"Musashino", la obra más emblemática de Kunikida Doppo (1871-1908), es una joya literaria única que brilla con luz propia. Mucho más que un diario de viaje, este peculiar relato, de un lirismo exquisito, fue considerado por el propio Doppo como un poema y revela en toda su dimensión la excepcionalidad de su creador. Completan esta pequeña antología una selección de los mejores relatos del autor: "El viejo Gen", "Carne y patatas", "Diario de un borracho" y "La puerta de bambú". De estilo completamente diferente al de "Musashino", estas cuatro piezas nos hablan de una realidad desgarradora, de individuos que, en su desesperación, luchan contra las fuerzas de una todopoderosa Naturaleza en un fútil intento de escapar a su fatídico destino.
Doppo Kunikida (國木田 獨歩 Kunikida Doppo, 15 July 1871 – 23 June 1908) was a Japanese author of novels and romantic poetry during the Meiji period, noted as one of the inventors of Japanese naturalism.
Nostalgia is often regarded as a benign longing for the past, but it has much more complex emotional and psychological roots. It serves as a coping mechanism, helping individuals navigate periods of personal or societal upheaval by providing a sense of continuity and stability when people feel disconnected from their present. By anchoring their identity in an idealised version of the past, nostalgia allows emotional refuge. However, it can also trap individuals between an unsatisfactory present and an imagined past, creating tension between the comfort it offers and the reality of one’s current situation.
This dynamic is essential for understanding Ueda’s experience in Kunikida Doppo’s River Mist. Ueda’s return to his childhood home- his furusato- is driven by a psychological need to reconnect with a simpler, more stable time in his life. Furusato, deeply rooted in Japanese culture, represents an individual’s ancestral home or rural place that symbolises simplicity, safety, and emotional refuge. For Ueda, like many who feel alienated in the fast-paced modern city, returning to his furusato is an attempt to escape the pressures of urban life. Nostalgia becomes a tool for emotional survival, providing a temporary retreat. However, nostalgia can deepen disillusionment when the idealised past is confronted with the imperfect reality of the present.
Ueda’s return to his furusato is not just a physical journey but an emotional one, marked by the desire to recover the emotional stability of his childhood. However, he soon realises that both the place and his relationship with it have changed. His disillusionment reveals the tension between the past and present, as neither seems to provide the fulfilment he seeks. Ueda’s psychological struggle mirrors the experience of melancholia- where the inability to move past a perceived loss leads to emotional stagnation and fixation on an idealised past.
In psychological terms, mourning allows individuals to move past loss and re-engage with the present. But melancholia, where this process is interrupted, traps the individual in their grief. Ueda’s return to his furusato can be seen as an attempt to mourn the loss of his idealised childhood. When the reality no longer aligns with his memories, his mourning process is disrupted, leading him into melancholia. This psychological stagnation reflects the emotional trap nostalgia creates when it fails to reconcile past memories with present reality.
Additionally, Ueda’s psychological conflict is further compounded by the broader historical context of Japan’s rapid industrialisation. The pressures of urban life and the emotional isolation that cities like Tokyo imposed often led to feelings of defeat and failure for many, including Ueda. His return home is a response to the disillusionment and emotional strain caused by years of struggling in the city. His story mirrors the experience of many during this period, as they longed for a return to the simplicity of rural life after facing disappointment in their urban dreams.
Kunikida Doppo himself experienced similar struggles with Japan’s modernisation. He was conflicted about the tension between traditional Japanese values and the country’s embrace of Western modernity, which alienated many who felt disconnected from their roots. Doppo’s personal sense of alienation is reflected in Ueda’s experience. Both men longed for emotional refuge in Japan’s disappearing rural landscapes, but like Ueda, Doppo found that the past no longer offered the simplicity or comfort he once imagined.
Reflecting on Ueda’s story, it becomes clear how nostalgia, while offering emotional comfort, can intensify feelings of disillusionment. This dynamic is even more evident today, particularly in the context of social media. Much like nostalgia, social media offers the illusion of connection and belonging, yet often leaves individuals feeling more isolated. The constant exposure to idealised versions of others’ lives can create a sense of disconnection from one’s own reality, much like Ueda’s disillusionment when his furusato no longer offers the refuge he remembers.
In this sense, social media has become a new form of furusato, a space where people long for connection but often end up feeling more isolated and disillusioned. The psychological toll of constantly comparing oneself to curated, idealised images online mirrors Ueda’s experience of clashing memories and reality. Social media, like nostalgia, provides temporary escape but deepens emotional disconnection when the present does not align with the ideal.
Ueda’s story in River Mist reflects this psychological conflict between the idealised past and the unsatisfying present. His return to his furusato is motivated by a desire to find emotional refuge, but instead, he is forced to confront the reality that the place he longs for no longer exists as he remembers it. This cognitive dissonance- the conflict between his idealised memories and the present reality- deepens his feelings of disillusionment and alienation.
