Vengo de comulgar y estoy en éxtasis, aunque comulgué como un ahogado.
Vengo de comulgar y estoy en éxtasis aunque comulgué con los cosacos sentados a una mesa bajo el cielo
y los eucaliptus que con ellos se cimbran estos días bochornos
…
Mi madre es la risa, la libertad, el verano.
Alguien me odió ante el sol al que mi madre me arrojó. Necesito estar a oscuras, necesito regresar al hombre. No quiero que me toque la muchacha, ni el rufián, ni el ojo del poder, ni la ciencia del mundo. No quiero ser tocado por los sueños.
"Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la Luz horas y horas. Soy feliz. Me han sacado del mundo. "Mi madre es la risa, la libertad, el verano. "A veinte cuadras de aquí yace muriéndose. "Aquí besa mi paz, ve a su hijo cambiado, se prepara –en Tu llanto– para comenzar todo de nuevo..." "La muerte es el comienzo de una guerra donde jamás otro hombre podrá ver mi esqueleto".
Un gran libro, un gran poeta Héctor Viel Temperley.