Febrero de 962. Asur, Munnio, Gundisalvo y Mudarra, caballeros villanos de Castilla, persiguen a la partida de leoneses que les ha robado un sueño. Tras recuperar parte del botín comenten, sin embargo, un ejecutan al cabecilla de la algara, un conocido conde de la frontera. Condenados a un castigo ejemplar por el rey
Asur es un caballero villano de Castilla que, buscando a los ladrones de las ovejas de su pueblo, llega al castillo de un noble leonés, al cual los suyos masacran. Huyendo de lo que han hecho, acaban escoltando hacia Córdoba a Orduño, el recién destronado rey de León, que está en el centro de una conspiración castellana.
Por empezar por la parte positiva, la ambientación histórica de esta novela está muy lograda, digamos, en lo macro. Las relaciones entre Navarra, León, Castilla y Al-Andalus, las instituciones jurídicas, el politiqueo, la disparidad entre nobles y villanos... El problema es que, cuando descendemos a lo micro, nos encontramos errores de bulto que, al menos a mí, me sacaron de la novela: personajes que cuentan el tiempo en minutos y miden en metros, comunicaciones rapidísimas, relaciones personales no muy creíbles, grupos conspiradores que se autodenominan "células", etc.
Además, el autor está tan enamorado de lo bien que le está saliendo la ambientación que abunda y abunda en ella hasta el aburrimiento. El ejemplo más obvio es Almanzor, el gran caudillo andalusí, que aparece aquí siendo un joven don nadie que aún no ha adoptado ese nombre, y cuyo rol en la novela es... que los personajes se sorprendan por las cosas que hace y se den unos a otros codazos mientras dicen "este chico llegará lejos" y le guiñan el ojo al lector con complicidad. Porque más no hace.
Aparte de eso, es mentira que sea la historia de cuatro caballeros: es la historia de uno, con otro como secundario y los otros dos como terciarios y gracias. Ningún personaje tiene personalidad y la historia, fuera de la parte de las conspiraciones y el politiqueo, es manida como ella sola.
Tras una rica descripción de la lucha familiar por la corona, un rey venido a menos encuentra amparo y protección en un grupo de pastores apadrinados por un conde para reestablecerlo en el trono. Sin embargo lo que descubrimos en el libro es una muy clara descripción del conflicto entre las dos grandes facciones del islam, donde el autor nos ofrece una rica explicación de las corrientes islamistas y sus profundas diferencias.
Acababa de tomar un curso sobre la Historia del Islam y por eso elegí este libro para conocer un poco sobre las costumbres de esa época -principalmente del clan Omeya- y en ese sentido no me sentí defraudada. Sin embargo, me pareció compleja la historia; tiene un final abrupto y me hubiera gustado que hiciera mayor alusión a las especias, ya que es el título del libro, pero en realidad tiene poco que ver
Novela histórica entretenida. La novela comienza con un robo de ganado y cuando unos caballeros actuan contra el conde que tiene el ganado para evitar represalías son enviados a Cordoba. A veces el libro se hace pesado pero el tema es interesante y en la parte final mejora mucho.
Desde mi punto de vista, lo mejor de este libro es el resumen, que te hace creer que va a haber una historia muy interesante. Al final, es bastante menos que eso y solo es pasable.
Comencé a leerlo sin muchas ganas, pero a medida que avanzaba la novela me resultó interesante y entretenida. En libro recomendable para pasar un rato de buena y fácil lectura.
Se hace a veces tedioso, si que sirve para conocer un poco de historia y el conflicto entre Sancho y Ordoño y tb se adentra explicando dos corrientes del Islam. Y el epílogo me descuadra totalmente
Mal empiezo, ya que a las pocas páginas me encontré con un patatal y un murete de metro y medio, ¿en serio? ¿En León? ¿en el año 962? ¿Ya plantaban patatas y conocían el metro? Comprenderéis que a partir de aquí la credibilidad de lo que me cuente este señor va a ser muy poca. A parte de una disertación por parte de uno de los personajes explicando las diferentes facciones del Islam, poco más se puede sacar de provecho de esta historieta. Por cierto, las especias ni se las ve ni se las huele, nos las tenemos que imaginar por algo que dice uno de los personajes en cierto momento, pero ahí se acaba toda su mención.
Es un libro que pensé por el título que sería diferente. Pero más bien es la historia de un grupo de hombres que al inicio huyeron de su hogar porque habían robado ganado y matado a un rey y después cambia totalmente haciendo una mezcla de eventos históricos españoles, de descripción de formas de comercio y de religiones, de hecho abunda un más en lo religioso de judíos, cristianos y específicamente en la musulmana. No es un libro rápido de leer ya que cambian el estilo de la historia y se enfocan en descripciones especificas y en las que se puede hacer pesado, pero también sirve mucho para darse un vistazo de esas formas de vida, de mezcla de culturas y sobre todo de conocer la historia española, acompañada de el relato de estos personajes.
El episodio del robo de ganado es una mera excusa para llevar a los embrutecidos, ignorantes, malolientes castellanos a la esplendorosa, culta y mas culta Cordoba y comparar los dos mundos.
Los personajes estan hechos de carton, no evolucionan y no sientes ninguna simpatia por ellos.
La historia no importa y se nota. Quien roba el ganado solo sale a la luz al final, como si el escritor se habia olvidado del asunto hasta ese mismisimo momento y lo arregla de cualquier modo, de prisa y de forma bastante obvia por cierto.
Una novela pasable, con intriga, aventura y romance ambientada en la España conquistada por los musulmanes. Me ha divertido, pero no me ha impresionado.