¿Qué puedes hacer cuando el enemigo ya no es una invasión, ni una epidemia, sino tu propio planeta, que se extingue. Víctima de la desestabilización de su propio núcleo, que lo ha vuelto inhabitable, el planeta Aquila Prima está a punto de morir. En mitad de ríos de lava y columnas de azufre, Antares quiere encontrar la verdad sobre la muerte de su esposa. Es un vulpes, un investigador que se mueve como pez en el agua en mitad del detritus social y la decadencia de los barrios marginales. Su búsqueda es una cuenta atrás mientras todo se desploma. ¿Qué ocurrió con Tessera? ¿Qué secretos ocultan los archivos de su muerte? Su máscara mortuoria calla secretos que pueden acabar con Aquilenia.
Ya solo por el prologo merece la pena. Aunque todo visto, estructura militar basada en roma, novela con investigador, aunque tampoco llega a haber demasiada investigación. El ambiente y el ritmo es muy bueno. Recomendable.
He llegado a la página 121 (de las 180 de relato que tiene). No ha habido manera de conectar y debo dejarlo. Que a mi no me guste o no me atrape, no quiere decir para otras personas no les resulte bueno. Por tanto, y como esto es una opinión personal y subjetiva, debereis leerlo para poder opinar. El libro, no necesariamente mi opinión.
Yo, por mi parte, debo explicar mis sensaciones aunque no le interesen a nadie. Pero me gusta reflexionar sobre mis lecturas aquí, y para ello a veces, puedo desvelar cosas que no deberiais de oir, ver o leer si vais a leer el relato en algún momento.
Vade retro. A partir de aquí, todo puede desilusionaros.
Para empezar, en este relato no vais a encontrar ciencia ficción, o al menos nada de la dura (Hard SciFi). Y más que ciencia ficción ligera (Soft SciFi) a mi me parece fantasia espacial, por llamarlo de algún modo. Es una especie de relato de peplum (término que rescato del boom de pelis de romanos (y griegos) de los 50-60), narrado en tono de "Mike Hammer" o algo así. Una cosa tirando a un Dick Tracy espacial del siglo XXXIII, en un sistema solar donde los romanos (plural, romani... ¿Donde hay un legionario que te retuerza la oreja para que declines bien cuando hace falta?...) han dejado de modo imposible su impronta, tanto social como militarmente.
Ese, probablemente, sea el punto que más me repelió desde el inicio. Repelió, chirrió, actuo de fuerza centrifuga, entendamoslo así.
Enfrentarme a un relato donde aparecen ciborgs o al menos transhumanos con implantes biónicos, armas sofisticadas más allá de la pistolita laser, naves espaciales, civilizaciones multiplanetarias... Y que me hablen como si estuvieramos en plena época republicana de Roma, con latinajos, legiones y legionarios... Puesssss... No me atrae nada. Si vamos a setas, vamos a setas. Es decir, si quisiera leerme una de romanos, me la leeria. Sin problemas.
Pero si vamos a irnos adonde la luz se da la vuelta (agujeros negros mediante) el rosa, rosae se me queda muy atrás.
Por otro lado, me ha parecido que hay demasiada palabrería inventada para definir tecnologias, artefactos, implantología, armamento,... Y echadas encima de la trama a paladas. Es decir, tantas indicaciones superfluas y repetitivas de lo mencionado, no hacen mejor worldbuilding, sino más bien fuegos de artificio, lacitos y perifollos que entorpecen el centrarse en la trama (al menos a mi). A medida que avanzaba y volvía a encontrarme una y otra vez con los mismos o similares recursos, era como estar viendo una peli ciberpunk de los 80 de serie B. Me faltaba que Billy Idol le pusiera la banda sonora, aunque eso quizá hubiera mejorado el global...
Como no he llegado al final, y la investigación sobre la que va la trama sigue en curso, no puedo opinar sobre ello. Quizás algún día puede retomarlo y llegar al final. Si llega el caso, actualizaré esta "reseña". Pero ahora tengo una lista de lecturas pendientes demasiado extensa para gastar más tiempo intentándolo.
