Resumen: Este libro se debe leer con un grano de sal, es decir, siempre dudando de lo que dice.
Es un manifiesto interesante que discute puntos muy importantes que no se abordan en la terapia, el más mencionado: El aceptarnos como personas. A pesar de que tiene aportaciones muy buenas, tiene otras que me eluden por lo tremendo de las afirmaciones y múltiples contradicciones. Por ejemplo, dice que hay que tocar al paciente para humanizarlo pero que como psicólogAs tenemos que "vestirnos modestas" para "no seducir al paciente y luego negar haberlo hecho cuando claramente fue así". La peor afirmación que recuerdo es cuando responsabiliza a NIÑAS por ser v1ol5das y decir que deben asumir su responsabilidad.
Un libro no solo para terapeutas sino para cualquiera que se emocione por una vida valiente, y busque encontrar en qué consiste la propia valentia. No es un libro para aprender a ser terapeuta. Es un libro para enamorarse de la autenticidad y salir corriendo (para adentro) a buscarla.
La primera parte del libro es una crítica muy interesante a las psicologías tradicionales. Después se vuelve una cosa sin consistencia, llena de falacias lógicas y afirmaciones sobre la mente humana que no están sustentadas en nada.
Al inicio empezó muy bien todo lo que menciona sobre las terapias pero por la mitad empezó a decir cosas que me dejaban de queee está diciendo? Supongo que es el punto justamente y por eso fue tan contrariado puesto que ciertos pensamientos de el no concuerdan con los míos como el hecho de decir tienes que tener sexo con todos los pacientes por los que llegues a sentir deseo si es que el paciente también, es mejor eso a reprimirlo. Una persona que fue abusada también debe trabajar su responsabilidad sobre eso o le volverá a pasar. Entre otras ideas más. 2.5 estrellas
No le puse calificación porque no soy ni quiero ser psicoterapeuta, pero como paciente debo decir que me dejó mucho, que me hizo descubrir muchas cosas y que me encantó y me perturbó la sinceridad con la que está escrito. Ojalá borja hubiera sido mi terapeuta.
Una lectura apabullante, confrontativa. Esencial para cualquier persona que desee dedicarse a la práctica terapéutica, psicológica o de cualquier tipo.
Un psicólogo, Guillermo Borja, repasa a brochazos los tópicos de la práctica del psicoanálisis. Cuenta su experiencia en la recuperación de un lobrego y abandonado hospital para locos. Él se posiciona como uno más, pone en práctica la autoridad desde abajo, otorga apoderamientos a los enfermos, comienzan a convivir como una comuna autónoma, producen su alimento, su vestimenta, fabrican y venden lo que pueden comprar las personas del lugar, asombradas por el cambio llevado a cabo sin ayuda externa. Un corto libro lleno de sorpresas.
Me gustó mucho leer este libro y los aprendizajes que Guillermo Borja hizo en su trayectoria profesional. Es cierto que muchos de sus planteamientos son un tanto retadores para como nuestra sociedad concibe el acompañamiento en salud mental, y en algún caso incluso rozando los límites de la ética y la legalidad, pero si lo sabes leer con una mirada crítica podrás extraer interesantes reflexiones de sus páginas
Es para mi, el abordaje mas sensato, humano y compasivo que he leído por parte de un terapeuta. Es, claramente confrontativo, pero ese reto de asumir otras verdades termina siendo nutritivo, así pueda resultar doloroso. Muy recomendada esta obra como una referencia a nuevas formas necesarias de abordar el camino hacia sí.
Maravilloso, lo amé, cada reflexión, es la visión consciente de un Terapeuta excepcional! Me deja montones de enseñanzas y darse cuentas en este camino de ser persona, ser humano, ser terapeuta. Comenzaré a releerlo y digerirlo, cada página es una mina de oro.
Reconozco que lo empecé hace meses y lo dejé a la mitad por falta de tiempo, así que apenas recuerdo cosas del principio. De esta mitad sí puedo decir que refleja una forma de ser/pensar bastante peculiar, muy suya y alejada de la forma habitual de percibir la vida y la terapia.
Este libro es impresionante, contiene muchísima sabiduría explicada de forma amena y contundente. Algunos puntos me han horrorizado por su machismo, pero aún así merece muchísimo la pena.