Ser o no ser madre, esa es la cuestión para tantas y tantas mujeres...
Esta es la historia de María Fernández-Miranda, pero también de otras mujeres como Soledad Lorenzo, Rosa Montero, Maribel Verdú, Mamen Mendizábal, Carmen Ruiz, Inka Martí, Paula Vázquez, Almudena Fernández, Sandra Ibarra y Alaska, que explican por qué no son madres con la esperanza de que un futuro cercano ninguna mujer tenga que dar explicaciones al respecto.
«Junto a tantas supermadres, también hay mujeres (cada vez más) que no quieren tener hijos, y hay mujeres que no pueden tener hijos. Yo he pertenecido a ambos bandos [...]. Y en este proceso de aceptación sólo me ha ayudado una cosa: escuchar a las que se encuentran en mi mismo barco, a las que por distintas razones no han podido o no han querido tener descendencia. Lo que pasa es que me ha costado encontrarlas, porque casi todas están calladas, sepultadas bajo la avalancha de blogs, libros y tuits que machaconamente debaten sobre pañales y biberones, como si nunca antes en la historia de la humanidad hubiesen existido las mujeres que dan a luz. Y yo me pregunto: ¿acaso no ha llegado la hora de que nosotras también expresemos cómo nos sentimos?» María Fernández-Miranda
Los seres humanos nacen, crecen, se reproducen y mueren, nos hacían repetir en clase. Pero las estadísticas afirman que casi un 30% de las mujeres nacidas en la década de los 70 no tendrá hijos. Un colectivo tan numeroso como poco visibilizado, que ni siquiera cuenta con un nombre propio para definirse y tiene que hacerlo desde la negación: no madres.
María Fernández-Miranda nunca sintió eso que llaman instinto maternal y, sin embargo, se sometió a siete fecundaciones in vitro. Esta experiencia le hizo reflexionar acerca de los motivos por los que tenemos hijos y tomar conciencia de los tópicos que convierten la maternidad en destino ineludible para toda mujer. Un valioso aprendizaje en el que descubrió que no estaba sola, sino que las no madres habían permanecido calladas por demasiado tiempo.
Y consiguió que su historia individual se transformase en un relato coral en el que Soledad Lorenzo, Rosa Montero, Maribel Verdú, Mamen Mendizábal, Carmen Ruiz, Inka Martí, Paula Vázquez, Almudena Fernández, Sandra Ibarra y Alaska le prestan su voz para reivindicar el derecho a no ser juzgadas. Porque este no es un libro en contra de la maternidad, sino en defensa de la libertad de elección. Ser no madre no constituye ninguna anomalía y ellas son el mejor ejemplo posible de que cuando la puerta de la maternidad se cierra (o ni siquiera se abre), lo que queda no es el vacío, sino la posibilidad de desarrollar una vida diferente, feliz y completa.
Biografía del autor María Fernández-Miranda nació en Gijón en 1975. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra, profesión que ha ejercido en diversos medios. Trabajó durante seis años en La Nueva España hasta que, en 2003, comenzó su andadura en las revistas femeninas: estuvo dos años en la redacción de Marie Claire y otros nueve en la de Yo Dona. Los dos años siguientes fue directora de Belleza en la revista Elle y desde enero de 2017 ocupa el cargo de subdirectora en Cosmopolitan.
Actualmente vive en Madrid. Está casada y no tiene hijos.
En mi andadura en busca de libros sobre la maternidad (o sobre la no maternidad) me topé con No madres. La autora visibiliza cosas como la endometriosis (la gran invisible de la medicina), la infertilidad y las fecundaciones in vitro. El tabú o el enorme secreto a voces, ya que muchas personas deciden tener hijos cada vez más tarde, pasando por este proceso que puede hacer polvo tanto física como psicológicamente. Por cierto, me encantó conocer a tantas mujeres No madres. ¡Gracias!
Es un libro correcto, me ha gustado bastante aunque no me ha removido tanto como otros de la misma temática. Aún así, lo recomiendo.
La maternidad desde la no-maternidad. Quiero creer que este libro no solo nos remueve a las no-madres sino también a todos aquellos que alguna vez, quizás sin mala intención, han hecho preguntas incómodas o afirmaciones arcaicas. Son testimonios reales, y desde el corazón, que no merecen explicación porque cada persona debe elegir el camino que quiere tomar y no el que a sociedad impone, pero que nos conceden un trocito de su vida personal para tratar de poner fin a un tema tan personal que siempre está bajo juicio. Se divide en 3 partes, la historia de la autora (similar a la mía), la de 10 mujeres famosas que no han sido madres y las de mujeres ya fallecidas que han dejado huella después de muertas y no precisamente por haber sido madres. Las dos primeras partes para mí han sido las mejores. Con la última he conocido un poco más a esas otras no-madres. Gracias por escribir tu historia, la mía y la de tantas otras mujeres.
Quisiera ponerle un post-it enorme a todo este libro. Si bien, me parece que es más largo de lo necesario y en momentos un poco repetitivo, me gustó mucho. Me sentí totalmente identificada y estoy segura de que hay muchas mujeres ahí afuera que también lo harán, por lo que creo que este libro es tan importante. No madres habla por y para todas esas mujeres que por decisión propia o por cuestiones médicas, nunca tuvieron hijos o no piensan tenerlos, no los desean, no los necesitan. Habla de cómo la sociedad, desde niñas nos dicen cosas como "cuando tengas hijos" "cuando seas madre" etc, pero ¿y quién te dijo que yo quiero tenerlos? No se trata de si son mejores las madres o las no madres, de cuál es el mejor camino y quién pierde o gana más cosas, no es una competencia; se trata de vivir tu vida y tener hijos si eso te hace feliz, pero sin quitarle méritos a ese otro grupo de mujeres, que son igual o más felices que las que sí los tienen, porque para ellas la felicidad y la realización no depende de la maternidad. Como bien dice el libro, "ni los hijos ni el matrimonio aseguran la felicidad, si así fuera imagínate, sería una bomba, todas seríamos madres y listo" Personalmente me molesta mucho que la gente asuma que porque eres mujer, serás madre, como si no hubiera otro camino, no tuviéramos otra opción. Todas hemos pasado por esos "Es que eres muy joven, cuando crezcas cambiarás de opinión" "Eso decía yo, y mírame ahora" "Eso dices ahorita, pero ya verás que cuando te enamores vas a querer tenerlos" En fin, no te toman en serio si dices que no quieres tener hijos porque para muchas personas esa idea es inconcebible, "¿cómo que no? Eres una egoísta". Cada quién tiene sus razones para tener o no hijos, no me voy a meter en eso, porque justo ese es uno de los mensajes del libro: tú tienes tus razones para querer hijos y está bien, pero las no madres también tienen las suyas para no tenerlos y también están bien, por favor dejemos de ponernos unas contra otras, cada quién tiene la vida a la que sus decisiones la han llevado, no trates de imponerle tus deseos y pensamientos a otra mujer. Tampoco se trata de elegir entre tener una carrera o tener una familia, puedes tener una, la otra o ambas, pero que sea decisión tuya. A estas alturas y con los avances que hemos logrado, una pensaría que es más que obvio y nada necesario aclarar que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestra reproducción, pero parece que a la gente se le olvida y sigue pensando que es nuestra obligación procrear o incluso que una mujer pierde valor en el caso de no poder hacerlo, porque también esta eso: hay mujeres que no pueden tener hijos. Sí, repito, podrías pensar que es algo bastante obvio, pero de nuevo hay personas imprudentes que piensan que el único fin de un matrimonio (o de una mujer) es tener hijos y nunca falta el típico "¿y ustedes para cuándo?" Nunca sabes por la situación por la que pueda estar pasando una persona o una pareja, simplemente no te metas en lo que no te importa.
