The Nobel Prize-winning poet Gabriela Mistral is celebrated by her native Chile as the "mother of the nation" even though she spent most of her life in Mexico, Europe, and the United States. Throughout the Spanish-speaking world and especially in Chile, Mistral was characterized as a sad, traditionally Catholic spinster. Yet her voluminous correspondence with Doris Dana, long believed to be her secretary, reveals that the two women were lovers from 1948 until Mistral's death in 1957. These letters, published in Spanish in 2010 and now translated for the first time into English, provide insight into her work as a poet and illuminate her perspectives on politics, especially war and human rights. The correspondence also sheds light on the poet's personal life and corrects the long-standing misperceptions of her as a lonely, single, heterosexual woman.
No termino de entender por qué esta selección de cartas se siente tan intrusa y a veces innecesaria. Me sentí morbosa y hasta culpable de leer estas correspondencias tan llenas de cotidianidad, celos, curiosidad, reproches, angustia y también mucho, mucho amor. A pesar de todo, me alegra que exista registro tan sincero de cómo fue Gabriela detrás del borrado hecho a su figura y saberla tan humana, mujer, lesbiana.
Me sentí casi una intrusa leyendo parte importante de la vida personal de Gabriela como si ser escritora y premio Nobel, no le diera el derecho a mantener en privado sus sentimientos, inseguridades e incluso sus comentarios y opiniones sobre diversas personalidades. Son cartas de desahogo, de reflexión y la mayoría de las veces de ruego y orden.
He podido ver a Gabriela como una persona con una necesidad imperiosa de amor, muchas veces casi hasta el tedio para quienes la leemos, pero sin merecer nuestro juicio
No le puedo poner nota porque al final no lo terminé y es que no lo terminé porque ES MUCHO. Está bien que la figura de Gabriela Mistral cause fascinación, un poco tarde ya que le hicieron la vida IMPOSIBLE cuando estaba viva, pero igual es mejor tarde que nunca, sin embargo publicar estas cartas es hurgar en su intimidad hasta decir basta. No está bien, en mi sincera opinión. No porque la pobre señora no tenga descendencia directa viva sus documentos más íntimos debieran estar a la disposición de todos. Encuentro que es hasta un tipo de violación, de violación emocional y una nada de menor.
Además, ni siquiera es allí donde ocurre la magia. En lo que alcancé a leer no hubo nada tan maravilloso, sino sólo la descripción del día a día y de los achaques que le corresponden a una señora algo mayor que seguramente ya estaba desarrollando el cáncer que la mató bien poquito después. Aunque aún si hubieran sido cartas sensacionales... no puedo dejar de sentir que es algo que NO debiéramos leer.
O sea, es un gran no para mí. Debieran descontinuar este libro, de hecho. Es como el morbo máximo llevado a cabo ante la excusa malanga de ser la ñora un patrimonio de la cultura chilena. Pero el patrimonio es Gabriela, no Lucila, por mucho que firme como la primera en sus cartas.
Con este libro rompí mi regla de no leer textos cuyas autoras no planeaban publicar. Ya sé, seguro es una regla boba e ingenua pero cada quién sus ideas. El caso es que en esta Niña Errante una encuentra a Gabriela en toda su vulnerabilidad, en sis apegos, en su pasión y en tanto más que la hizo una mujer compleja y a ratos complicada. Siempre apasionada.
No puedo darle estrellas a este libro de cartas, perp sí puedo decir que muchas de sus líneas son los mejores versos de la Mistral.
Empeñado en leer y releer todo lo que pueda a la Mistral.
Después de ganar el Nobel, en 1946 visita EEUU y v a una universidad a dar una conferencia. Alli conoce a Doris Dana, 31 años menor, quien se convertirá en su secretaria, su amiga, su enamorada.
En estas cartas, Mistral expresa bellamente la necesidad que tiene de tener a su lado a Doris Dana. Le escribe permanentemente, la aconseja, le pide que vaya al médico, que se alimente bien, que use los dineros que ella le facilita, le solicita realizar trámites bancarios, finacieros que se preocupe del arreglo, arriendo o compraventa de sus casas. Mistral se desempeña como cónsul, viaja, le molesta el frío, comenta sobre diversos temas y distintas personas, solicita que Doris le escriba, que dé señales de vida, que sea más cariñosa con ella, que esté junto a ella, que no la abandone, usando diversos recursos y estrategias, propias de un enamorado, enamorada, así, variando sus pronombres. Mistral usó las cartas con múltiples propósitos a lo largo de su vida, y en el caso de Doris Dana se combina el tono de persona enamorada con el de guía, de consejera, de amiga, de protectora.
