Mientras se tiene una tarea urgente que cumplir, uno no puede dejarse distraer? ¿Y qué puede haber más urgente que defender un parterre de fresas amenazado por el enemigo? El caballero Impetuoso parte hacia la batalla. Bueno? Todavía no? Un álbum lleno de humor en el que descubrimos el hábito de aplazar las cosas importantes, lleno de detalles hilarantes en cada ilustración.
Gilles Bachelet pasó su infancia en los Pirineos. Luego de dos años catastróficos en Paris, en los que frecuentó más el mercado de la rue Mouffetard que el Lycée Henri, sus padres lo mandaron a una pensión. Pasó los siguiente siete años con los sacerdotes y laicos del oratorio, en Saint Lô. En 1971 regresó a Paris y se incribió en la Facultad de Artes Decorativas. Allí pasó cinco años. A partir de 1977, comenzó a trabajar en la prensa impresa. Dejó la universidad cuando el trabajo empezó a aumentar. A partir de ese día, Gilles ejerce la profesión de ilustrador
O, watter louter vreugde! Die skrywer-illustreerder van My kat, die mees verspotte kat ter wêreld neem hier 'n slak as held en skep 'n wonderlike visuele fees van 'n storietjie. Ja, die narratief is dun, maar die detail verryk dit en sal groot én klein lesers lank besig hou en amuseer. Kyk na die blomme, die koekies, die kinderspeelgoed, die troeteldiere, om nie eers te praat van die kameeverskynings van Don Quixote, die rokende ruspe uit Alice in Wonderland en die mistroostig verliefde padda wat gesoen wil wees nie. En daar is selfs Facebook vir ridders!
En die groot boodskap van die verhaaltjie, soos saamgevat op die laaste bladsy, tref 'n mens in 'n besige lewe: wat is werklik belangrik? Waarmee hou ons ons besig? Lees, geniet - maar bowenal: ONTHOU!
Bachelet's humorous illustrations enrich a small story and brings - amidst all the amusement - a strong message: What keeps us busy? How do we feel about it? Read, enjoy, but above all: REMEMBER!
Como en “El cuento entre bambalinas” Bachelet llena la página de guiños y referencias a personajes de la literatura, el cine o el cómic. Esta vez tuneados en su versión gasterópoda y como complemento a la historia de ese caracol caballero que parte raudo a la batalla. Un cuento muy, muy divertido.
Bachelet és com llegir HP: vols entrar dins del llibre constantment i és frustrant per com de forta és aquesta sensació. Vull ser un cargol, vull ser el teu gat, vull fer la dona del conill tocat de l'ala del país de les meravelles. Ho vull, ho vull, ho vull.