Este comentario contiene SPOILERS acerca de varios pasajes de la novela.
¡ATENCIÓN: SPOILERS SPOILERS SPOILERS!
La lectura de Cartas a una extraña me ha originado una serie de preguntas que afectan a la credibilidad de la trama y a la inteligencia de su protagonista:
― ¿Qué le hicieron realmente Alberta y Yolanda a Berta cuando era niña? (Solo se cuentan generalidades, sin apenas ejemplos concretos, desapegos de los que al principio también es víctima Yolanda).
― ¿Por qué tarda tanto Berta en cambiar las cerraduras de la casa? (¿Será para que alguien pueda entrar e intentar llevarse las cartas de Saúl?).
― Si sospecha de Teresa, incluso cree que puede haber leído, abierto y sustraído alguna: ¿por qué no guarda las cartas bajo llave en el desván en lugar de dejarlas en cualquier sitio?
― ¿Por qué no busca Berta en internet a Saúl, ya sea con su nombre verdadero o con su identidad de pintor? ¿Por qué no lo hace tampoco Alfonso? (Solo se hace transcurrido un 90% de la novela, y por «sugerencia» de una de las cartas del pintor, que menciona una web donde se ve su obra).
― ¿Por qué Berta no fotografía con el móvil las cartas de Saúl en lugar de entregárselas a Alfonso, a quien ni siquiera le son útiles, ya que son tan importantes para ella, y se las envía, como hace después él con una postal (la excusa de que no quiere ponerse a abrirlas en un local para que las fotocopien es cuestionable: las puede llevar abiertas, al igual que para enviarlas por fax).
― ¿Por qué Saúl solo manda a Yolanda fotos en las que no se le ve bien la cara? (¿Para crear intriga?).
-¿Por qué incluir tantas cartas de Saúl que no aportan nada nuevo? Son repetitivas y contradicen la impresión de Berta acerca de de su autor. Más que interesante, sensible o atractivo parece inseguro, obsesivo, fácilmente manipulable...
―¿Por qué a Berta no se le ocurre abrir las ventanas para tratar de eliminar el olor que la enferma hasta que se lo dice el detective? (Quizá sea para intentar crear ―sin éxito― una atmósfera «dramática»).
― ¿En qué se gasta Alfonso los quinientos euros diarios que le paga Berta? (El detective insiste en el secretismo y las vaguedades en cuanto a la identidad de ciertos testigos, un viaje, una entrevista…, lo que sugiere que la trama «detectivesca» no es tan importante para la autora como la romántica, o bien que carece de recursos literarios o interés en desarrollarla).
―¿Por qué el «final» deja tantos cabos sueltos? (Al parecer M.P. tiene intención de escribir una continuación en la que, es de suponer, dará respuesta a todas las tramas que han quedado abiertas).
―¿Por qué no se advierte que la historia de Berta no concluye en la novela?
Otras consideraciones:
― Al contrario de lo que creen muchos autores, la primera persona solo sirve para empatizar con un personaje cuando está bien redactada, lo que no es el caso en la presente novela: Berta relata acciones innecesarias para la historia (relativas a comidas, levantarse, acostarse…) y repite muchas veces la misma información (la historia familiar o sus sentimientos hacia Teresa y cómo evolucionan entre otros datos), además de correr el peligro de resultar pesada en sus obsesiones o desagradable al juzgar a otros personajes sin pruebas.
¿Por qué tantas novelas pretendidamente emocionales sacrifican la lógica y la credibilidad tanto en las reacciones de sus personajes como en las cosas que les suceden? Un exceso de «agujeros» narrativos, en especial si llaman mucho la atención, puede estropear la totalidad de la historia e impedir el disfrute de sus mejores cualidades.
― Berta se presenta como un personaje esencialmente pasivo, y poco atractivo, incapaz de las reacciones más lógicas (investigar por su cuenta a Saúl, en internet, antes de contratar al detective, limpiar y airear la casa, etc.)
Sugerencias:
― La novela necesitaría una profunda revisión: erratas, palabras que no tienen el sentido que cree M.P. o múltiples ocasiones en las que se utilizan comas cuando deberían ser puntos.
― Hay muchos libros sobre técnica literaria que convendría leer a cualquier autor que quiera mejorar su estilo.