Decía el sabio que las apariencias engañan, pero bien mirado lo que engaña son las expectativas, las ganas de ver y vivir lo que nuestro deseo ha dibujado, sin tener en cuenta la realidad. De ahí que a menudo acabemos Colgando de un hilo, esperando en vano una llamada que nunca llegará o cultivando las malas hierbas de los celos.
De eso y mucho más hablan sus espléndidos cuentos de reunidos en esta magnífica edición ilustrada. Historias que nos llevan de paseo por las calles de Nueva York para que veamos de cerca a hombres y mujeres que buscan el amor, aunque se venda muy caro. La mirada de la gran autora nos guía, su humor negro nos acompaña en cada página, y al final, cuando las luces del último bar se apagan y no hay más copas que vaciar, nos queda el talento de una maestra que, hablando de sí misma, habló por todos.
«Lo primero que hago por las mañanas es lavarme los dientes y afilar la lengua.» Dorothy Parker
Librarian Note: There is more than one author by this name in the Goodreads data base.
Dorothy Parker was an American writer, poet and critic best known for her caustic wit, wisecracks, and sharp eye for 20th century urban foibles. From a conflicted and unhappy childhood, Parker rose to acclaim, both for her literary output in such venues as The New Yorker and as a founding member of the Algonquin Round Table. Following the breakup of the circle, Parker traveled to Hollywood to pursue screenwriting. Her successes there, including two Academy Award nominations, were curtailed as her involvement in left-wing politics led to a place on the Hollywood blacklist. Dismissive of her own talents, she deplored her reputation as a "wisecracker." Nevertheless, her literary output and reputation for her sharp wit have endured.
Colgando de un hilo es una antología que confiesa en el título uno de sus temas recurrentes: la línea telefónica de la cual penden, por igual medida y peso, los miedos y las esperanzas de los personajes femeninos. Dorothy Parker es aquí una narradora sin compasión, distante en sus burlas y casi malvada al momento de aproximarse a esas mujeres ingenuas, perdidas en laberintos románticos que nunca ven la luz del matrimonio, las perdices y la felicidad.
Pese a la monomanía temática del libro -acaso sólo "El permiso maravilloso" (89-114) no es una historia de amor burlado o celos expresados con ingenio-, fue verdaderamente grato leerlo. Para empezar, porque detrás de la sorna entrevista en las narraciones, el cierto desdén de los narradores hacia sus personajes, se siente latir la observación inclemente de las consecuencias de una época: los relatos, escritos todos en una breve ventana sobre la Gran Depresión, dejan intuir el choque de carácter sufrido en el corazón de las protagonistas pequeñoburguesas o de la clase obrera cuando se les exige ser socialmente liberales y no reclamar, por ejemplo, cosas tan anticuadas como la exclusividad sexual de sus parejas.
Ese momento de confrontación entre dos modos de pensar, el imperante y el heredado, aparece en cada relato, con menor o mayor cantidad de veneno. Parker se asegura de traer a la palestra comportamientos ridículos y no se detiene a suavizarlos. Cada cuento contiene algún momento de histeria desencadenado por alguna minucia (un comentario sobre un sombrero, una liga rota) que termina revelándose como el síntoma visible de una enfermedad mucho más profunda: la contradicción de una sociedad que apoya, en apariencia, la libertad femenina, pero que no concibe la felicidad femenina desligada del matrimonio.
Partiendo de allí, el ridículo en estos relatos no está, como una lectura ligera indicaría, en el comportamiento de sus protagonistas mujeres: todo en sus universos es ridículo, patético, melodramático. Tanto los bares clandestinos de la prohibición, como las mujeres dueñas de sí que no hacen más que despedazar a sus posibles competidoras cuando hablan con el hombre que les atrae, como los hombres pusilánimes en sus redes de pequeñas mentiras y fácil donjuanismo. Esa juventud no tan joven de los años treinta, esos intelectuales no tan intelectuales que leen el New Yorker y se dan aires de cultura superior, esos liberales hijos de la crisis del 29: en los cuentos aparecen retratados con su mezquindad sencilla, con sus diminutas tragedias que expresan como hecatombes bíblicas.
Cuatro apuntes, y una coda, para terminar.