Volviendo al libro, está dividido en varias partes: primero la autora te cuenta su experiencia con la no maternidad y después entrevista a varias mujeres exitosas cada una en su gremio, que ya están arriba de sus 40´s y no tuvieron hijos, unas por gusto, otras no tanto, y cómo al mundo parece no importarles lo mucho que han logrado en sus vidas y carreras, y que por el simple hecho de no haber tenido hijos son mujeres "incompletas", pobres, lo tienen todo, pero todavía no han tenido hijos. Se usan palabras como "todavía" o "por fin" como si la maternidad fuera el punto máximo en la vida de una mujer (lo será para algunas), justo lo que hace falta para que se te considere feliz y plena. Se asume que una mujer que es madre es una mujer feliz, obvio y una mujer sin hijos nunca conoció la verdadera felicidad.
Después el libro se va más atrás, poniendo biografías de mujeres que fueron importantes en la historia, mujeres adelantadas a su época que simplemente decidieron que los hijos no formaban parte de sus planes, mujeres a las que se les acusó de lesbianas o libertinas por esa razón, mujeres para las que sus carreras fueron más importantes, a las que no les hizo falta un hijo para lograr grandes cosas, eran felices y exitosas y aún así, siempre fueron las mujeres que ajá, hicieron esto y aquello, "pero" no tuvieron hijos.
En fin, podría hablar horas de este libro pues me gustó bastante y me la pasé pensando "SÍ". En conclusión, es momento de dejar de asumir que una mujer solo por el hecho de serlo, tiene también que querer ser madre, todas las decisiones son igual de válidas. Ser madre no te hace una santa y no serlo no te hace una egoísta. También es momento de dejar de ver la maternidad como lo máximo a lo que se puede aspirar, que las madres son siempre felices, que solo así se puede ser una "mujer de verdad".
Como tengo 37 y no tengo hijos todavía, me dio curiosidad este libro. Quería saber qué decían de nosotras en nuestra cara y también por detrás (jaja), y la verdad es que me pareció muy interesante. Visibiliza un montón de asuntos machistas del día diario, como esa concepción de que una por ser mujer está obligada a reproducirse, porque si no lo hace, no es un ser completo. Si uno no cumple a la edad requerida, vuelan las preguntas. El mes pasado estuve sin auto, ni bici, así que tuve que tomarme varios Uber y en solo dos semanas, hubo 3 (TRES) personas que me preguntaron si tenía hijos ya, y cuando dije que no, tuveron el descaro de agregar "¿por opción o por problemas?".
¡O sea!
Lo peor es que es tanto lo que nos educan a las mujeres para ser respetuosas y sumisas y galantes, que contesté amable y expandidamente a los tres uberistas... pero después igual me dio una rabia terrible. Mas encima y a pesar de esto, califiqué a los tres - a veces me odio a mí misma - con las cinco estrellas, porque me dio pena que por mi cobardía de no mandarlos a la punta del cerro, fuesen perjudicados.
ENTONCES ES EL COLMO. Nadie le haría esas preguntas a un hombre. Además, como astutamente dicen por ahí, "no porque tu cocina tenga un horno, tienes que usarlo" Y en fin, mi caso, no se ha dado todavía, pero podría querer y no poder, y entonces qué mal me sentiría ante la avalancha de preguntas. O podría simplemente no querer, y aun así tendría que justificarme por haber elegido no cumplir mi deber femenino, por así decirlo. O sea, qué onda la gente que anda pidiendo explicaciones así como si nada de un asunto tan íntimo. GEQIGkg qiphbiqh bq!!
Ya, sé que no todo el mundo es así, pero igual, jajaja. Sorry. Tenía que expresar mi indignación.
Ahora, volviendo al libro, es súper bueno. Tiene tres partes.
La primera, la historia de la propia autora, que bordeando los 40 decide reproducirse porque ve que es ahora o nunca, y no lo consigue. Habla con mucha sinceridad de su situación personal, de cómo lo intentó porque era lo que sentía que tenía que hacer, pero que en realidad no era tanto por ella. Es un ensayo muy honesto y simple, y muy bien escrito, con hartos datos aledaños. Me gustó mucho. Cinco estrellas. Una cosa interesante es que se demoró no porque no tuviera a un hombre (lo tiene), sino que porque simplemente en realidad no tenía tantas ganas. No todas las mujeres son iguales.
La segunda parte es la historia de otras famosas que también, por un motivo u otro, no han tenido hijos, y también súper interesantes. No llegan a ninguna conclusión más que la del mero compartir la gran diversidad de vida y elecciones (y suerte) que hay entre las personas. Cinco estrellas. Estas famosas son bastante locales, y yo que soy sudamericana (el libro es español) solo “conocía” a la escritora Rosa Montero, pero igual las historias están bien escritas y me gustaron harto.
Y última viene la tercera parte, que por contraste es súper fome. Es una revisión de famosas antiguas, tipo Marilyn Monroe, Virginia Woolf, Frida Kahlo, que tampoco tuvieron descendencia, y es fome no porque estas personas no sean interesantes, sino que porque sus historias están escritas con tal nivel de admiración infantil, que al final es más como leer una hagiografía que otra cosa.