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3.5/4 Adictiva historia que se mueve con soltura entre la novela negra y un relato Warhammer. Engancha desde la primera página y sabe a poco pero le encuentro dos puntos negativos: Por un lado el escenario, un planeta moribundo en una cuenta atrás casi finalizada, podría haber sido mejor aprovechado. Creo que ese contexto podría haber dado lugar a una sensación más opresiva y tensa durante toda la historia. Por otro lado, el final. Terminas el libro y te quedas con ganas de ¡GUERRA!
Lo he disfrutado realmente. Es una historia llena de acción (ya empieza con un ritmo que engancha) y me gusta el tono en el que está escrita, con un protagonista algo "capullo" como él mismo se define. Una carrera contra reloj contra el despegue de la lanzadera que le sacará de un planeta ya moribundo en pos de una venganza.
Hay varios aspectos que me han gustado mucho, como la ambientación, el protagonista, partes de la trama... Pero he visto un poco de precipitación a la hora de cerrar la historia. Así y todo, muy recomendable.
El planeta Aquila Prima está a punto de sucumbir y sus habitantes están siendo evacuados paulatinamente. Antares, el protagonista, es un vulpes, una especie de investigador. En sus últimas horas en el planeta, buscará la verdad sobre la muerte de su esposa, la cuál apunta a las altas esferas de la sociedad.
‘Máscaras mortuorias’ (2017), de Damián G. Ponce, es una novela corta de ciencia ficción que recuerda al Impero Romano debido a su múltiples vocablos basados en el mismo. Es una historia bien escrita, escasa en diálogo, pero en la que no he llegado a entrar.
Muy entretenido. Pura ciencia ficción. Lo recomiendo para todos los amantes de scifi El único "pero" para no darle 5 estrellas es que me ha faltado un poco de historia. Me hubiera encantado haber conocido a Tessesa un poco más y a los demás personajes.
Algunos momentos de narración un poco precipitada me han sacado de la historia. Me ha faltado algo en esta aventura, tal vez una introducción un poco más profunda de Antares, por ejemplo. No me ha parecido, en ningún momento, que Antares estuviera dolido por la muerte de su esposa... tal vez por ser un vulpes consigue esa frialdad. Una vez terminada, he tenido la sensación de que es una historia condensada de otra de mayor extensión. Entretenida.
No me ha interesado la trama, supongo que no era mi tipo, sin más. Pensaba, no sé por qué, que iba a tratar más del planeta y su declive que de las conspiraciones humanas; o al menos en igual medida, y no ha sido así.
En conclusión, en Máscaras mortuorias encontramos una mezcla medida de ciencia ficción, narración, worldbuilding, referencia clásicas y crítica social. El estilo del autor es cercano y sabe dotar de una voz propia a su protagonista. El mundo que ha creado nos dejará con ganas de leer más historias ambientadas en el mismo universo. Como curiosidad, me gustaría destacar que aparece una nave llamada Rubicón, como en la novela breve del mismo nombre de J. G. Mesa que ya reseñamos hace unos meses en A Librería.
Un excelente libro sencillo de leer y que rapidamente te atrapa y te lleva al mundo construido alrededor de el. Termina y te quedas con ganas de más de ese mundo.
El enemigo ya no es una invasión, ni una epidemia, si no tu propio planeta, que se extingue. Está inhabitable, a punto de morir. Pero en mitad de todo este caos, tenemos a Antares, que quiere descubrir la misteriosa muerte de su esposa, que se mueve por los barrios marginales como pez fuera del agua.
Hacia tiempo que no leía un libro con tantos matices. El autor nos muestra una fatigosa cuenta atrás, donde todo se está yendo a la mi*rda, donde el protagonista tiene que averiguar todo lo que hay detrás de la muerte de su esposa y que cuando lo descubre, amigos, no es mucho mejor.
Una máscara mortuoria puede guardar muchos secretos que cuando son liberados, hay que cargar con todas esas consecuencias. Es una historia muy corta, con una mezcla de thriller futurista y ciencia ficción. Muy bien escrita, a pesar de su brevedad.
