Entre los años veinte y treinta del siglo XIX, Aleksandr Pushkin convirtió en poemas narrativos algunos de los cuentos tradicionales rusos, dotándolos de una calidad que sorprendió al propio Nikolái Gógol, su amigo. La belleza de estos textos, adscritos al romanticismo, llamaron la atención del gran ilustrador Iván Yákovlevich Bilibin, que decidió ilustrarlos de la misma manera que había hecho antes con los cuentos populares rusos recopilados por Afanásiev. El trabajo de Bilibin recuerda al arte de los pintores japoneses y a la escenografía de los grandes ballets de su país. No en vano, La fábula del zar Saltán se la dedica expresamente al compositor Kikolái Rimski-Kórsakov, autor de la ópera del mismo nombre.
Works of Russian writer Aleksandr Sergeyevich Pushkin include the verse novel Eugene Onegin (1831), the play Boris Godunov (1831), and many narrative and lyrical poems and short stories.
People consider this author the greatest poet and the founder of modern literature. Pushkin pioneered the use of vernacular speech in his poems, creating a style of storytelling—mixing drama, romance, and satire—associated ever with greatly influential later literature.
Pushkin published his first poem at the age of 15 years in 1814, and the literary establishment widely recognized him before the time of his graduation from the imperial lyceum in Tsarskoe Selo. Social reform gradually committed Pushkin, who emerged as a spokesman for literary radicals and in the early 1820s clashed with the government, which sent him into exile in southern Russia. Under the strict surveillance of government censors and unable to travel or publish at will, he wrote his most famous drama but ably published it not until years later. People published his verse serially from 1825 to 1832.
Pushkin and his wife Natalya Goncharova, whom he married in 1831, later became regulars of court society. In 1837, while falling into ever greater debt amidst rumors that his wife started conducting a scandalous affair, Pushkin challenged her alleged lover, Georges d'Anthès, to a duel. Pushkin was mortally wounded and died two days later.
Because of his liberal political views and influence on generations of Russian rebels, Pushkin was portrayed by Bolsheviks as an opponent to bourgeois literature and culture and a predecessor of Soviet literature and poetry. Tsarskoe Selo was renamed after him.
Las estrellas son por la edición de Reino de Cordelia.
El volumen contiene 6 cuentos populares rusos escritos, o recogidos, por Pushkin. Como se indica en la introducción, algunos de ellos son típicamente del mundo folklore ruso mientras que otros son adaptaciones de fábulas europeas.
Lo que hace excepcional la presente edición son las ilustraciones de Iván Bilibin, que se pueden apreciar bien porque el papel es grueso y el libro es grande.
Lo que más me gusta no es tanto la lectura de los cuentos sino poseer un libro con estas ilustraciones en mi casa, que puedo ojear y disfrutar cuando quiera.
esta compilación de cuentos rusos por Pushkin según la tradición oral , es hermosa además de las ilustraciones de Bilibin que hizo un gran trabajo. una joya literatura que nos trae editorial reino de cordelia
Pushkin transcribe cuentos de la tradición oral rusa; pena tener que leerlo traducido, aunque incluso así ha conservado el ritmo de los relatos originales. En esta edición acompaña al texto una serie de ilustraciones magníficas.
Antes que Afanásiev, Alexander Pushkin había dedicado sus esfuerzos a recuperar relatos de la tradición oral y verterlos a la poesía. Algunos de ellos pertenecían al folclore patrio, mientras que otros eran versiones de clásicos griegos o cuentos de los hermanos Grimm cuya atmósfera sazonó el poeta con cierto sabor ruso. Por tanto, aunque algunos cuentos sí los versiona Pushkin de relatos tradicionales de su país, en otros se reconoce la influencia de, por ejemplo, la «Blancanieves» de los Grimm. Sean cuales fueren sus fuentes, el caso es que Pushkin dedicó buena parte de su afán creador durante las décadas de 1820 y 1830 a estos cuentos que Reino de Cordelia ofrece ahora a sus lectores en _El zar Saltán_ aunque, eso sí, traducidos en prosa por José Fernández Bueno. Acompañan a los seis cuentos las deliciosas ilustraciones de Iván Bilibin, que son un valor añadido al texto y le aportan personalidad a la edición. Finalmente, este libro y _Basilisa la Bella_, publicado también por Reino de Cordelia, se complementan mutuamente y son una perspectiva única a la narrativa tradicional y al carácter ruso. Ambos están además excelentemente editados y, pese a su brevedad, pues entre ambos no llegan a las ciento cincuenta páginas, son una maravilla visual.
Recopilación de fábulas 96 páginas, publicada en 2017. Antes señalar la fabulosa edición de Reino de Cordelia, con el ilustrador ruso de la edición original. Estas fábulas eslavas me han recordado mucho a los cuentos de Afanasiev, con moralejas muy interesantes, entre las que se incluye la fábula original de "La bella durmiente". Edición ideal para coleccionistas y para conservar los cuentos más famosos del padre de la literatura rusa. Recomiendo su lectura para los amantes del autor.
Me han parecido unas "historias" muy curiosas. Unas me han gustado más que otras pero sin duda ninguna deja indiferente. . - Fábula del Zar Saltán y de su hijo, el glorioso y poderoso caballero Príncipe Guidón Saltánoivich, y de la bella princesa cisne: 4,5* - El novio: 3* - Fábula del pope y su siervo Baldá: 2.5* - Fábula del pescador y del pececillo de oro: 3* - Fábula de la princesa muerta y los siete caballeros: 4,5* - Fábula del gallo de oro: 3*