No pude conectar en absoluto con esta sección, que más encima era la menos concreta de todas, puras elucubraciones considerando que estas mujeres surcaron al otro lado décadas atrás y entonces no fueron ni remotamente entrevistadas. Cero estrellas (bueno, una porque no puedo poner cero). Redundante, latero, somnífero, poco objetivo y me sentí casi como leyendo un ensayo colegial. Puaj. Aunque reconozco el esfuerzo. En fin, nada puede ser perfecto.
¿Recomendado el libro? ¡Sí! Trata un tema duro, aunque no tan duro como lo es la letra escarlata que cierta parte de la sociedad pone sobre quienes viven esta experiencia. Pero también es interesante, corto, entretenido, y aparte un tabú que es hora ya de desmadejar. El título nomás lo cambiaría, porque tiene como una entrada belicosa. Pero por otro lado es comprensible que sea así, considerando la suma de ubers metiches que circulan por el mundo, jajaja. Pobre gente a la que no dejan vivir en paz. Es cosa de ver cómo tratan a la Jennifer Aniston, una mujer a todas luces exitosa, a la cual solamente le preguntan por su (no) maternidad.
Su autora, de apellido compuesto, es periodista en revistas de moda femenina (Yo Dona, Marie Claire, Elle o Cosmopolitan) así que nos podemos hacer una idea del tipo de literatura que vamos a encontrar en este libro. Lo menciono por poneros en antecedentes.
El libro se divide en tres partes: en la primera básicamente cuenta su experiencia personal en la que, aunque supuestamente no quería tener hijos, pasa por nada menos que 7 tratamientos de fertilidad. Finalmente acaba ese primer apartado con un alegato sobre el "derecho a rendirse" (lógico y de hecho no creo que haga falta pasar por 7 inseminaciones fallidas para pensar así, pero parece que a la autora le hicieron falta para llegar a esa conclusión y darse cuenta de lo perverso que es el discurso de "tú puedes conseguir todo lo que te propongas si lo deseas y te esfuerzas").
Me da la impresión de que la autora, muy en la línea de esas revistas femeninas para las que trabaja, tenía grabada a fuego la idea al estilo Mr. Wonderfull de la positividad tóxica, en la cual si uno desea algo mucho y se esfuerza poniendo todo su empeño, lo va a conseguir. De hecho parece que persiga la maternidad, más que nada por seguir ese discurso de pensamiento, de "me vas a decir tú a mí que no puedo con lo cabezota que soy, si yo soy una Superwoman, yo puedo con lo que me proponga" y también en parte por presión social (en el fondo no queda bien decir que estás obsesionada por la maternidad y ese es el fin último vital que persigues, ella expresa que prefería escribir un libro a tener un hijo, pero por otro lado, parece que tampoco quiere "quedarse atrás, ni se menos que otra, ni perderse nada"). De todas formas algunos de los motivos que da para abogar por la maternidad son realmente de poca profundidad "si no soy madre mis fotos acabarán en un anticuario porque mis hijos no las guardarán" o "si no soy madre me quedaré sola en la vejez así que voy a atiborrar a mi marido de Omega 3". Vamos que aunque no sabe muy bien qué es eso tan maravilloso que se pierde, ella no quiere perderse nada por si acaso.
Algo que no me ha gustado nada es que en varias partes de su relato se destila envidia y frustración principalmente hacia otras personas que han sido madres (su mejor amiga, sus hermanas y hasta la pobre princesa de Inglaterra que no sé qué pinta, pero la envidia también solo porque la autora está de viaje en Londres y Kate tiene churumbeles).
En otras partes del libro directamente te es difícil que la autora no te caiga mal, como por ejemplo en la anécdota que cuenta que en el funeral del padre de una amiga, con el padre de cuerpo presente, se le ocurre decirle que si quiere inseminarse, ella es una experta (cuando la amiga no ha dicho jamás que quiera tener hijos o que esté buscando inseminarse). Vamos, que sé ha cubierto de gloria con ese comentario.
Sin embargo, sorprendente y paradójicamente la autora no para de quejarse de cómo la gente se entromete en ese tema tan privado y hace preguntas indiscretas. Es paradójico que critique esto cuando precisamente la autora se dedica, en la segunda mitad del libro, a atosigar con preguntas impertinentes a mujeres famosas que no han tenido hijos. Las ostiga con las mismas dudas con las que ella se ostiga q sí misma "y no te vas a arrepentir? Y qué va q ser de ti en tu vejez y nadie te cuide? Etc." Como en un TOC de reaseguración parece que busque que las otras le calmen sus propios miedos.
Como comentaba, en la segunda parte del libro la autora entrevista a diferentes mujeres (de un estrato profesional y socioeconómico muy concreto y para mi gusto poco heterogéneo) que no son madres (y hasta ahí es lo único que tienen en común pq la mayoría de las que entrevista en realidad no son madres porque no han podido o tampoco descartan el serlo).
Las mujeres que entrevista en esta segunda parte del libro son: Soledad Lorenzo, galerista de arte (no los tiene porqué no pudo pero quiso tenerlos), Rosa Montero, escritora (no los tiene porque los buscó y no vinieron, si bien no los buscó tan desesperadamente como para embarcarse en tratamientos de fertilidad como la autora), Sandra Ibarra, activista frente al cáncer (lo deseaba con toda su alma y llora durante la entrevista pero no los pudo tener por el cáncer), Mamen Mendizábal, períodista o Almudena Fernández, modelo (más bien han ido priorizando otras cosas pero tampoco descarga al cien por cien tenerlos), Paula Vázquez (más o menos lo que las dos anteriores, de hecho congeló óvulos), Marivel Verdú y Carmen Ruiz, actrices (por fin un par de relatos de personas que realmente NO quieren y siempre lo han tenido muy claro), Inka Martí (el ejemplo que más me ha gustado) y Alaska, cantante (que sopesó pros y contras pero optó por el "no").
Es decir, de los 10 relatos mucho menos de la mitad realmente son ejemplo de mujeres que no quieren optar por la maternidad. Realmente no sé si consigue el efecto opuesto al que creo que realmente pretende supuestamente buscar. En vez de abogar por la no maternidad como una opción más disponible y válida, te transmite su angustia sobre el tema de no ser madre.