El ritmo es bastante frenético y bueno, sin dejarse nada en el tintero. Contamos con una estructura militar basada en la antigua Roma, llevada al futuro. Lo único que he echado en falta ha sido esa guerra y ver como el mundo aún termina de desvanecerse, pero me quedo con la impecable obra de investigación.
Hago especial hincapié, en que me gusta mucho encontrar libros donde los protagonistas no son lo que uno espera. Es decir, personajes algo "capull*s", con una moralidad cuestionable y que nunca descansas hasta que por fin cumplen el objetivo de su existencia. Es mi punto débil.
En resumen, es una historia que recomiendo mucho. Diferente a todo lo que hayáis podido leer con anterioridad, un mundo en decadencia bien construido, con una ambientación que consigue que viajes a esos mundos marginales y llenos de personajes variopintos. Intriga, secretos, apocalipsis...
Máscaras mortuorias es, ante todo, una obra muy compleja. El worldbuilding del autor es impresionante pero ¡ay! demasiado profundo para una novela corta. Sin duda, hubiera encontrado semejante ambientación más interesante en una obra más larga.
Por lo demás, la obra es estilísticamente interesante aunque no descolla. No desbarra en ningún momento pero tampoco tiene ningún momento excepcional. Es fluida y se lee bien, eso sí.
A quienes les guste las aventuras, las novelas de misterio, las construcciones de mundos complejas y la civilización romana (sic) encontrarán la obra interesante. Como digo, el principal defecto de la obra es -para mi gusto- que es demasiado corta para lo compleja que es.
Esto es más o menos la forma en que el autor definió el libro en una presentación, y tenía razón: un planeta va a explotar y nuestro protagonista, un detective privado que ya está de salida, vuelve a la superficie a investigar una nueva pista sobre el asesinato de su esposa. En las 180 páginas de este librito hay peleas, disparos, interrogatorios, accesos a la red oculta y diálogos tensos, como en todo buen thriller. Supongo que esta velocidad sin permitir que asienten las ideas y aprecies a los personajes es una de sus principales pegas.
La ambientación, un cyberpunk espacial ambientado en una pseudo-república romana (también espacial) es de lo más interesante que tiene el libro.
Este libro me ha atrapado desde el principio por la voz del narrador. Me gusta mucho esa voz directa, que le cuenta la historia al lector de forma desenfadada y rápida.
En cambio, la historia no me ha terminado de enganchar. Los libros de Cerbero suelo leérmelos en uno o dos días y este me ha costado más porque simplemente no me pedía el cuerpo seguir por la historia.
Es raro, puesto que es una ambientación y una trama que se ajusta a mí. Pero quizá no haya sido el momento. Probablemente haya una relectura en un futuro.
En Máscaras mortuorias encontramos una mezcla medida de ciencia ficción, narración, worldbuilding, referencia clásicas y crítica social. El estilo del autor es cercano y sabe dotar de una voz propia a su protagonista. El mundo que ha creado, además, nos dejará con ganas de leer más historias ambientadas en el mismo universo.
Una historia de detectives con todas las de la ley (estereotipos y algunas convenciones incluidos) en medio de una interesante ambientación. Es está ambientación lo más interesante de la novela, y hace que la investigación central se haga más interesante. Es entretenida, sin duda.
Una historia de acción pero simplona que podría estar protagonizada por Liam Neeson, ambientada en un escenario que sólo añadía detalles futuristas barrocos e innecesarios. No he podido entrar en la narrativa, plagada de terminajos que pretendían añadir detalle contextual pero que no eran ni explicados, ni a menudo mencionados más de una vez, por lo que sólo enfarragaban el relato. Encima, ese detalle contextual se añade todo el rato en subordinadas interminables a medida que avanza la acción, que se hace imposible seguir.
Es una historia de acción con una par de buenas premisas: la muerte de la esposa del protagonista que es un culpes, un investigador, y un planeta en plena evacuación porque está moribundo. También es muy original el sistema de organización social, y como ambienta tanto los bajos fondos como la cúpula.
Sin embargo, me ha parecido algo caótica y precipitada, tenía muchos detalles que hacían confusa la historia, como si la hubiesen metido un buen recorte. Creo que le faltan palabras.