Pues leído Los que Ignoran, partes 1 y 2 (Avanzada y La Guerra de Guinakia), que le tenía ganas, en breve me pondré con la tercera parte. La historia es muy interesante, una trama de fantasía no-épica, de lo que podríamos llamar fantasía oscura o grimdark, según como nos pongamos de técnicos, y que sigue las puertas abiertas por Joe Abercrombie, o Lord Grimdark como le llaman sus fans. Si Abercrombie es Lord Grimdark, habría que llamar a Roberto Alhambra Don Fantasía Oscura. Los Que Ignoran nos presenta una historia de fantasía oscura que se aleja del habitual plano medieval para adentrarse en una ambientación más renacentista, de corte Siglo XVI, con galeones, exploradores y pólvora que recuerda poderosamente a Las Monarquías de Dios, de Paul Kearney, aunque sobre todo, nos recuerda a nuestra propia historia. En Los que Ignoran, nos encontramos con dos culturas diferenciadas y enfrentadas, el poderoso Imperio y la exótica Guinakia, reflejos de lo que podían ser Europa y el mundo musulmán del siglo XVI, y los hallamos en un momento en el que el Imperio se ha conseguido imponer a Guinakia a través de lo que ellos consideran un rey títere. Pero el complejo equilibrio se rompe cuando un marinero imperial, el coronel Alara, realiza un descubrimiento que viene a dinamitar todo lo anterior: viajando hacia el oeste, encuentra lo que parece ser la legendaria Tierra Prometida, un nuevo mundo lleno de minas y recursos que el Imperio desea explorar... pero que es mucho más de lo que esperaban.
Roberto Alhambra plantea un mundo curioso, dividido en cinco "artes" siguiendo el patrón de los sentidos: los que catan, alquimistas elaboradores de brebajes y pociones al servicio del Imperio; los que miran, astrólogos y videntes también bajo el Imperio; los que tocan, los exiliados y derrotados Antiguos Guinakos, con gran habilidad para los juegos de manos; los que escuchan, los Primeros Guinakos, actuales señores de Guinakia, capaces de convocar y escuchar la voz de los muertos... y los enigmáticos Los que huelen...
Una lectura muy recomendable y ágil (he tardado algo más porque lo he simultaneado con la Trilogía de Steelhaven), sin grandes complicaciones estéticas, con una narrativa rápida y directa como una bala (de cañón, en este caso).