En la tercera parte del libro la autora selecciona (no sé muy bien porqué criterio salvo que ha querido seleccionarlas porque son de su gusto o porque supuestamente se identifica con ellas) a 7 mujeres famosas ya fallecidas a las que denomina "las adelantadas". De nuevo lo único que tienen en común es que no fueron madres. A saber: Coco Chanel, modista (no queda claro porqué no es madre, parece que porque prioriza su libertad y profesión), Katherine Hepburn, actriz (ídem), Oriana Fallaci, periodista (ídem), Carmen Diez de Rivera (parece que el motivo es porque su prometido resultó ser su hermanastro en realidad, experiencia que la traumatiza), Frida Kahlo (es porque no puede por el accidente de ferrocarril que la dejó rota). Marilyn Monroe (es porque tiene varios abortos espontáneos y embarazos ectópicos) y Virginia Woolf (no los tiene porque su marido le convence de que como está loca, es mejor que lo pase por la maternidad no se vaya a desquiciar más). Unos ejemplos muy cogidos con pinzas, pero la autora solo quiere demostrar su tesis de que puedes trascender a pesar de no dejar descendencia en este mundo.
En resumen, los testimonios recogidos me parecen un poco sesgados en la elección de los mismos. Y la búsqueda de referentes que pretende ser mezcla las que no quieren optar por la maternidad con las que no han podido y están en duelo por ello (para mí son dos libros diferentes y dos referentes muy distintos). Además son todos referentes de personajes públicos de un ámbito muy concreto (muy de revista de moda femenina: actrices, galeristas de arte, modelos, cantantes, escritoras...) Con las que te puedes identificar sólo hasta cierto punto. Desde luego ninguna que no pueda porque sus condiciones económicas no se lo permitan.
El libro me ha parecido una gran contradicción en sí mismo, reflejando la propia ambivalencia sobre el tema de la maternidad que presenta la autora. También adolece de un exceso de copia y pega de citas, en mi humilde opinión. Como punto positivo visibiliza la endometriosis, problema que padece la propia autora.
Lamentablemente, este libro adolece de ser tan "esnob" como su autora. Sobre el estilo del libro, me ha parecido simplón y con muchísimo relleno ya que a la mínima, la autora no se corta y te hace "cortapega" de libros, artículos y todo lo que pilla.
Me gustó, aunque la segunda mitad es un poco tediosa, demasiados detalles no relacionados, sobre la vida de varias mujeres. Seguramente el libro es mucho más interesante para lectoras españolas, porque yo como mexicana, sólo conozco a un par de las famosas que entrevistó. También me parece que el libro es mucho más enfocado a las mujeres que no pueden tener hijos, que a las que no lo deseamos, y nunca lo hemos deseado.
Mi segundo libro en mi investigación de la no maternidad. Más personal, ofreciendo su relato propio, y el de mujeres pasadas y presentes que han decidido de forma activa, pasiva o por obligación la no maternidad.
Respiro mas tranquila leyendo que en este camino (que me pintan como intransitable) hay felicidad, satisfacción, placer, éxito igual que fracasos, duelos y miedos.
Que una vida sin maternar es VIDA con todo lo que implica.
Para mi gusto sobra el último tercio del libro, pero los dos primeros sí me han resultado interesantes. Al final todo consiste en dos cosas: vivir y dejar vivir, y abrazar las ventajas de la vida que tienes.
Este escrito no es tanto una reseña sino una reflexión personal que he hecho durante y al acabar el libro. Este ha sido el primer libro que leo sobre la maternidad y creo que ha estado bien para iniciarme en el tema. Ha contestado a muchas de mis dudad, ha aliviado miedos que sentía y he aprendido cosas nuevas a través de muchas experiencias de diversas mujeres. Esquema muy esquemático de las ideas que me llevo de este libro. - La maternidad se presupone, se sobreentiende, y eso jode. - No dar explicaciones a nuestra decisión o por otras circunstancias de no tener hijos. - Dar visibilidad a aquellas mujeres que no siguen el camino trillado por la sociedad, y me encanta que este libro haya dado a tantas mujeres el tiempo y el espacio para poder expresarse de sobre el tema desde un espacio seguro, sin presión, sin juicio, sin miedo a no ser suficientes, de no estar completas. - Separar a la mujer de la maternidad, dejar de dar por hecho que por ser mujer voy a ser madre. ¿Por qué a los hombres no están tan asociados con la paternidad? Al final, es una obsesión, tener descendencia o no tenerla es lo menos interesante sobre una mujer, sobre una persona. - Existen tópicos sobre la mujer que no tiene hijos, que están incompletas, que han fracasado de alguna manera, que siempre les va a faltar algo de la vida, que no serán verdaderamente feliz. A la sociedad le encanta meter miedo, me sorprende el placer que emana hacerlo. - Me ha gustado poder leer sobre el tema desde la experiencia de la escritora, cómo habla de la endometriosis y sus debates internos sobre ser madre o no. Muchas veces no entendía su manera de pensar o su toma de decisiones, pero es su experiencia, no la tengo que entender, porque yo no he pasado por eso, solo la respeto. Entiendo el deseo de un sueño que nos han vendido, entiendo el miedo, entiendo la obsesión. El capítulo “Y comieron perdices” me rompió el corazón, me arrancó alguna lagrima. He echado de menos las citaciones durante el libro, es verdad que al final de este está la bibliografía de donde se ha extraído la información, pero hay un montón de citas, citas textuales que en ningún momento se concreta su origen, sino que se deja como algo difuso, de “un artículo” sin más. - La autora lucha mucho por tratar la maternidad y la no maternidad de manera sin hacer juicios de un bando al otro, sin tener que pisar a nadie, pero muchas veces no lo sentía así, de los dos lados. Es verdad que hay un choque a la idea de que hayan mujeres que no tienen hijos (y además el juicio de las madres hacia las mujeres sin descendencia, que quitan valor a lo que hacen por el simple hecho de no haber tenido hijos), pero también se ve el rechazo de las no madres hacia las madres. La rivalidad es latente, de ambos lados. - Me gustó la reflexión de la paternidad de Joaquín Sabina, la vulnerabilidad de tener hijos, según él, los hijos te hacen conocer el miedo, el sufrimiento. Me resulta curioso que cuando se enfoca la descendencia desde el punto de vista masculino se hable de la vulnerabilidad, cuando la mujer no se le permite serlo, tiene que enfrentarse todo y ni siquiera se le da un espacio para expresarse porque cuando lo hace se la tacha de “mala madre” - Al igual que el dinero no te da la felicidad, los hijos tampoco. No podemos depender de los hijos para ser felices, sino todo el mundo los tendría y no podemos poner todo el peso de nuestra felicidad a una personita, como personas tenemos que tener varios fuentes de felicidad, no podemos depender solo de uno. Es que me parece una idea muy anticuada la frase “los hijos son la mayor fuente de felicidad”, que me lo diga una señora conservadora de los años 40, destinada a los espacios privados y con la maternidad como único labor, vale, pero ahora… - Flipé con la reflexión de Erich Fromm, que dice que todos tenemos una necesidad de transcendencia porque no nos podemos aceptar a nosotros mismos como simples creaturas de la Creación, y que la mujer adquiere relevancia a través del alumbramiento de un hijo, porque “su amor por él da sentido y significado a su vida”. MIENTRAS que el varón opta por “la creación de cosas y de