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(Te invito).
Poesía, poesía, poesía,
Intenta romper este corazón simple con tus palabras (hazlo trizas).
Poesía, tuvieron que pasar los años para que me dijeses algo,
fue la monotonía de lluvia tras los cristales de Machado.
No está mal, a muchos nunca les llega la poesía
(o la poesía nunca les llega a ellos,
su única poesía en la frase de la lápida cuando están muertos,
otros están muertos sin saberlo).
Desde entonces, algunos versos me asaltaban.
Y me gustaban.
Y con otros tro
…………………peza
……………………….ba,
a……….
……….veces veía
……………………sentimiento sentido.
Y símbolos y partidas.
Recuerdos y lamentos que ni sabía que amaba.
Pero ¿qué más dan los preludios?
(Ve al grano, matapalabras…)
No hables de Bukowski ni ladres sin entender.
Hace poco leí uno de esos libros suyos (de poemas)
y sin palabrotas, encontré sentido [inserte palabrota].
[PALABROTA]
Nunca he sido un borracho,
nunca he sido un viejo
(aunque todo llega),
ouede que para ti no sepa de sufrimiento,
pero en esos versos se escapa la poesía,
la auténtica poesía,
y tiemblan las manos
(y el alma, el desgraciado que la tenga).
Y, de pronto, sé (que él sabía).
El viejo cartero, pensé (que sabía lo que se hacía).
Él no escribía poesía,
él la escupía,
él la bramitaba,
él se desangraba.
Yo no te leo,
te bebo,
no te adoro,
no voy a entregarme a tu t(¿l?)odo.
Tú, viejo con sangre de whisky y lágrimas,
tenías ese pájaro azul que de vez en cuando dejabas escapar,
y tenías un gato de cuarenta a sesenta y dos grados,
tú ya sabes que a ese pájaro habrás matado.
E imagino que, aunque hacemos que no existe,
Sabemos que el cadáver ahí está.
Como la muerte,
como la vida,
como una mirada que merece la pena,
como la poesía.
Eres sabio, viejo hombre.
Eres sabio.
(Te invito).