Doris Dana tenía dificultades para escribir en español, pero también sabemos que tenía otras dificultades más profundas y complejas. No fue fácil su vida. Esos aspectos se detallan al final, en un interesante epílogo, muy recomendable.
Cita:
Amor:
Yo acabo de oír tu voz: ¡Te la agradecí tanto! Desde que te fuiste yo no río y se me acumula en la sangre no sé qué materia densa y oscura. Yo recibí como mi parte una melancolía constante de la cual me han hecho salir solamente los niños, la música y tú. Y tú recibiste como parte una ración de alegría, también constante, pero además recibiste la gracia de darla y de meterla de pecho adentro hasta en los seres más ácidos.
"This house has been like a cemetery for me; this house kills everything: passion, inspiration, and joy."
"I was quiet and she could HEAR, she could understand what my silence meant."
"And the wind — the wind hugs me — and I beg the wind, “hug her for me, make the wind be my embrace, tender and passionate.” I put myself in the wind and the gentle rain, so that they, wind and rain, can hug and kiss you for me."
"My decisions, my resolutions in life, have always been rooted in intuition and not in the practical, rational, and intellectual parts of my brain."
"Life without you is meaningless, absolutely pointless. You’re “my house,” my home, you yourself. My center is within you. (And simply loving you purifies me)."
"The world, dear, is about winning and losing. I don’t want to lose you … That would demolish the little faith in humanity I have left."
"I’m thinking about how to get rid of Alone."
"excuse my dark writing… my love for you is different from your love for me; it’s of a very different type and category. Excuse those pages, dear. And for a few moments try to transport yourself to a soul who learned the bad habit of suffering and of having no hope in this world"
"Today I’ll sleep well; today my heart is filled with gratitude and childlike happiness … you, owner of my life, of my peace and tranquility, and of my anguish, too"
En Niña Errante se halla la correspondencia entre Gabriela Mistral y Doris Dana desde el 1948 hasta fines de 1956. Este libro es fruto de la difusión de los más de 40.000 documentos entre poesías, manuscritos, inéditos y fotografías que habían estado guardados durante casi 50 años. El libro sólo contiene una veintena de cartas escritas por Doris Dana y más de doscientas de Mistral.
Descubre nuevas pruebas documentales que brindan aspectos de la vida íntima de Gabriela Mistral. Permite valorar todos los matices de esa relación. Esa correspondencia empezó como una relación entre discípula y maestra que fue evolucionando con el tiempo.
Es Doris Dana quien toma la iniciativa. Le ofrece hacer de contacto para presentarle a Mann, a quien ambas admiraban. Consigue conocerla y desde entonces sólo se separaron por breves intervalos de viajes de Dana a México e Italia, hasta 1957.
Se hallan cartas dulces, con un tono protector, casi maternal, también cartas llenas de desesperación. Gabriela Mistral ruega a Doris Dana que le escriba y son recurrentes las cartas en las que Gabriela Mistral da libertad a Doris Dana. Otras en las que se aprecian celos o miedo a que su relación fuese descubierta. La correspondencia se alarga hasta poco antes de la muerte de la Nobel de Literatura.
La verdad es que no terminé este libro, lo dejé en la pagina 304 porque me doy cuenta de que todas las cartas tratan de lo mismo: Gabriela llorando porque Doris no la pesca, el calor, la venta de las casas, Gabriela pelando a toda la gente que la rodea, la plata, el calor, la plata, el calor.
Por lo demás, me terminaron cayendo mal las dos. Gabriela evidentemente entendía que la única manera de retener algo de Doris era por la vía económica y sus intentos de convertirse en su sugar mommy me terminaron molestando demasiado como para seguir leyendo. De Doris sigo sin saber mucho porque, en 300 páginas, si es que habían dos cartas de ella seria decir mucho. Lei la nota biográfica de ella al final del libro; tenia una personalidad complicada, un historial familiar complejo, antecedentes de alcoholismo y problemas de salud mental. Y no da para juzgarla demasiado. Se da a entender que había un cariño genuino entre ella y Gabriela, pero la idea de que la utilizó como medio de financiamiento durante toda su relación no se me va de la mente. La nota biográfica explicaba que tenía una relación difícil con el dinero, originado por su lado materno, por lo que me cierra esa idea. PERO EN FIN, quiénes somos nosotros para juzgar. Probablemente se amaran demasiado y yo no sé mucho sobre el amor 🤷🏻♀️
Sin embargo el libro se me hizo repetitivo y ahorrable. ¿Debieron haberse publicado estas cartas? No así, supongo. Con el sesgo de la respuesta de Dana, no. Habría sido mas fructífero para entenderlas a ambas tener envíos y respuestas.