Ultimately, River Mist captures the universal experience of modern alienation and the emotional toll of unmet expectations. Ueda’s feelings of defeat and melancholic longing for his furusato speak to a broader human experience, where the promise of an idealised past is often met with the harsh realities of the present. His struggle is not just a reflection of his time but a timeless exploration of the tension between nostalgia and reality, and how both can shape, or distort, one’s sense of self.
"Miro hacia las distantes montañas y mi corazón se inunda con el ansia y el anhelo de desvanecerse en ellas".
"Siempre sentía la tranquilidad de la naturaleza, y tomaba conciencia de su soplo de eternidad". Fragmento: "Musashino"
"Poco a poco, la gente empezó a ignorar su existencia. Su corazón se marchitaba sin llegar a entender qué ocurría. Aunque en apariencia viviese en el mismo mundo que los demás, donde brillaba el sol de la mañana y el humo salía por las chimeneas de las cocinas, donde había padres, hermanos, hermanas, amigos y lágrimas, él habitaba mentalmente una isla desierta donde su corazón se consumía a causa de su miserable existencia". Fragmento: "El viejo Gen".
"Si una mente está equilibrada, por mucho que carezca de profundidad, no es grave; pero si está, a un tiempo, distorsionada e incompleta, resulta cuando menos peculiar para los que están alrededor. No importad si el sujeto en cuestión ríe, llora, se regocija o está triste, porque todos interpretarían sus acciones como algo extraño". Fragmento: "Pájaro de primavera".
"-No quiero conocer los misterios del universo, solo quiero que me sorprendan".
"Del algún modo, quiero liberarme de la presión de las costumbre ya gastadas. Quiero alzarme con mis propios pies frente al universo, y ser capaz de sorprenderme".
"Nada puede gobernar tanto el corazón de los hombres como el amor. Sin embargo, hay otra cosa que presiona el corazón humano con una fuerza cien veces superior. Me refiero al poder de la costumbre. " Fragmentos: "Carne y patatas".
Inicia este recopilatorio el ensayo-cuento Musahino, en el que el autor canta a este espacio situado en las afueras de Tokio, que fue durante tanto tiempo un lugar para desconectar, para amar la naturaleza, una sensación que adquiere todo su sentido hoy en día cuando estamos tan saturados y urbanizados. Volver a los orígenes siempre es una necesidad, y este libro lo hace, resultando de una sensibilidad abrumadora, con una prosa tan descriptiva que pareciera que estamos en el mismo campo de flores. Es en este idílico lugar donde el escritor descubre el sentido de la poesía y de esa prosa poética que lo caracteriza.
Musashino es una obra naturalista, por lo que el entorno y el paisaje son la trama y el personaje principal de la novela. No termina de aburrir, pero es una difícil de leer hoy en día. Creo que es un libro a leer de viaje en unas montañas o en un lugar aislado.
Qué experiencia, puede que me haya enamorado un poco de la escritura de Kunikida, especialmente del primer corto, Musashino. Se sintió como una carta de amor a la naturaleza 💚
«No obstante, cual océano en marejada, presenta una orografía bastante accidentada»
El primer cuento y que le da nombre a la colección FOME FOME pero después de superarlo, cada cuento es bueno y mejor que el anterior. Como pensaba que todos iban a ser como el primero, siempre era una sorpresa cuando terminaba diciendo como noo, ya, este sí es el que más me gustó y luego leía el siguiente y me corregía jajajaa. Así que 3.5 estrellas
«pensé ir una vez, pero no he ido todavía pues, la verdad, sigo dudando que sea cierto» me gustó el fraseo de esta frase qué risa él es tan real y el traductor también
«La mujer casada ha de contener su aburrimiento y dejar pasar los días, ¿no creéis?»