1) El lenguaje de Parker, pese a permitir la burla, no se vale de sencillos juegos de palabras ni de obvias entradas del narrador en la acción. Es la acción misma, los comentarios hechos por los personajes, los que configuran la tensión y el ridículo. En este aspecto, cuentos como "Una llamada telefónica" (10-20) y "Solo uno cortito" (46-55) son grandes monólogos, donde la distancia que permitiría la risa es responsabilidad exclusiva del lector, quien, pese a la carcajada, sufrirá junto a los personajes, si tiene la empatía suficiente.
2) Cierta tendencia, en cada relato, a identificar a los personajes por su indumentaria. La mujer de saco verde, el hombre de corbata marrón, la del traje con flores, etcétera. Sería interesante hacer un rastreo de esa forma de identificar, una lectura desde el vestuario en estos cuentos de Parker. Dejo el comentario como un pendiente, para mí, o para cualquiera.
3) El cuento "El permiso maravilloso" (89-114) es un animal extraño entre los demás relatos. No hay, en él, la necesidad de parodiar o desestimar el drama de sus protagonistas (una pareja de recién casados que sólo ha compartido escasos días juntos, puesto que él hace parte de la fuerza aérea). Por el contrario, algo en la narración remite a O'Henry, con su candidez particular y esa forma grandiosa de ponerse de lado de sus miserables, para levantar, en medio de los corazones que se rompen, una pavesa de esperanza. Este fue, por mucho, mi cuento preferido.
4) El libro, editado por Lumen en una edición pasta dura, ilustrada, es un objeto hermoso. A eso hay que sumarle el cuidado en la edición: no encontré erratas, errores de tipeo, nada por el estilo. Se agradece que, además de cuidar la forma, se cuide el contenido.
Empiezo así mi año lector. Espero tener a Parker de nuevo entre mis próximas lecturas. Como cuentista logra entretener, y sus escritos permiten, ciertamente, un acercamiento a su tiempo. Quizás en otros relatos, otros no pensados para ser publicados por revistas, aparezca una narradora de mayor calibre. La que en "El permiso maravilloso" me estremeció.
Me decepcionó. No sé si fue por la traducción o por la selección de cuentos. Tal vez fue por la idea que tenía en la cabeza de Dorothy Parker, graciosa, ácida, feminista. Los cuentos claramente reflejan las relaciones de pareja de la época. Pero muestran a las mujeres como desesperadas y patéticas. Y a los hombres como unos desapegados que no pueden sentir ni un poco de amor por ellas. Ellos son eternos solteros que las quieren frescas, divertidas y sumisas, y ellas se desesperan por atarlos y dedicarles sus vidas. Me deprimió. Pero tal vez esa era la idea: demostrar fuertemente por qué necesitábamos (y seguimos necesitando) tanto al feminismo.
Un poco decepcionante. El que más me gustó fue el de “La liga”. Este libro me entristece en general por los temas que trata. Las mujeres siempre sufren.
No he podido acabarlo. Tenia muchas ganas de leer algo de D. Parker. En este libro, las tramas de los cuentos me han parecido repetitivas, y no me han llegado. Otra vez será, o no.
Me ha parecido una gran lectura. En estos cuentos, Parker explora lo indefensas que podían ser las mujeres al verse sometidas por los hombres en busca de un inexistente amor. Intentan apoyarse entre ellas, pero es difícil escapar de una relación tóxica.
La escritura de Dorothy Parker es sencilla, pero refleja a la perfección el lado terrorífico de una relación sin utilizar una ambientación escalofriante, pues estos conflictos pueden ocurrir incluso bajo el calor del verano.
Esta selección de historias cortas no hace justicia a la autora, pues la mayoría son olvidables e incluso pesadas de leer. Lo más destacable es la edición de Lumen ilustrada por Simone Massoni.
3,5 estrellas, en realidad. Me gustaron mucho los primeros relatos, aunque llegando al final se me hicieron un poco repetitivos. Cada relato nos pone en evidencia como género, en alguno de los cuentos seguro nos podemos identificar. Increíble la actualidad de algo escrito hace casi un siglo. Mis preferidos: Hombres con los que no me he casado y Una llamada telefónica.
Honestamente no fue de mis libros favoritos. Quizá porque no tengo tanta experiencia en relaciones pero no entendí su humor ni logré conectar con muchas de las situaciones que se plantean en sus cuentos...
En esta ocasión os traigo algo diferente para variar. Estoy descubriendo cosas geniales ultimamente. Este año está siendo de lo más maravilloso en cuanto a descubrimientos lectores. Ahora os menciono a una autora que me ha encantado : Dorothy Parker. Uno de sus libros, que es una recopilación de relatos cortitos, es