La soledad es una experiencia universal. A veces buscada, y otras veces temida. Distinta en diferentes momentos y situaciones, pero presente en la vida de cada persona, sin importar edad o situación. Podemos aprender a lidiar con ella, o a bailar con ella, en palabras del autor. A descubrir la música que esconde. A ir forjando una historia en la que la soledad y los encuentros se entretejen. A convertirla en cómplice y no en rival.
Gracias por tus reflexiones hechas palabra y voz, Padre JM Rodríguez Olaizola. Compañeras de camino que rompen de alguna manera esa soledad que como tú dices, puede morder. Una de mis partes favoritas es la reflexión sobre la soledad en varios pasajes de la Palabra. En especial, el pasaje del hombre, que habiendo sido perdonado de su deuda, no es capaz de perdonar a su deudor. Una luz nueva y especial sobre esta reflexión me hace ver esta actitud de la mirada espejo como algo tan cotidiano, tan común. Un sesgo cayó al escucharte narrar esta parte del libro. Gracias por la franqueza, la calidez y la esperanza.
Quizás es mejor siempre pensar que somos las víctimas de una historia mal contada, o pretender que definitivamente estamos siempre con la suerte volcada, pero es necesario descubrir que con toda la música se puede bailar, aunque no sepamos. La soledad carcome nuestras sociedades, escucho gente a diario en la dirección espiritual lamentándose de lo mismo: la soledad. El problema es que en un mundo que nos atropella en su ajetreo e insatisfacción, no vemos que tenemos otra música para bailar, nos quedamos miopes ante la oportunidad que la vida, en su simpleza cotidiana, me ofrece para estar junto a otros y crecer en el encuentro, el abrazo, la palabra y en el quedarme dichoso con la riqueza del interior.
Un buen libro para confrontar nuestro terror a la soledad, verla a la cara e invitarla a bailar.
Maravilloso libro de Olaizola. Un básico para el autoconocimiento y la reflexión relacionada con nuestras actitudes y con el devernir del mundo que nos rodea. Una obra para tomar notas y revisarlas con frecuencia. Es básico en algunos aspectos, incluso se podría decir que algunas de las partes pecan de una falta de profundización que hace que el lector sienta esas ganas de saber más. Sin embargo, cumple con el objetivo de tocar muchos ámbitos y conseguir que el lector se replantee cirtos aspectos de su existencia. Resultan interesantes los paralelismos que se hacen con la música y el baile. Es también destacable la cantidad de referencias a escenas de películas que el autor usa a modo de ejemplos y que hacen, sin duda, más sencillo el entendimiento.
A través de sus páginas, José María Rodríguez Olaizola, además de caracterizar la experiencia tan humana de la soledad, también señala aspectos de nuestra personalidad que quizás no habíamos notado. Aprovechando el baile de la soledad, nos confronta con algunos fantasmas y secretos profundos que, a propósito de la lectura, puede ser el momento propicio de enfrentar.
Olaizola habla de soledad y también de encuentros, de relaciones y de compañía. Porque la soledad no se vence simplemente rodeándose de otros, sino más bien profundizando y valorizando la presencia de otros.
Es un gran libro para quienes tienen un tiempo para estar solos consigo mismos, y para quienes no tienen otra opción.
Un libro actual, que se aprecia más si se dejan espacios para pensar lo que contiene cada capítulo. El llamado al encuentro, a acercarnos en lugar de marcar la diferencia. A ser en comunidad y a estar en búsqueda de lo que nos hace personas. A no tener miedo a lo frágil y vulnerable que tenemos. Las citas y las referencias hacen la lectura muy amena, un gran trabajo de comunicación en la que el jesuita Rodríguez Olaizola deja preguntas muy importantes en términos accesibles y que me ayudan en el día a día.
En Bailar con la soledad, José María Rodríguez Olaizola ofrece una exploración profunda y reflexiva sobre la soledad, abordándola como un estado inherente a la condición humana. A través de sus páginas, el autor nos invita a mirar la soledad desde sus múltiples facetas: como elección deseada, como experiencia impuesta o como un espacio para el autoconocimiento.