ideas” Vaya tela. Que asco me da. - La última parte, la llamada “las adelantadas” es muy bonita, siento que el tema de la no maternidad queda a un lado y sirve como ejemplo que las mujeres somos más que simples hornos de fecundación y gestación, y como dice la autora “no es imprescindible ser madre para dejar huella”, mujeres plenas, exitosas, ejemplos de vidas fuera de las expectativas de género. Frases que me han gustado, provenientes de las muchas mujeres que colaboran en este libro: - Tengo que buscar los “seis cuentos de hadas para las mujeres modernas” porque me encantó el del libro “Érase una vez una mujer y un hombre que intentaban tener bebés, pero no funcionó, así que cuando pasaron a la edad de intentarlo decidieron que tendrían suficiente dinero para viajar por el mundo, y eso hicieron, y les fue genial, y ambos se sentían bien con ello, y nadie les planteó tampoco ningún inconveniente.” - “No tener hijos te convierte en egoísta. Tenerlos y dejar tu trabajo para formar una familia hace de ti una fracasada. Esforzarte en compatibilizar la crianza con tu carrera profesional significa que no dedicas el tiempo necesario a ninguna de las dos áreas. Ser madre de un único hijo no es suficiente. Tener familia numerosa es demasiado. ¡Qué difícil es acertar!”… “Las mujeres aspiran a tenerlo todo” - “comprobé que un matrimonio es más pareja si no tiene hijos, porque las dos personalidades se juntan, mientras que los niños te crean muchas obligaciones y la mujer es la que normalmente más se vuelca en ellas. Los hijos, a veces, más que unir separan.” - “al final la vida que importa es la que tienes tú” - “La Soledad que te habla ahora no tiene nada que ver, pero absolutamente nada, con la que habría sido si hubiese tenido niños. Y como me gusta esta Soledad… ¿por qué voy a desear que las cosas hubiesen sido distintas?” - “Si mañana quieres tener un hijo, aquí estoy. Si no lo quieres tener, qui estoy también. – No se me ocurre una mayor declaración de amor.” - “La pareja hay que cuidarla (…) al final lo que te queda es tu pareja, la persona que va a estar contigo hasta el final.” - “he leído que esa periodista ha alcanzado el éxito tan joven debido a su condición de tía buena (qué afortunados los hombres, que pueden ser atractivos e inteligentes al mismo tiempo…)” - “A mí me gusta la vida que he construido; me gusta de verdad. Creo que conformar una existencia en la que encuentres plenitud emocional, laboral y social es un reto enorme. Probablemente formar una familia sea un reto aun mayor, de acuerdo, pero los hijos absorben tanta energía que hacen que eludamos preguntas importantes sobre nosotros mismos, provocan que te quedes en un segundo plano, y yo a mí me quiero tener en el primer plano.” - “Miré a mi padre y le dije: Papá, ¿tú crees que soy pero hija, peor hermana, peor novia, pero mujer por no tener hijos?. Y él, que es un hombre muy tranquilo, me respondió sin inmutarse: Hija, tú eres extraordinaria, tengas o no hijos?” - “Cada cual disfruta de la suerte que ha elegido libremente. No me gusta que ninguneen mi vida por la simple razón de que no soy madre. Mi tiempo y mis necesidades valen lo mismo que los de los demás.” - “En la vida todo tiene sus pros y sus contras. Ya conocemos los pros de ser madre, porque la gente no se cansa de repetirlos, pero lo que no se menciona nunca son las maravillas de no serlo, como por ejemplo la absoluta libertad de la que disfrutas como individuo. Puedes buscar tu trascendencia en otro tipo de trabajos. (…) Parece que las mujeres aún no hemos dado el paso de aceptar que tener hijos no es imprescindible, que solo es una narración que proviene desde nuestro ser más primitivo. A diferencia de los animales, los seres humanos tenemos poder de decisión y voluntad; se nos ha dado el regalo de elegir si queremos ser padres o no, porque es tan adecuado serlo como no serlo. (…) Por un lado tenemos el arquetipo de no maternal: hadas. Musas, ninfas, brujas, amazonas, sacerdotisas, magas, diosas como Atenea, Perséfone, Artemis o Adriana en su laberinto, tosas aquellas dadoras de vida en un plano creativo e inmaterial (en forma de arte, música, mundos ocultos, literatura…)” - “«Reconozco que en ocasiones me entra el bajón y me pregunto si me habré equivocado por haber dado siempre prioridad a mi carrera, pero luego llego a la conclusión de que no, que he hecho las cosas bien, porque ni la pareja ni los hijos te garantizan la felicidad». Analiza. Además, está rodeada de amigas solteras sin cargas familiares con las que viaja sin parar y cree que ya es hora de mostrar públicamente otros modelos de mujer.” - “Creo que la maternidad hoy en día está sobrevalorada, que hemos elevado esta circunstancia a una condición casi divina” - “una pareja de verdad es la que se quiere independientemente de que tenga hijos o no…” - “No creo que llegue una edad en la que toca tener hijos, lo que toca es planteártelo, para decidir si quieres o no quieres.” - “Alaska no ha querido tener hijos, sobre todo, porque cree que ese papel podría haberle sobrepasado. «Hasta los 30 años he sido una persona muy miedosa. Con esto quiero decir que le tenía miedo a la vida. Ahora ya no, pero eso me ha hecho darme cuenta de que yo sería una madre sufridora. Siempre estaría pensando que a mi hijo le va a pasar lo peor, y no quiero vivir eso. (…) En algún debate de televisión me han tachado de egoísta por dar prioridad a mi trabajo antes que tener hijos. Y yo he respondido que sí, que pienso en mí, por supuesto, porque si yo no estoy bien, ¿qué podría darle a ese ser? Es que no puedo asegurar que vaya a estar bien si dejo mi carrera» - “Habría sido una madre terrible, porque básicamente soy un ser humano muy egoísta. Aunque eso no ha impedido que la mayoría de la gente haya tenido hijos…” - Cita de Oriana sobre su relación con Alekos “demasiado a menudo el personaje al que amaba se había desmenuzado en otros personajes, en ocasiones para recomponerse en un individuo inexplicable e irreconocible.” – muy interesante relacionalmente - Tras el fallecimiento de Alekos “Ya no podía concebir la vida sin ti. Formabas parte de ella como mi respiración, mis manos y mi cerebro, y renunciar a ti era renunciar a mí misma, a mis sueños que eran tus sueños, a tus ilusiones que eran mis ilusiones, a tus esperanzas que eran mis esperanzas” – bonic - “Entre unas y otras estamos las que necesitamos un largo proceso de reflexión –y de contradicciones- para llegar a saber qué es lo que deseamos verdaderamente, en el fondo de nuestro corazón, más allá de las convenciones sociales, los relojes biológicos y la influencia de todas esas personas que te van guiando hacia lo que toca según quién sabe qué criterios.” - “Era evidente que, si bien Virgina le decía a su hermana “estoy locamente envidiosa de tus niños” no anhelaba la atención constante que ellos requerían, ni experimentar la preocupación materna.” - “Sobre todo hecho de menos ser madre la mañana de Reyes, cuando mi casa está en silencio y no puedo evitar recordar a mi padre golpeado desde el jardín las persianas de mi habitación de la infancia, mientras gritaba con voz ronca “¡Soy Melchor!” y mis hermanas y yo nos escondíamos bajo las sabanas, con una mezcla de ilusión y miedo” - “na vez leí en un libro que la dureza de una pena que hemos soportado solo se siene cuando nos hemos librado de ella y, asombrados, exclamamos «¿Cómo hice para soportar semejante infierno? ». Verdaderamente, así debe ser, y la vida resulta extraordinaria, pues cicatrizan las heridas a loca velocidad.”
