Mi lectura del 14 de octubre, #diadelasescritoras.
¿Qué decir de Gloria Fuertes y su poesía que no haya dicho ya? Todos -los que tenemos ya una edad... ejem...- la recordaremos de verla en la tele, como una niña grande, recitando poemas divertidos, graciosos, ingénuos que -con la edad- empezamos a mirar con cierta condescendencia porque "eso" no es "poesía de verdad". ¡Qué equivocación más grande! Y qué acierto que la madurez nos lleve a reconsiderar nuestras opiniones de adolescentes de vuelta de todo
Sí, la poesía de Gloria es ingénua; pero también tierna, honesta, certera. Encerrada en unos ropajes algo infantiles, suelta verdades como puños, sobre el amor, sobre la política, sobre las desigualdades.
Con esta selección (que es más para mayores que para menores; o quizá, para los menores que la conocimos y que ya somos adultos) vemos a la poeta abierta en canal, mostrando qué le duele y qué la hace feliz; cuáles son sus amores, y cuáles su temores; vemos a la mujer que se negó a abandonar su mirada de niña, y a la niña que se enfrentó al duro mundo desde muy pronto, comprendiendo el dolor, el miedo, la tristeza a muy temprana edad.
Leer estos poemas es una delicia, no abandonas la sonrisa en ningún momento, incluso cuando no pide votos para su partido, sino botas para los descalzos / -que todavía hay muchos- (hasta sus propuestas políticas e ideológicas son casi infantiles, pero qué bien le vendría leerlas a nuestr@s polític@s)
¿Y qué decir de poemas como este?
La mosquita muerta
que nunca ha roto un plato
tiene un saco de odio
debajo
del refajo
Cuánta verdad, en tan pocas palabras.
Un libro, una poeta, totalmente recomendable. Para leer como adult@s, sin olvidar a aquellas niñas y niños que fuimos y que -como Gloria- deberíamos llevar siempre con nosotr@s