Después de leer este extraordinario libro tengo la impresión de haber aprendido mucho más de la vida en Roma que en todo el resto de mi vida; conocimiento impartido en grandes cantidades de una manera ordenada, orgánica y sumamente interesante. El marco de toda esa información es la historia, evolución y observancia de los diversos calendarios romanos hasta llegar al que nos rige actualmente, llamado Gregoriano, si bien se trata del calendario Juliano con pequeñas variaciones. El lector podrá acompañar a los habitantes de la ciudad eterna, lo mismo que de las principales urbes del imperio, durante un año de celebraciones, fiestas y ceremonias religiosas; día por día, mes por mes, después de haber aprendido a leer y comprender la estructura de las semanas y los días, en algunos aspectos distintos a los que usamos ahora, en su mayoría muy semejantes a como los conservamos. Una de las muchas impresiones que quedan de esta lectura es la de ser todos nosotros aún romanos en la práctica; y habré de recordarlo cada vez que me rehuse a viajar en martes, cuando tome una siesta (llamada así por la hora “sexta” a la que se acostumbra, post cibum meridianum), cada vez que publique un video musical en jueves, que regale algo en Navidad o de alguna otra manera practique uno de los muchos rituales o costumbres que hemos heredado de los antiguos romanos.
Nada más de escribir esta reseña me han dado ganas de leer el libro otra vez. No se lo pueden perder. Por lo pronto conseguiré con algún mecenas el otro libro del autor: “Fake News de la antigua Roma”.