Con esta edición de Perseo vencido (1948) el lector puede apreciar, primero, cómo trabajaba Gilberto Owen y, luego, cómo se construyó la versión definitiva del poemario, a pesar de la manía oweniana de destruir, regalar o perder deliberadamente manuscritos de sus poemas y, más aún, de obras enteras. No obstante esta falta de manuscritos autógrafos, cuando se consultan las versiones previas a Perseo vencido, en diarios, revistas y plaquettes, saltan a la vista variantes que delatan la búsqueda de la expresión precisa. Además, incluye como primicias testimonios que no aparecen registrados ni siquiera en la bibliografía que aporta Luis Mario Schneider en las Obras (1979) de Owen.
La mayor importancia de Gilberto Owen radica en su libro de 1948, Perseo vencido, el cual consta de tres partes: el "Madrigal por Medusa", que da título al volumen; la serie de poemas Simbad el varado, bitácora de febrero; y el breve Libro de Ruth. Se trata de un libro escrito durante aproximadamente 18 años, que ha sido interpretado de muy diversas maneras y que narra poéticamente la aventura espiritual de un enamorado, el intento de purificación y el fracaso del amor y de la poesía. Fuertemente influido por Rimbaud, T. S. Eliot y la estética vanguardista, Owen no dejó atrás su original formación barroca y construyó una obra llena de referencias cultas, cuyas claves esotéricas van siendo poco a poco descubiertas mientras se descubren también que muchos de los datos de su biografía son invenciones y metáforas del propio Gilberto Owen.
Se trata, sin duda, de uno de mis poetas preferidos. Perseo vencido es un libro rico y complejo, lleno de texturas y hallazgos maravillosos. Cada cierto tiempo vuelvo a él y encuentro siempre nuevas cosas. Me parece que debería de reivindicarse su importancia frente a la de otros miembros de Contemporáneos.
Sí, bellísimas oraciones... ¡Sin embargo, anduve buscando esa celebérrima y discutida del: "si he de vivir que sea/sin timón y en el delirio". Y no, no la encontré.
Owen es prodigioso: colorido, profundo, celebratorio. Es su lenguaje, su consciencia al utilizarlo, y la punción que provoca, capa tras capa. Esto, desde luego, no es una reseña: es un baile ridículo, impúdico, después de releerlo.
Cinco estrellas a la bellisima edición del INBA, con la firma dedicatoría del propio Owen al maestro Chumacero. Es una lastima que goodreas no me permita poner más imágenes de este libro más que la portada. Existe además una edición reciente en España y una edición critica en México. En cuanto al poema en sí, la verdad no se levanta hasta la ultima parte. Owen era un gran poeta, pero siempre echaba a perder las cosas al final, como si le faltara una voz amiga que le aconsejara contención.