Con un enfoque que combina una perspectiva humana y evangélica, el libro brinda orientaciones prácticas y espirituales, alejándose de juicios simplistas para proponer una relación más consciente y serena con la soledad. Es una obra accesible y enriquecedora, apta para lectores de todas las edades, que encuentra en la soledad no solo un reto, sino una oportunidad para la reflexión y la renovación interior.
Desde los inicios de la humanidad se ha intentado ver que el ser humano es sociable por naturaleza. Se ha hecho ver a la soledad como un enemigo, como algo indeseable. El autor de este libro intentará que el lector se vaya familiarizando con la soledad, de tal suerte que se vea como una aliada más que algo a combatir. Si llega en el momento indicado (en mi caso, el confinamiento "voluntario" por la pandemia) puede resultar en un libro terapéutico, que te ayude a "bailar con la soledad".
PPR FIN LA RE CONCHA DE MI HERMANA TRAGATELA JOSÉ ahora, me pasó con este libro que sí q tiene ideas interedantes, sí tiene conceptos con los qie estoy de acuerdo, pero está atrasado para mí. son ideas que o ya sé, o dejé atrás, es un libro re avanzado pero para el catolicismo, y hasta hay ideas q son muy xd
Irregular ensayo sobre la soledad...y muchas más cosas, como siempre que se lee a Olaizola: tiene intuiciones valiosas, bien explicadas y a las que saca mucho partido. Pero echo en falta más consistencia, más allá de sus vivencias personales, un archivo bastante de referencias actuales y de todo tipo.
Cuesta definir este libro, definitivamente una provechosa lectura en tiempos de consolación o desolación, para jóvenes o adultos, para quienes se identifiquen en el terreno religioso o en el terreno secular. Un poema de vida maravilloso.
Intuiciones muy bien traídas sobre la soledad y la condición humana que ya querríamos muchos tener a mano cuando nos quedamos descuadrados. Olaizola pone nombre a lo que siempre nos está rondando por la cabeza y no sabemos qué es.
me pareció muy interesante, me envolvieron los últimos capítulos, definitivamente la soledad es algo de lo que no se puede escapar, algunas veces es deseada y otras temida, sin embargo, el autor nos invita a bailar con ella, descubrir la misma música que conlleva.
Uno de mis libros favoritos desde ahora, las explicaciones son tan buenas, sus analogías y la cruda verdad que a veces puede haber tomada de una forma muy buena, es espectacular
¿Quién no la ha experimentado? Un tema que abraza y trastoca cada una de las realidades humanas; seas niño, adolescente, jóven, adulto... Al fin humanos!
Toda la vida me he criado en un hogar cristiano, desde los 15 años no creo en que exista ningún Dios en un sentido extramundano. A veces he pensado que ojalá mis padres hubieran dedicado menos tiempo en mi educación a la religión y más a otra cosa más útil a la que no hubiera tenido que acuchillar por la espalda desde mi ateísmo. Leí este libro en un momento complicado y de algún modo conectó con esa semilla que con tanta insistencia habían plantado mis padres. Sigo siendo ateo, pero agradezco que entre mis padres y este libro se creara una herramienta que me ayudó a seguir creciendo.
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... Si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, y morena... Quiéreme día, quiéreme noche... Y madrugada en la ventana abierta!... Si me quieres, no me recortes: quiéreme toda.. O no me quieras!
Nos ciegan los brillos ajenos cuando quizás nos abruman las oscuridades propias
Como todos los libros de Rodríguez Olaizola, una ocasión para reflexionar y aprender a convivir con nosotros mismos. Aquí mi reseña en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=OJ3Mb...
Me ha decepcionado un poco porque,en general, no profundiza demasiado en los temas. En cualquier caso su lectura es bastante recomendable, sobre todo por personas jóvenes.