De alguna manera este libro ha aliviado mi ansiedad en el tema de la maternidad, por una parte ha tumbado muchas de las creencias sociales que se le otorgan a la maternidad, y por la otra ha ido creciendo el peso personal de ser madre. Me quedo con una visión más real, más personal, más inusitado que las típicas y maravillosas leyendas de ser madre (leyendas que suelen omitir todo lo negativo de la balanza, porque ser mujer, ser madre es un trabajo abnegado y los males, las quejas y los sacrificios quedan siempre silenciados). Es importantísimo visibilizar el otro lado de la balanza, para tener una idea más completa, más real, más cruda de lo que es la maternidad, porque nos venden un cuento emotivo, lleno de alegrías y ternura pero siempre se eliminan los sacrificios personales, laborales, económicos, sociales que hacen las madres. Más madres tendrían que alzar la voz y contar desde su experiencia el otro lado, porque decirlo, denunciarlo o expresarlo no te hace mala madre. Somos personas, cualquier persona, cualquier mujer (impedientemente de ser madre o no) desea su satisfacción laboral y personal. No tenemos que ser perfectas, tenemos que ser nosotras, crecer juntas y destruir los mitos y leyendas de la maternidad. Quiero escuchar más historias de nauseas, malestares, la depresión postparto, la lactancia, el terrible sentimiento de dependencia hacia el bebé, el camino de baches que hay desde el día uno del embarazo y que continua creciendo al ritmo que el bebé. No hay nada mejor que el conocimiento, dejemos de divulgar el mismo cuento de siempre, contemos el lado que nadie quiere oír, normalicémoslo y ayudemos entre nosotras. La representación de otras formas de vidas es muy importante, verlo en nuestr alrededor, en los medios… porque si no está representado es porque no deber ser una buena opción o porque no existe. Me encanta que se ponga tanto peso al trabajo de la mujer, me encanta. Y el hecho que deje claro que la maternidad no el objetivo ni tampoco la vía de realización de las mujeres. Somos más libres quitándole el peso a la maternidad, porque la mujer puede ofrecer muchísimo más que la descendencia, no podemos quedarnos en el rol primitivo de la reproducción porque somos capaces de hacer muchísimo más.
Por lo menos para mí, la maternidad no debería ser una prioridad, una ambición, ni un proyecto de vida, porque hay cosas que van delante que la descendencia, antes que cualquiera, estoy yo, nuestras propias vidas can delante que nada. Con mis sueños y mis objetivos, mis ambiciones, mis prioridades y mi vida. Le he quitado un poco de miedo a la maternidad, que venga cuando tiene que venir. Si viene, que sea porque estoy en una posición estable, lo suficientemente privilegiada para poder ofrecer a mi círculo familiar una buena vida, un entorno estructurado, con buenos cimientos, donde poder dedicarle todo el tiempo y afán. Y si no viene, no me tengo que preocupar, porque habré estado construyendo todos estos años una vida para mí, disfrutando de mi oficio, saboreando la libertad como dice la escritora. Porque con hijos o sin ellos, sigo siendo la misma persona.Tenemos que aspirar a una vida plena, satisfactoria, y feliz, independientemente de los hijos. OBRAS MENCIONADAS EN EL LIBRO QUE ME INTERESAN - Sin hijos – Diego Peretti y Maribel Vardu – Pelicula - Madres arrepentidas – libro de Orna Donath - Nosotras que l quisimos todo – Novela de Sonsoles Ónega - Todo el trabajo de Oriana Fallaci
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El libro me ha encantado. Cuando lo comencé, sin haber leído el prólogo, pensé que sería un libro diferente.
La autora, que ha sufrido lo que es no poder tener un hijo, nos abre las puertas a sus sentimientos y sobre todo a los aprendizajes que saca de sus fallidas fecundaciones in-vitro.
Decide no ser madre. Decide que puede decidir, que es ella la que puede escoger la vida que quiere llevar, ya sea siendo madre o no madre.
Además, y esto es parte de lo que me ha encantado, decide aportar al libro a diez mujeres que no han tenido hijos por decisión propia. Además, recuerda a mujeres que aunque ya fallecidas, han sido una inspiración para ella, y creo que para muchas de nosotras, como Virginia Woolf.
Me gusto, es sobretodo un análisis de la presión social a la que constantemente se nos somete, haciendo muchas veces que nosotras mismas nos presionemos por algo que medios de comunicación y gente que nos rodeo, nos "obliga", yo decidí leerlo porque ya estoy más que harta del "para cuando..." pues a partir de ahora diré "por a lo mejor para nunca..."
