Las teorías de Dolly Skeffington son las mías. Atribuírselas me permitió dejarlas en estado de ocurrencias de bar, borradores de hipótesis, sentencias sin pruebas ni indicios y eludir, en cambio, el tedio de las relecturas exhaustivas y la investigación en archivos escritos en lenguas que desconozco, tal vez la tutela de expertos que descreen de mi idoneidad; o hacer la salvaje cuyas ocasionales iluminaciones podrían ser fecundas para sus correctores. Que exagerara la literalidad de Skeffington para interpretar las obras Freud me dio la ilusión de que, por contraste, se advirtiera la pertinencia de sus apuntes de aprendiz.
Yo quería hacer un libro talismán en persecución del Almanaque de las damas de Djuna Barnes y El libro blanco de Jean Cocteau cuyas primeras ediciones eran artesanales y anónimas, el libro de las chicas que aman a las chicas y de los muchachos que aman a los muchachos, un album contraseña que consolara e hiciera reir, dejando fuera todo lo demas
María Moreno es narradora y crítica cultural. Se inició como periodista en el diario La Opinión y en 1983 fundó la revista Alfonsina. Fue secretaria de redacción del diario Tiempo Argentino en el área de vida cotidiana y colaboró en el diario Sur y en las revistas Babel y Fin de Siglo. Es autora de la novela El affaire Skeffington (1992) y de los ensayos El petiso orejudo (1994), A tontas y a locas (2001), El fin del sexo y otras mentiras (2002) y Vida de vivos (2005).
Después de un atracón de Renée Vivien, Natalie Clifford Barney, Djuna Barnes, etc, etc... este es el broche perfecto para entender, admirar y gozar con el París-Lesbos de comienzos del siglo pasado. Qué pasada.
Son pocos los autores que se atreven a incursionar en prosa y verso. De forma simultánea, María Moreno lo hace con una naturalidad que da cuenta de una habilidad camaleónica que en otra instancia puede parecer negativa, pero que ahora es el amuleto perfecto para explorar las barreras entre el yo y el yo que deseo inventar. Pienso en la frase de la Agrado en Todo sobre mi madre, donde ella con mucha gracia nos dice que se es más auténtica cuanto más te pareces a lo que has soñado de ti misma. En este libro María Moreno da vida, precisamente, a la versión que ha soñado de sí misma: crea a la poeta Dolly Skeffington y le otorga la autoría de sus propios poemas, emulando una autobiografía y un proceso escritural ficcional que, en sus propias palabras, ella no podría haber conseguido por sí misma. Y ese espejismo, esa máscara, irónicamente la ha acercado a la autenticidad de forma tan hábil que transforma a este texto en uno con amplios potenciales político-estéticos y que recuerda todo lo que puede llegar a subvertir un texto en tanto reflejo de lo Real.
¿Qué somos si no un cambio constante? En parte, estamos construidos a partir de nada. Gracias por el recordatorio, María.
Excelente biografía de un personaje imaginario. María Moreno propone una sucesión de deslizamientos que es, en sí misma, un metadeslizamiento, un desplazamiento borgeano de personajes de ficción que configura una red más densa que la supuesta veracidad histórica. Dicho de otra manera: una colección bien entramada de mentiras dice más verdad que la verdad directa con la que trabajan los biógrafos y los memorialistas -en ambos casos, formas apenas camufladas de la ficción-. Estos eslabones Pierremenardianos nos arrojan felizmente sobre el mundo puro de la literatura, de una forma de escritura y lectura que obliga a repensar la experiencia. Opino que el estilo de Moreno es intenso, erudito, inquieto. Su prosa es diáfana, vigorosa, antagónica consigo misma hasta la aproximación asintótica de la perfección. Como se trata de un libro personalísimo por los temas que trata -Moreno se ha dedicado sin tregua a problemas de cruce entre sexualidad, política, integración, feminismo-, su estilo también es personalísimo. Si bien se aprecia que buena parte del libro es un compilado ficcional de poesía, Moreno afirma que se trata de una novela, quizás de vanguardia pero novela al fin. En cualquier caso, la ruptura con las formas establecidas se inscribe como prioritaria en la estética de Moreno. También al igual que Borges, Moreno logra frases muy pulidas que, sin embargo, emergen de ese fondo poético que no tiene palabras pero opera como agencia inconsciente de la subjetividad. También como Borges, Moreno incrusta a la perfección en su prosa referencias eruditas, una tras otra, sin concesiones. Creo que un rasgo notable de este libro radica en que el feminismo no se limita a ser el tema del libro, sino que se expande hasta darle forma al libro. Es decir, se trata de una obra muy inteligente que en la sucesión de frases ajustadas se escapa siempre, destruye cualquier intento de confrontación con algún canon. El feminismo crece desde el interior del libro, desde la forma misma que en su juego de deslizamientos psicoanalíticos promueve la intuición de la subjetividad como un compendio inasible de fugas, de movimientos afectivos, representacionales y estéticos que nunca cristalizan. Si se acepta la confrontación con algún canon, ese canon es el que emerge de este mismo libro. La tradición va del presente al pasado y no al revés, como dice felizmente Carlos Gamerro, lector de Borges, de Joyce, de los clásicos y de la vanguardia. Moreno construye su propia tradición mediante la experimentación. Me gustó mucho esa mecánica, ese movimiento perpetuo que parece configurarnos en nuestra identidad. En síntesis, opino que este libro es extraordinario. Pienso que hay que leer todo lo publicado por María Moreno.
