Esta segunda parte me ha gustado mucho más que la anterior, quizá por centrarse en una investigación de principio a fin, sin meterse en charcos sobre lo mal que las chapuzas policiales.
La trama comienza cuando, habiendo pasado dos años desde que Valentín fuera acusado de matar a Guadalupe, una carta recibida en la cárcel amenaza con dar la vuelta a todo lo conocido.
Durante las tres partes en las que está estructurada, he podido conocer una mente completamente perversa, maligna y sin ningún tipo de remordimientos por el dolor ajeno.
El libro tiene una lectura muy ágil, con una buena velocidad y se va desarrollando poco a poco, aunque tengo que decir que no me había equivocado en nada cuando estaba leyendo “La verdad está equivocada”.
Una lectura que recomiendo a todo el que le guste la novela policiaca, porque es entretenida, y creo que se puede leer sin necesidad de haberlo hecho con la anterior, aunque sí pienso que es aconsejable haberlo hecho, para no perder matiz en los hilos que se van uniendo.