Muchos nombres, demasiadas referencias, demasiados sucesos, poca descripción, lo cual termina repercutiendo en el hilo narrativo o la experiencia lectora.
Todo un clasico que no se queda atras en el tiempo, solo lean las 10 primeras paginas y veran un evento muy pero muy actual... el resto de la novela describe muy bien lo que somos y que la historia es ciclica...