El Paseo Ahumada corresponde al espectro más radical de la obra de Enrique Lihn: en vez de quedarse en casa descifrando la alquimia del verbo o resolviendo crucigramas, en este libro el poeta decide llevar la poesía a la calle y sumar su voz a la de los desempleados y vendedores ambulantes que, en el Chile de los ochenta, hacen del centro de Santiago un territorio en disputa, un lugar donde es imposible echar raíces.
En esta nueva edición se reproduce el texto original de 1983, a la vez que se incorporan dos poemas, publicados cuatro años después, que guardan notoria relación con los temas y el tono de El Paseo Ahumada. “La reedición de El Paseo Ahumada es un acierto extraordinario. Se trata de un gran libro, que refleja una etapa muy interesante de la carrera de Enrique Lihn, en la que él se acerca a la prosa y hace una metáfora social a partir de un paseo que hoy sigue siendo un mundo de pesadilla, complejo y sórdido, donde está resumida toda la condición humana”.
Enrique Lihn Carrasco was a Chilean poet, playwright, and novelist. The son of Enrique Lihn Doll and María Carrasco Délano, he married Ivette Mingram and they had one daughter: Andrea María Lihn Mingram, an actress.
Born in 1929 at Santiago, Chile, Lihn aspired to be a painter but after a failed attempt during university, he abandoned that dream to pursue writing. Lihn proceeded to develop into a poet, playwright, and novelist. He taught literature at the University of Chile. Lihn views both the past and the future as forms of death, and his emphasis on this point is evident throughout his literary works. His work revolved around his contempt for the contemporary dictatorship, as Chile was governed by a military junta. Works layered with social, political, and religious commentary are common throughout Lihn's canon. His final book, Diario de Muerte was written in the six weeks preceding his death from cancer in Santiago, and the evening before he died, he corrected the proofs.
"Es un virtuoso de la Nada y la cosa Ninguna/ un solo ruido en la prehistoria intemporal del sonido/ pero con su entusiasmo por sobrevivir, un ejemplo para todos/ los que somos aplastados por la rueda de la historia/ [...] en este monumento al Pingüino/ tambien llamado el Paseo Ahumada." (Pide repatriación a tambor batiente)
"Rezarías por la salvación de su alma/ si pudieras hacer de él una hoguera." (¿Qué pecado tiene el pueblo para que lo castiguen tanto?)
"Escribo para desquitarme de la inacción que significa escribir/ Escribo como alguien compra un número de la lotería atrasado/ Escribo de parte de los perdedores para la mortalidad/ Escribo sin voz por amor a la Letra/ Escribo, luego el otro existe." (Saldos del Paseo Ahumada)
"Su ascensión por la escalinata del Banco de Chile es mi sueño de Jacob por el que baja un ángel/ rubio y de alas pintadas/ a pagar, cuerpo a cuerpo, todas mis deudas/ [...] Su cámara de tortura es el único hotel en que puedo ser recibido a cualquier hora/ sin previo aviso de su parte/ [...] Su patada en el culo es mi ascensión a los cielos que son lo que son y no lo que Dios quiere/ Su tranquilidad es mi muerte por la espalda/ Su libertad es mi perpetua/ [...] Su vida real es el fin de mi imaginación cuando me pego una volada." (Cámara de tortura)
Cuando recuerdo la lírica de Lihn pienso en un poeta más de anaquel y menos callejero, que bueno el abandonar lo primero y ser más lo segundo.
Me gusta la forma en que la poesía se planta en la calle y abandona las bibliotecas o espacios del pensamiento más académico. Debo admitir que durante la lectura del libro recordé muchísimo "la vuelta del cristo de elqui" de Nicanor Parra. Creo que se puede ver la inspiración dentro de estos poemas, ya sea por ocupar a un personaje como "el pingüino" o por las consignas políticas que se dejan entrever en los poemas.
Sin duda es un retrato de lo que fue y, quizás, sigue siendo el paseo Ahumada y sus alrededores. Destaco algunos poemas y otros no tanto la verdad, pero es un libro que merece mucho la pena leer si gustas de la obra de Lihn o si quieres entrar al Lihn más calleja y más volado.
Buen libro, como de un poeta callejero, dan ganas de pegar varios poemas en las calles, en la micro. Las fotografías interiores debieron ser de los detalles que narra el libro, como la foto del Pinguino, y no de muchedumbre todas ellas.