Fue Luis Cernuda el primero que trató de rescatar a Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 - Burgos, 1959) del calificativo de "poeta menor" para situarlo donde corresponde: un poeta que, en sus mejores momentos, logró expresar su mundo de manera perdurable. Esta primera edición de sus Poesías completas (1960), que ofrecemos aquí en edición facsimilar, contiene también un interés literario e histórico especial. Al morir Manuel Altolaguirre inesperada y trágicamente en un viaje a España en 1959, dejando el original del libro inacabado, fue su gran amigo Luis Cernuda quien terminó, en la Ciudad de México, de seleccionar y ordenar los poemas y versos que aquí se reúnen para darlos al editor.
Contiene: 1. Las islas invitadas y otros poemas.-- 2. Ejemplo.-- 3. Poesía.-- 4. Soledades juntas.-- 5. La lenta libertad.-- 6. Nuevos poemas de las islas invitadas.-- 7. Nube temporal.-- 8. Más poemas de las islas invitadas.-- 9. Nuevos poemas.-- 10. Fin de un amor.-- 11. Poemas en América.-- 12. Últimos poemas.-- 13. Versiones poéticas.
"Era mi dolor tan alto que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura". Ese inicio de ese poema en específico me marcó hace muchísimos años ya.
La poesía de Altolaguirre me llegó por casualidad, sin embargo, se ha convertido en uno de mis poetas de cabecera. Sus versos son muy accesibles, ya que utilizan lenguaje sencillo de todos los días. La temática de sus poemas nos remite a un flujo de pensamiento idealista, congeniando con el mundo invisible de una manera muy orgánica, llegando a crear versos sumamente bellos. Es un poeta que no puedo dejar de recomendar. A continuación, unos de los versos más hermosos que jamás haya leído:
“! Qué golpe aquel de aldaba Sobre el ébano frío de la noche! Se desclavaron las estrellas frágiles.”