por favor esa necesidad de afecto que tenía mistral, a veces hasta se sentía que rogara para que doris la viera y considerara y doris por otro lado que dio permiso a publicar unas cartas que no debían salir a la luz no se si pensando realmente en como se fuera a sentir gabriela y que pensaría de esto ella.
Se siente raro inmiscuirse en la vida privada de una escritora. Está correspondencia demuestra (en parte) lo vulnerable y valiente que fue Gabriela al expresar sus sentimientos a través de cartas las cuales podían pasar días y semanas sin obtener respuesta de Doris. Cuando leía su correspondencia sentía que Gabriela tenía un profundo miedo al abandono, se vinculaba ansiosamente, intentaba terminar su relación una vez al mes (quizás exagero), presentaba constantemente inestabilidad emocional, angustia y sentimientos de vacío, soledad y abandono cada vez que Doris se iba (por meses) o no respondía su correspondencia en el tiempo que Gabriela consideraba prudente. Gabriela ponía toda su fe y esperanza en esta relación (¿esta historia no resulta muy conocida?)
Escribir no es solo una labor intelectual, sino un acto existencial. Mis pasajes favoritos de las correspondencias: cuando Gabriela se despedía (tantas veces lo hizo con la esperanza de algún día hacerlo definitivamente)
“Yo no podría decirte la experiencia segunda o tercera de tu ausencia, esta especie de media vida, esta sequedad del alma, este malestar constante, esta pobreza infinita, este mal sueño en el que caigo cuando te pierdo”. “Te quiero como a un recuerdo” “Yo soy espantosamente sensible al odio de las gentes. Yo pretendo el amor, porque yo lo doy”. “Te beso y quedo contigo. A tu lado, en silencio, oyéndote el corazón” “Ya no te alcanzo, ya estás, como siempre estuviste, entre los extraños”.
fue fascinante ver leer a Gabriela desde otro lugar, desde su vulnerabilidad y humanidad. Estás cartas nos muestran una dimensión invisibilizada de la autora, el afecto y amor que sintió por otra mujer y su vulnerabilidad. si bien he leído incomodidad de algunos en leer su intimidad, a mí me tranquiliza saber que fue Doris quien guardo estás cartas, conservarlas y entregarlas como patrimonio para tod@s nosotr@s. Para mí la lectura fue encontrarme con el amor de dos mujeres que marcaron una época.
Me es imposible calificar este epistolario. Me sentí una completa intrusa leyéndolo, si bien estuve fascinada admirando el alma de Gabriela a través de sus cartas, descubriendo aún más un ser totalmente intenso, profundo, amante e incomprendido, debo decir que fue demasiado íntimo para mí. Esto no es un poemario como para calificarlo, es un trozo de alma y de vida que dos seres se entregaron mutuamente.
Y reafirmo mi pensar; Chile no merecía a Gabriela Mistral.
qué intensa Gabriela, me encanta. aunque todo el rato me sentí una intrusa de la intimidad epistolar, me pasó que me costaba imaginar a semejante poeta y semejante mujer como una persona tan persona; preocupada de las gatas y desesperada por recibir respuesta del ser querido. como una también, pa qué po. bellísimo trabajo de selección y contextualización <3
Personalmente, prefiero la edición de "Doris, vida mía", pero también es cierto que aquí aparecen fotos que en el otro libro no se muestran, al igual que aparecen algunos telegramas y algunas cartas de Doris Lo bonito de las cartas es que se ve el amor que se profesaban la una a la otra❤️❤️
Me encanta la pasión con la que Gabriela le expresa su amor a Doris, entendiendo también el contexto de la época aveces me pasaba que Gabriela expresaba de forma delirante sus sentimientos y Doris con suerte le respondía.
Las cartas de Mistral son más y de Doris hay una que sorprende porque nada tiene de seca como sus otros escritos. No me gustó cómo Mistral se describe a sí misma cuando se enfermaba ):
Esperaba algo más romántico. Hay poco con ésa característica.