Una historia que me leí en apenas dos horas y que, como todas las de Lorraine, describe a los personajes y los lugares de tal manera que puedes imaginártelos como si estuvieras viendo una película. Son historias tiernas, con sus más y sus menos, pero con personajes que te cautivarán y arrancarán más de una sonrisa.
En esta novela, no he parado de reírme, de encogerse el corazón, de imaginar lo que podría pasar a continuación... Todos son personajes estupendos desde Sam, una joven sin familia pero con un gran corazón, pasando por Charlie y Sylvie, con sus dotes de casamenteros, Patrick, con su encanto personal, la callada Beth, la loca de Val o el apasionado Harry.
No puedo contar mucho sin desvelar la historia, por lo que esta reseña será breve.
La historia es enternecedora y me recuerda a las clásicas películas que echaban en la tele por Navidad, donde al final los problemas se solucionaban y todos terminaban la mar de felices. Es una historia sin demasiadas pretensiones cuyo fin es hacerte pasar un buen rato y distraerte de la rutina.
Un detalle que me ha gustado es cómo ha tratado el tema de LGTB. El miedo de uno de los personajes a que su condición sexual sea revelada es uno de los temas que marca la historia. Me ha hecho mucha gracia como este personaje se pensaba que era un SECRETO, eso sí, sin que él lo supiera, A VOCES.
Una vez oí decir a una autora que su editora la había enseñado a decir mucho con menos palabras. Lorraine es una de esas autoras que consigue contarnos mucho en pocas palabras. Su brevedad, su acertada elección de palabras y temas en sus novelas ha hecho que sea una de mis autoras de cabecera.
Solo he leído un par de novelas suyas, pero desde aquí os recomiendo cualquiera de ellas porque os conquistará y llegará al corazón.