Sintí este libro como una de las revistas femeninas en que la autora ha trabajado: Marie Claire y Yo Dona. Mujeres realizadas personal/profesionalmente hablando de sus decisiones. Hay poca diversidad de narrativas y casi ninguna pluralidad que permita identificación a quién no es lectora de Cosmopolitan.
Para empezar le cambiaría el subtitulo al libro por algo más al estilo de "Quítate la culpa de no tener hijos".
La primera parte del el libro es la autora tratando de convencernos y convencerse de que nunca quiso tener hijos, pero paso por 7 intentos de fecundación in vitro, aún que según ella nunca le han gustado los niños.
Entre cada uno de los intentos para quedar embaraza va contado cosas que para mi resultan interesantes, la parte de la presión social hacia las mujeres para que tengas hijos, el como al no tenerlos nunca podrás realizarte, ni formar una familia todo por culpa de tu egoísmo.
La segunda parte son entrevistas a mujeres de la farándula que no tuvieron hijos, me supongo que por su condición y para reafirmarse que no fracaso como mujer al no poder parir, tiende a escoger a entrevistadas que no pudieron o que por no encontrar el momento no quedaron embarazas pero que encontraron sentido a la vida a pesar de todo.
En varias de las entrevistas suele mencionar estas frases "Renunciar a no tener hijos", "Sacrificar el tener hijo" dando a entender que el No tener críos fue una decisión forzada/Dolorosa. De las mujeres entrevistadas si no mal recuerdo únicamente Alaska medito la situación y tomo la decisión de nos ser madre.
La 3 parte me parece que esta de más es como leer una revista de moda donde hablan de mujeres casi todas de la farandila que no tuvieron hijos, centrándose en lo glamuroso y superficial de su vida.
Es en el epilogo donde la autora por fin parece admitir que si quería hijos por para no quedarse sola, y tener a alguien que no la olvide (algo que menciona varáis veces en el libro) y por lo tanto siente envidia de sus hermanas que si los tienen .
Este libro fue un abrazo al alma, una plática entre amigas que te entienden y comparten tus opiniones, donde no te sientes juzgada sino todo lo contrario. Realmente amé leer este libro. Lo que más me gustó es que muestra muchos tipos de no madres, porque me parece que hay tantas como personas en la tierra, cada una tiene su propio camino, su propia voz y juntas se acompañan en ser rebeldes, en ser las ovejas negras de sus propias historias. Ahora sé que las no madres, como hoy me quiero nombrar, existimos y resistimos, de la misma manera que vamos aumentando. Creo que si eres una no madre como yo, pero aún tienes algunas espinitas por ahí, que en mi caso son por cuestiones sociales, este libro te ayuda mucho a esclarecerlas, a reflexionar acompañada, lo que viene muy bien, también si tal vez no te nombras no madre pero la idea de la maternidad no te llama, me parece que este libro resulta imprescindible. Me gustó que las historias no solo fueran de mujeres vivas, sino de contemporaneas que hoy día ya no están más entre nosotras, porque me pareció que ellas fueron los puntos primigenios en la constelación de la libertad y la independencia de las mujeres, puntos que como constelaciones se fueron uniendo, dando como resultando el mundo que tenemos hoy, el cual si bien no es perfecto, podemos ir mejorándolo cada vez más. Por ello, hoy me siento con mayor conocimiento y sabiduría de tomar la decisión de no ser madre, así como tantas mujeres lo han podido decidir y lo seguirán haciendo. "El camino no es el que se nos dicta, sino el que una va construyendo hacia el autodescubrimiento" Jocelyn Guadarrama
✍️ María Fernández-Miranda: “Junto a tantas supermadres también hay mujeres 'cada vez más' que no quieren tener hijos y/o que no pueden tener hijos. Yo he pertenecido a ambos bandos. Y en mi proceso personal de aceptación solo me ha ayudado una cosa: escuchar a las que se encuentran en mi mismo barco, a las que por distintas razones no han podido o no han querido tener descendencia. Lo que pasa es que me ha costado encontrarlas, porque casi todas están calladas. ¿Acaso no ha llegado la hora de que nosotras también expresemos cómo nos sentimos?”
📘 Las estadísticas afirman que casi un 30% de las mujeres nacidas en la década de los 70 no tendrán hijos. Esta es la historia de la autora, pero tambien de otras mujeres como Maribel Verdú, Paula Vázquez y Alaska, que explican por que no son madres con la esperanza de que un futuro cercano ninguna mujer tenga que dar explicaciones al respecto.
📚 Me he identificado mucho con lo que cuentan las mujeres en este libro, basándome en mi experiencia personal. Los prejuicios sociales son numerosos y realmente detesto cuando ninguneen mi vida simplemente porque no soy madre. Puedo decir lo mismo que Soledad: “Hoy no me concibo a mí misma con hijos. La Annelies que te habla ahora no tiene nada que ver, pero absolutamente nada, con la que habría sido si hubiese tenido niños. Y como me gusta esta Annelies…”
Este libro me ha encantado y lo recomiendo absolutamente a todas las No Madres.👏
Aunque en sus primeras páginas afirma que “este no es un libro en contra de la maternidad, sino en defensa de la libertad de elección” (que es precisamente mi postura ante el tema) lo que he leído después me parece precisamente lo contrario.
Mensajes como “los niños son como la heroína, que da placer pero destruye el resto de las fuentes de felicidad de una persona. Muchas madres me dicen que sus hijos son su mayor fuente de felicidad y yo les respondo que tienen razón. Si solo tienes una fuente de felicidad, es tu mayor fuente de felicidad.” O “ creo que, actualmente, la gente que tiene hijos se atonta y se amuerma, se vuelve prosaica y gris, envilece su mente y estanca su intelecto.”
Me parece extremadamente dura la forma en la que ve la autora esta libre elección: “No tener hijos te convierte en egoísta. Tenerlos y dejar tu trabajo para formar una familia hace de ti una fracasada.”
En lugar de ser un libro sobre libertad me ha parecido un conjunto de opiniones totalmente subjetivas escritas desde el dolor y el rencor.
Lo único interesante es conocer un poco a las entrevistadas, mujeres con ideas, en general, mucho más tolerantes y respetuosas que las de la autora.
