La poesía de Taigi se caracteriza por poner más énfasis en la persona que en la naturaleza exterior; de ahí deriva su calor humano, su tono sencillo y su refinamiento expresivo, siendo considerado por todo ello un precursor de la ternura sin afectación de Issa. El haiku es una forma de poesía tradicional japonesa de 17 sílabas organizadas en un esquema de tres versos (5-7-5). No tiene título ni rima pues pretende, con la máxima sencillez, transmitir una apreciación de la realidad espiritualizándola y elevándola por encima de su pequeña trascendencia. El haiku, que ha permanecido durante siglos íntimamente ligado con la cultura tradicional japonesa, actualmente se ha universalizado de tal manera que podemos considerarlo finalmente, patrimonio del ser humano.
Tan Taigi (1709-1771) nació en Edo (hoy Tokio). Estudió con un discípulo directo de Basho y fue sacerdote budista. Escribió este haiku: Luciérnaga en vuelo. / “¡Mira! –quise decir; / pero estoy solo-. Peregrino, vivió en la ciudad de Nagasaki. Allí fue maestro de niños y un discípulo lo alojó en un lupanar. De esa época queda este haiku, acaso autobiográfico: Primer amor: / junto a un farol se acercan, / cara con cara. Tan Taigi pensaba que el haiku es, o debería ser, la vida misma. Su escrito más célebre dice: Gato sin dueño / se durmió en un tejado: / lluvia vernal. El 9 de agosto de 1945 se lanzó sobre Nagasaki la segunda bomba atómica, más poderosa que la de Hiroshima. Las sombras de Nagasaki aluden a los cuerpos calcinados cuya forma quedó adherida en el pavimento por el calor y la radiación. No hay recuento de daños. Esto no siempre es posible. Suelo preguntarme cómo se sigue escribiendo cuando la realidad construye metáforas más fuertes que la poesía. Entonces tomo el pequeño volumen con los haikus de Tan Taigi y leo: Luce en la noche / fuego junto a una tera. / Bosque en invierno. Y leo el comentario de los traductores: “Cuando se camina de noche por zonas rurales, los ojos buscan alguna luz. He aquí que en torno a un templo budista se ven destellos de una fogata. Tal vez los monjes encendieron un fuego para reunirse en el jardín. O quizá estén quemando basura u hojarasca. El hecho es que ese fuego lejano nos reconforta el ánimo, como un amigable saludo”. Y a través de las edades, una calma pequeña toca mi cuerpo, sin gloria ni redención.
Yo, como profana en el campo poético que soy, me atrevo a recomendaros este libro si de verdad sois personas a las que les guste reflexionar y estáis abiertas a nuevas experiencias, porque de verdad que para mi leer este libro ha sido toda una experiencia.. Por mi parte, dentro de poco espero poder adquirir otro de los títulos (probablemente Mi nueva primavera de Kobayashy Issa) y poder comentarlo con vosotros.
3.5/5 "Yane ni neru nushi nashi neko ya haru no ame"
Traducción: Gato sin dueño se durmió en un tejado: lluvia vernal.
Me tardé varios días en leerlo (aun que cada hoja contiene textos cortos, como la del inicio de este post), por que me tomé mi tiempo para analizar cada Haiku. Un libro sumamente reflexivo, recomendado para los amantes de la poesía.
Me parece hermosa esta colección de haijin de Satori. Valoro mucho el trabajo del traductor Fernando Rodríguez - Izquierdo y Galva, quien trata de plasmar los sentimientos miento se demás de los poetas. Además, del excelente análisis que hace del significado de las palabras del japonés sus evolución.
La colección "Maestros del Haiku", de Satori Ediciones, es una verdadera joya. La cuidada edición bilingüe, la bella traducción y la valiosa introducción, hacen de cada uno de los tomos un placentero viaje de principio a fin. En lo personal prefiero los haiku de otros haijines por sobre los de Tan Taigi, pero de todos modos es un lujo de lectura