Publiées initialement dans Fluide glacial et dans Lapin, ces histoires en culottes courtes révèlent un Blutch mélancolique et très au fait des psychodrames de l’enfance... Souvenirs de son enfance en Alsace et de ses obsessions d'alors, des séries télé, des filles en général et des femmes en particulier !
A mí me ha aburrido un poco si exceptuamos el último tercio, centrado en la relación a distancia entre Christian y una amiguita del sur de Francia, que resulta bastante divertido. El resto, pues la típica historia de llegada a la madurez y al despertar sexual de un chavalín, con un ingenioso giro en la última viñeta, pero que ya me da la sensación de haber visto/leído mil veces. Cuidao, Blutch dibuja de maravilla, es muy ingenioso y, a menudo, sus soluciones son brillantes, pero ya digo que me ha resultado pelín aburrido porque tengo esta historia muy vista y Blutch no acaba de ser tan gracioso como Goscinny/Sempé o Saatouf, por poner ejemplos de autores que han trabajado esta misma temática.
Retrat íntim, entranyable i un punt gamberro de la infantesa. Molt destacable com es fonen i confonen realitat i fantasia en la ment del nen protagonista. S’acosta a un Calvin i Hobbes a la francesa però no tan tancat en la visió del nen, comparteixen l’esperit lliure i l’humor.
Si sumamos El pequeño Nicolás y Calvin & Hobbes en la cabeza de puto genio de Blutch obtendremos El pequeño Christian.
Blutch tiene dos vertiente, una hermética e hiperintelectual o metafísica, donde se enmarcan Peplum y La voluptuosidad, y otra corrosivamente divertida, donde se encontrarían esta obra y Blotch.
Su vertiente cómica es accesible a todo el mundo, siempre y cuando puedan aceptar la mala leche.
Lo mejor, además de la historia y su dibujo impecable, es la rotulación manual y la traducción, con buenas anotaciones sobre cultura francesa.
Los puntos negativos sólo pueden achacarse a la edición, donde aparecen varias página pixeladas.