Mi padre leía La Codorniz y yo me pirraba de joven por las películas de Berlanga y de Marco Ferreri, sobre todo de su época española. Algo me decía que debía leer cosas de Azcona, posiblement el mejor giinista español del siglo XX.
Estrafalario no es un libro, sino una recopilación de tres novelas, mejor dicho, una novela, Los muertos no se tocan, nene, y dos guiones de películas de Ferreri, el pisito y el cochecito.
Los muertos no se tocan, nene es un relato neorrealista de una ciudad de talla modesta, seguramente pequeña capital de provincia, a través de la muerte posterior entierro de un señor muy mayor. La miseria material y espiritual de la España de la posguerra queda reflejada en los patéticos personajes que pululan por la casa del difunto, incluidos militares, afiladores, perdedores de la guerra, etc. Teniendo en cuenta lo mal que viaja el humor a través del tiempo, la obrilla supera bastante bien la prueba y produce bastante gracia sin ser sórdida, casposa y fóbica.
El pisito fue usado como base para una película de Marco Ferreri que adoré en su tiempo. El relato comparte con el anterior su áspero realismo, su toque cómico, su depresiva descripción de una España pobre viviendo en su criminal autarquía. Una obra muy lograda que supera sin obstáculos el paso del tiempo.
Finalmente, el cochecito es negro como el carbón. Todas las frustraciones de un país provinciano reflejadas en un anciano (cuidado, hoy en día no sería un anciano, justo una persona mayor) capaz de devenir parricida por causa de soledad e incomprensión. Posiblemente el relato más negro de los tres.
Azcona es un clásico y, como tal, le doy las cinco estrellas.