«Si el viento soplara con fuerza, si la lluvia arreciara y el oleaje nos infundiera temor, entonces, ¿consideraríamos la vida como algo agradable? Por eso afirmo que la empatía es el alimento del hombre. De la misma forma que necesitamos comer carne y arroz, nuestros corazones necesitan alimentarse también de las emociones que surgen en las relaciones entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, entre amigos. No estoy hablando metafóricamente, es la pura verdad. De la misma forma que el abono se esparce sobre la tierra, los hombres cultivan el lenguaje usando sus sentimientos como estiércol. Visto así, Dios fue muy hábil al crearnos. Y si no fue Él, entonces hemos ido evolucionando a partir del mono con suma habilidad.» (jevi y este es un japonés de 1900)
«Con mi madre sucedía lo mismo. Ella me dio a luz, por eso es mi madre. Ella me crió, y por eso se supone que la tengo que querer. ¡Mira que quejarse de que se cortaran las relaciones filiales pese a haberme robado cien yenes! ¡Menuda desfachatez la suya! Desde el principio fue una extraña para mí. Ni en mi niñez tuve intimidad con mi madre. Su relación conmigo fue siempre distante»
A collection of mostly pleasant stories, I liked the different narrative styles such as diary entries, poems, analogies and short stories that make evident the importance of ideals and morals for Kunikida
Una colección de relatos en su mayoría agradables, me gusto los diferentes estilos narrativos como entradas de diario, poemas, analogías y relatos cortos que dejan en evidencia la importancia de los ideales y la moral para Kunikida
Sé que en cada cuento del libro hay algo oculto, hay profundas reflexiones sobre nuestra propia humanidad, sobre lo que tanto nos causa angustia. Hubo algunos con los que no conecté, pero reelerlos y encontrar cada detalle vale mucho la pena, entre descripciones casi mágicas del paisaje hay tanto que se dice respecto a las emociones, los miedos, los deseos. Es un buen libro, tendré que reeler varios capítulos varias veces para sacarles todo el provecho
Es necesario pensar cuánto ha cambiado nuestra relación con la naturaleza. Ya no es que esta sea un asunto conflictivo, un gusto pasajero o algo para quedar bien en los anuncios televisivos, sino más bien que hemos perdido una especie de asociación primigenia sobre la que se construía el mundo. Igual no es reciente (o no todo es reciente) y la cosa viene de tiempos inmemoriales, pero es inevitable pensar que algo hemos perdido por el camino cuando la naturaleza es una cosa que se compra en un supermercado ecológico, allí, al volver la esquina. Yo, que nací en una pequeña aldea, que viví allí pocos años pero los suficientes para sentirme fuera de casa en cualquier sitio, cuando llegué con mi familia a la gran ciudad, los domingos salíamos a andar por las huertas de los alrededores, allí, con los edificios grises y tristes al fondo. Paseábamos entre campos de naranjos o nos íbamos a comer a algún bosquecillo habilitado al efecto, en el que cada pocos metros, había otros Malcovaldos como nosotros. Era como si buscáramos algo que habíamos perdido en algún instante.
Todo esto para decir que Musashino, escrito por el japonés Doppo Kunikida y editado por Ardicia, es como el tarro de las esencias de la relación del hombre con la naturaleza, algo en que algunos nos podremos reconocer y otros descubrir un lugar donde estar. Un libro para habitar, un libro habitado. Lejos, pues, de estas naturalezas muertas en las que nos encontramos.
Es cierto que seguramente la relación de los japoneses con su entorno siempre ha sido otra cosa. Algo entre lo ceremonial y lo respetuoso, con una preocupación real por integrarse en el entorno, algo que empieza incluso en la construcción de la propia casa (ver Elogio de la sombra). En realidad, una preocupación por sentir la naturaleza. Y el libro de Kunikida se instala ahí, justo en ese punto. El escritor japonés conocía bien la narrativa rusa. Sus ecos resuenan en cada uno de los rincones de los relatos que conforman este libro. Para ser exactos, en sus historias y también en su manera de contar, pero mientras aquellos tenían una especie de fijación por el ser humano enfrentado a sus debilidades, solo, aquí encontramos al ser humano enfrentado a su destino, dejándose llevar, diluyéndose en su entorno.
Sin duda, el ejemplo paradigmático de todo esto es el primer relato, el que da nombre al libro, Musashino. Todo en él respira esa relación esencial con aquello que nos rodea. Kunikida resume todo esto en una entrada del diario del protagonista (¿él mismo?): Miro a mi alrededor, aguzo el oído, contemplo en silencio. Toda su narrativa está ahí, en esos tres términos, en esas tres estaciones. Para el escritor, escribir es sentir. Y compartir ese sentimiento. Que las narraciones nos cuenten una historia, que tengan un principio, un algo, un final, no es importante. No es importante terminar porque todo forma parte de otra cosa, más extensa, unas vidas, unas vidas que además suceden a otras vidas y serán sucedidas por otras más. Y eso son su relatos, pequeñas historias, que para sus protagonistas son inmensas, enfrentados al destino (Niebla del río), a la fatalidad (El viejo Gen), al desamor (Carta de Yugahara) o a un mundo para el que no se está hecho (Pájaro de primavera), todos impregnados de una melancolía, cuando no tristeza, en la que sin embargo no dejan de aparecer ligeros destellos de una vida vivida acertadamente, de una manera justa, aun en esa adversidad.
Cierra el libro Carne y patatas, que coge las maneras de los dos primeros relatos (conversaciones), para contar, de nuevo, una bella historia sobre que, en sus palabras, no quiere conocer los misterios del universo, ni quiere formar parte de la gente indiferente. Él solo quiere que le sorprendan. Sorprenderse. Final estupendo para un libro sobre la fragilidad del ser humano y sobre la naturaleza, tanto humana como física. La naturaleza entendida como algo íntimo, y también algo que nos rodea, que está ahí, que somos parte de ella, no otra cosa. Musashino es entonces un libro para sentir, para volver a abrir ese tarro de las esencias que olvidamos en algún viejo cajón, en el fondo de algún baúl con el profundo olor de la naftalina.