María Cristina Forero (1947) decide publicar este libro en 1992, adoptando el pseudónimo de María Moreno.
Es un libro interesante, curioso, no convencional. Una novela en el sentido amplio. Se compone de un prólogo con notas, un conjunto de poemas, las notas a esos poemas y un postfacio.
Dolly Skefington es la protagonista de la historia. Una joven estadounidense que llega a Paris en 1923 y adopta ese nombre para señalar un antes y un después en su vida. El prólogo relata y explica cómo llegaron a divulgarse los poemas y apuntes personales de esta escritora, protagonista de la efervescente vida cultural, artística, existencial de París-Lesbos, en las décadas del veinte y del treinta del siglo pasado. Se convierte en una especie de biografía artística e intelectual de la protagonista y permite contextualizar los poemas que le siguen y marcar ciertas claves de lectura, que se enriquecen con las notas finales.
El Postfacio que incluye esta edición del 2013 revela detalles sabrosos del origen de este libro y de la primera recepción de la obra con los equívocos generados al plantear esta combinación de personajes y obras ficticias y reales.
Dice María Moreno:
"Yo quería hacer un libro talismán en persecución de El almanaque de las damas de Djuna Barnes y El libro blanco de Jean Cocteau cuyas primeras ediciones eran artesanales y anónimas, el libro de las chicas que aman a las chicas y de los muchachos que aman a los muchachos, un álbum contraseña que consolara e hiciera reír, dejando fuera todo lo demás".
Interesante lectura. Como dije en otro espacio, este libro me enseñó a leer de otra forma. El libro no sigue una narrativa lineal, sino que se presenta como un rompecabezas que el lector debe armar a medida que avanza en su lectura. La obra incluye los poemas de Skeffington, sumergiendo al lector en la locura y creatividad de la época. Dolly Skeffington es un personaje fascinante, creado a partir de un collage de mujeres existentes, pero con una identidad ficcional única. Esta creación permite a Moreno explorar temas y emociones de manera innovadora y cautivadora.
Si bien nos encariñamos con Dolly como un personage histórico real, sabemos que su existencia es pura proyección y, en eso, benditas sean las interpelaciones desde el psicoanálisis que hace la autora.
Quisiera ser una vieja querida / por los jóvenes glamorosos / pero deploro sus modales en la mesa / y me ofende un tuteo prematuro.
La propuesta de El affair Skeffington me pareció entretenida: inventarte una poeta para cargarle la responsabilidad de tus versos. Se nota en las páginas que Moreno lo pasó bien armando esta biografía sobre Dolly Skeffington, entrometiéndola en una escena cultural tan célebre de este lado del mundo, convirtiéndola en una figura casi mitológica. Me gustaron las notas sobre su poética y sus amores. Pero me fue difícil avanzar en la lectura. "El prólogo" tiene una estructura fragmentaria que, a mi parecer, le resta fluidez al texto; además, como biografía, aunque ficticia, no parece hilar ni organizar una propuesta narrativa sobre la vida de Skeffington, sino que compila todo lo que encuentra sobre la poeta. Y, la verdad, salvo contados versos, tampoco me gustaron los poemas.
Ensayo ficción sobre el personaje (también de ficción) Dolly Skeffington. Maravilloso como aborda sus presuntas teorías freudianas con torceduras entre la ficción, la teoría, la crítica cultural y la biografía; por momentos recordé a Chris Kraus. Los poemas ficción no los disfruté tanto como sus comentarios, aún y cuando uno de mis favoritos haya sido un poema que narra la relación (simbólica) entre Dolly y su tío gay. Una inesperada sorpresa encontrar literatura LGBTQ+ en este libro de María Moreno.
Esperaba mucho más. "Desde fines del siglo pasado el alcohol se convirtió en signo de degeneración de la clase obrera, la fractura de la familia y fuente de enfermedad y miseria. La imagen del dandy con la galera ladeada paseando en victoria con una copa en la mano, la de los honestos curas de aldea que se prenden al badajo de la campana con la nariz roja y los vasos reventados, fue reemplazada por la de una turba grisácea que entre la fábrica y la vivienda económica intentaba degradarse sin las alturas poéticas de un Poe o un Baudelaire"
"Comprende que ahora todo será mucho más corto —lo único seguro es el próximo instante—, por eso utiliza una Polaroid y dispara a las magnolias caídas junto al tronco arrugadas y húmedas como pañuelos de despedida".
“Luego todo fue llegar hasta el sitio de donde la otra acababa de partir, venas separadas en la tracción del mundo. De habernos encontrado ¿qué otra cosa hubiéramos podido decir si no amor?”