Dícese de aquello que deseas y que nunca llega a cumplirse. En esta nueva obra, Carlos Miguel Cortés ha mezclado magistralmente prosa y poesía, creando una historia más larga dentro de un libro de poemas, entre los que entrelaza sus pasiones y sus ideales, hablándonos tanto de política, como de feminismo, de amor, de sexo, de madurar y superarse.
Estamos ante otro poeta del boom defrediano que no encuentra su sitio ni parece querer encontrarlo. Seguramente, Asíntota esté en algún puesto de la lista de “poemarios” más vendidos, pero para mí no es ni de lejos un libro de referencia lírica ni algo similar. Únicamente veo como positivo de su hipotética lectura que ayudará a quién lo lea —y tenga un mínimo de conocimientos sobre poesía— a decantarse hacia la poesía de verdad, a acentuar el espíritu crítico de lo que se cree poesía y a diferenciar experimentos con gaseosa y fuegos artificiales de poemarios.
No estoy segura de si creo en las casualidades o en el destino. Tal vez crea un poco en las dos. Siempre me ha dado un poco de curiosidad el funcionamiento de las cosas bonitas que ocurren muy a pesar de las cosas malas. Un día te está lloviendo a raudales y te empapas cuando querías no estarlo, pero alguien te pasa un paraguas. Sigue lloviendo sí, sigues empapado sí, pero esa persona tuvo el gesto preciosísimo de pensar en ti, de preocuparse por ti.
Probablemente algo así me ocurrió cuando (en medio de todo mi caos) recibí «Asíntota». Fue un regalo de Editorial Planeta que no me esperaba, y si fue destino o casualidad, vale la pena dar las gracias.
Confieso que tuve cierto grado de inseguridad antes de tomar la decisión de leerlo. Me daba un poco de miedo que no me gustara. Ya había leído dos autores de una línea similar que solo provocaron un amargo saber de decepción. Afortunadamente Carlos Miguel Cortés supo hablarme.
No es la primera vez que leo al autor, pero sí es el primer libro que leo de él. Hace poco lo seguí en Instagram y así fue como pude hacerme una idea de su pluma. Leer «Asíntota» fue hacer pausa en mi mundo. Sentí que había algo poderoso contenido en sus páginas porque se sienten pedazos de una vida muy real.
Me agradó mucho que el poemario fuese de no más de 160 páginas. Ningún escrito se parecía a otro del mismo libro. No sentí que Carlos se copiara a sí mismo como he sentido en otros autores. Para nada es repetitivo. Y aunque sientes que van unidos por una fina línea, jamás uno se asemeja al otro.
Como a veces ocurre cuando lees poesía, no conecté con todos los escritos del libro, pero sí pude apreciar cuán bonitos eran.
«Asíntota» de Carlos Miguel Cortés es un libro que tiene coraje, es amoroso, honesto, y también muy rebelde. Me alegra saber que aunque tuve miedo de leerlo, pude enfrentarlo para descubrir que solo estaba prejuiciosa. Y qué bonito que un libro te demuestre por sí solo el valor que tiene y no porque otra persona te lo diga.
Ha sido un no parar de seísmos y temblores. De emociones y sensaciones. De sentimientos. De infinita alegría por haber descubierto a este magnifico autor. De admiración por todo lo que es capaz de decir de forma tan bella. De gratitud, ya sea al destino o a la casualidad que me hizo encontrar este libro y llevármelo. Ojalá pudiera transmitiros todo lo que sentí al leerlo. Para mi, es simplemente maravilloso.
Es un libro que te deja con ganas de más, es precioso, no sé si fue el momento en el que lo leí pero me ha encantado y me he sentido muy identificada, se hace muy amena la lectura, nada más que decir...increíble.
La poesía de Carlos transporta y enamora. Es capaz de describir el amor contemporáneo a la perfección y en más de un verso cualquiera podría sentirse identificado.
Escribir un poemario es, sin lugar a dudas, una de las tareas más difíciles para un literato, teniendo que recolectar de aquí y allá, tradición literaria, ritmos, figuras retóricas o la temática serán solo algunos de los ingredientes necesarios.
Asíntota ha llegado a miles de lectores, aunque deberíamos cuestionarnos si realmente esto es poesía, no es fácil encontrar una respuesta concreta a esta pregunta.
Cortés recurre a una sucesión de oraciones dispuestas de una forma atractiva, disfrazada de algo que no es. No hallo en este libro el ritmo, el gusto estético, ni un lenguaje elaborado, y ni si quiera aquel criterio tan subjetivo como es el sentimiento o la emoción, en conclusión, no soy capaz de vislumbrar la lírica en ninguna de sus páginas.
Podríamos agrupar a Cortés con autores como Elvisa Sastre, movidos por miles de seguidores en redes sociales que impulsan sus libros a encabezar las listas de los más vendidos en España.
Las referencias clásicas sí están presentes en algunas páginas, como es el caso: “Nadie puede bañarse dos veces/ en el mismo río./ No es sólo cuestión del agua/ es que uno no es/ jamás/ el mismo.” Aunque queda claro aquí la fuente filosófica de Heráclito, tampoco deja ninguna posibilidad a la interpretación, es una composición plana que copia la postura del filósofo clásico.
Aunque, el tema predominante es por antonomasia el amor unido a todas sus vertientes: el desamor, el rechazo, el cortejo o el anhelo. Se centra de principio a fin en el contenido, usando como hilo conductor una historia de amor pero descuida en gran medida la forma, indispensable para crear poesía.
Cortés dibuja un itinerario a través de cuatro secciones: Iniciando cada una con dos términos, generalmente con referencias clásicas: “Pi”, “Infinito”, “Proporciones áuras”, como pretexto al argumento principal.
No puedo ni debo recomendar este libro, quizá nos sirva como punto de inflexión para reconocer y abrir la puerta que abarca la pregunta ¿qué es poesía? Ojalá tuviera una respuesta clara y concisa, por el momento, me conformaré en afirmar que esto, no lo es.
Es difícil hablar de poesía, al menos para mi. Pero es más fácil cuanto más empatía generas con la autora o el autor. La voluntad de deconstruirse y la maduración social que atravesamos sin duda nos deja un séquito de traumas, conciencia, amor, aventura y revisión personal. O al menos creo que esta es la proximidad que siento con el autor cuando nos relata su viaje entre los faros cardinales del amor: la propia, la próxima, la lejanía y el sueño vivo de la intersecciónalidad. Son unas poesías que hacen lírica diluida para no caer en la idealización y la romantización de nuestras faltas y desventuras. Siempre para acabar en el amor.