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Me encanta el concepto pero para mi gusto le falla el método. Entiendo perfectamente el prólogo en el que cuenta y explica su experiencia, así como la justificación del libro para acompañar y normalizar otros modelos de mujeres y ampliar nuestros horizontes. Sin embargo, el muestreo resulta insuficiente cualitativa y cuantitativamente, se centra únicamente en mujeres célebres con profesiones relacionadas con el arte y la escena, así como todas, a excepción de Paula Vázquez, felizmente casadas o en pareja, olvidándose de los igual o más válidos motivos de no maternidad de las mujeres reales actuales, las de calle, de trabajos corrientes y sobre todo, en situaciones sentimentales variadas. También echo en falta alguna lesbiana. Por último, se me hace muy corto ese muestreo actual y algo largo en algunas personalidades el muestreo pasado de hemeroteca, apuntando datos personales y privados que me recuerdan a las revistas del corazón y se me hacen paja.
Lejos de tratar de convencer, plantea, primero desde la experiencia propia y después desde los relatos de otras mujeres, los tópicos más comunes que se viven en relación al hecho de ser o no madres. A través de estas historias, muestra un escenario en el que, sobre todo, cada mujer se pueda sentir libre de decidir acerca de su propio futuro, más allá de las presiones y prejuicios que la rodean día a día.
Independientemente de la situación de el/la lector/a y de sus futuras decisiones, lo cierto es que te quita un peso de encima.
Su punto flaco: el último tercio del libro en el que habla de mujeres relevantes de la historia que no tuvieron hijos. Para mi gusto, se queda demasiado superficial.
"Ni siquiera existe una palabra para definirnos, así que nos llamamos las NO madres"
La no maternidad es un tema del que apenas se habla entre mujeres de manera franca. No sabemos cómo acercarnos a otras no madres para compartir experiencias, aprender unas de otras. Y todo porque normalmente la pregunta de la no maternidad viene desde la idea de que tener hijos es parte de la casillas obligatorias de la vida, aveces la pregunta viene sin malicia, pero la mayoría de veces llega con un tono de acusación. Así que es normal que no sepamos cómo acercarnos a ese tema. Sólo con una mujer pude hablar sin tapujos sobre esto. Le hice muchas de las preguntas que la escritora hace a sus no-madres. Me respondió con amor, con honestidad y por eso le estaré por siempre agradecida. Sus palabras me ayudaron a comprender mi propia historia. Y lo mismo sucede con este libro. Me veo reflejada y acompañada
Rato ya queriendo leer este libro pues me acomoda. Y bueno me resulta increíble la valentía de la autora al contarnos su propia experiencia y el de otras mujeres, nos muestran qué aveces con comentarios irreflexivos pudieramos llegar a pensar que somos raras y egoístas al no querer tener descendencia, de hecho casi nadie se pone a pensar en las ventajas qué implican no querer serlo y sin ser consientes de que podremos tener una vida plena y feliz como cualquier otra mujer.
Este no es un libro que me haya encantado pues más bien sentí que estaba leyendo textos de una página web pero también entiendo que son casi puros testimonios de mujeres que han decido no ser madres y otras que no han podido y por eso lo paso casi por bueno pues el mensaje es claro.
El libro se divide en tres partes: al principio la autora explica su experiencia al intentar ser madre y cuenta cosas sobre su trabajo y su vida. En la segunda parte, la autora realiza diversas entrevistas a famosas de la actualidad que no son madres, ya sea por decisión propia, por dificultades o por, simplemente, no se dio el momento. En la tercera parte, la autora describe las vidas de mujeres famosas que ya no están entre nosotros, que tampoco fueron madres. En mi opinión, la tercera parte me aburrió, ya que son mujeres muy famosas y yo, personalmente, ya sabía de sus vidas. Un libro fácil de leer e interesante el ver el punto de vista de diferentes mujeres de referencia.
La autora habla de su experiencia con la endometriosis y las fundaciones in vitro, al mismo tiempo que aporta una crítica a la "no aceptación" por parte de la sociedad al hecho de que no todas queremos ser madres.
Me he sentido muy identificada y he disfrutado de la lectura.
También da a conocer a artistas que no fueron madres y sus testimonios durante entrevistas que llevó a cabo.
Es el primer libro que leo sobre este tema, ya que normalmente mi lectura está centrada en novela juvenil y fantasía, pero lo he disfrutado.
Es un buen libro, sin embargo siento que pudo ser un poco más corto. Me gustó mucho la parte donde nombra a mujeres que han hecho historia y que no tuvieron hijos, sin embargo a lo largo del libro enfatiza mucho en la oración "No tienen, no quieren tener hijos" y creo que en el caso de muchas mujeres nombradas, no era un tópico principal. Lo que más me gustó es que se hace notar la presión que tienen las mujeres en especificar el porque no han tenido o no quieren tener hijos, contrario a los hombres que en ellos es un tema irrelevante.
Fue mi primer acercamiento de lleno con el tema de la no maternidad, empezó muy bien, me atrapó la historia de la autora y cómo abordó las vivencias de las otras mujeres, tiene párrafos hermosos y, aunque, me cuestionaba sus privilegios, me estaba gustando de verdad, hasta la última parte. Lo último fue más como una biografía de sus personajes favoritos; para quienes somos lectores y curiosos, los nombres que mencionó ya son conocidos así como sus historias, así que me pareció tedioso, toda la última parte deseaba ya terminarlo.
“Tenía clarísimo que no quería quedarme embarazada pero me daba mucho pudor decirlo en voz alta, porque es una elección que siempre está bajo juicio. Como a las mujeres se nos exige tanto hoy en día y parece que sí no damos a luz no estamos completas, no podemos sentirnos realizadas...En ocasiones he llegado a pensar: ¿Será verdad que soy rara? ¿O será verdad que soy una egoísta, como se suele decir de las que no tienen hijos?” Carmen Ruiz, actriz
Está bien, aunque me esperaba bastante más. Hablar de las no-madres es de vital importancia, pero hacerlo sin politizar contextualizándolo en un sistema patriarcal me parece que le falta profundidad y análisis... Aún así, lo recomendaría y me parece super necesario hablar de lo que implica no querer o no poder ser madre en una sociedad que nos obliga a serlo y nos hace creer que es lo mejor que viviremos jamás. También importante visibilizar la Endometriosis y lo que conlleva!
Me encantó el mensaje que da la autora, lo rescato principalmente porque hoy, a pensar del avance que hemos tenido como sociedad, no hay una ruta “accesible” para las personas que quieren cambiar el rumbo conocido. Por otro lado, valoro esas mujeres que patearon el tablero y vivieron la vida como realmente desearon, sin tener en cuenta los prejuicios, miedos o incertidumbre. Este libro me sirvió como guía para seguir deconstruyendo y construyendo la vida que quiero vivir.