A pesar de que el tiempo de esta novela es de un vértigo rabioso como el ritmo del barrio, el narrador logra instalar una cercanía cómplice entre el lector y sus personajes del under, quizás porque, como asegura: «Todos ocultamos algo siniestro. Hasta los más normales». Claro que en el universo creado por Escanlar la «normalidad» es salir a afanar turistas con el Seba, el Chole y el Doctor Muerte o escuchar la truculenta historia de la Alemana. Esta rubia calculadora que despierta pasiones llegó a Uruguay sola pero con un proyecto definido, tuvo un hijo y regenteó varias putas, planeó una o dos venganzas feroces y vio cómo su destino se iba torciendo hasta volver casi al punto de inicio.
Entre los preparativos para un nuevo robo, el ascenso y la caída del Pardo Colacao, un asesinato por encargo, las transas de la Michelle, los narcos pesados y de los otros, la Montevideo de los 90 vuelve a ser la olla podrida en la que se cocina esta historia de violencia y traiciones. Un desplante más de Escanlar. Otra entrega de noticias desde el lado oscuro de la ciudad.
«Todos saben en el barrio que las Llamadas no sirven para nada, que son un invento para transar y curtir y robar guita dándoles estampitas a los turistas, a los universitarios, a los excomunistas que curran de publicistas, a las nenitas de la Católica, a los cantantes populares.»
Gustavo Escanlar (Montevideo 1962-2010). Escritor y periodista, trabajó en prensa escrita, radio y televisión, además de colaborar con diversas revistas culturales tanto en Uruguay como en Argentina.
Activo comunicador y temprano gestor cultural, coeditó la revista Suicidio Colectivo y fue uno de los organizadores de Arte en la Lona, un festival contracultural que tuvo lugar en el Palermo Boxing Club en abril de 1988.
Participó con el cuento «Gritos y susurros» en la antología McOndo (1996), que significó un quiebre con la tradición literaria latinoamericana del siglo xx. Publicó el libro de poemas El pene en la boca (1988); los libros de cuentos Oda al niño prostituto (1993) y No es falta de cariño (1997); las novelas Estokolmo (1998), Dos o tres cosas que sé de Gala (2006) y La Alemana (2009), además del libro de crónicas Crónica roja (2001) y la recopilación de columnas periodísticas Disco duro (2008).
En 2013, Criatura editora publicó una selección de las mejores ficciones breves del autor con el nombre Grande éxitos, un cuento y una despedida.
Papá me habló de él cuando le pedí nombres de autores para buscar en la Feria del Libro de Bogotá el año pasado. Una googleada rápida arrojó títulos sumamente explosivos como: Oda al niño prostituto, o No es falta de cariño, o Crónica roja, al lado de los cuales lo en apariencia menos inofensivos de Estokolmo, Dos o tres cosas que sé de Gala, Disco duro, y La alemana, ya se adivinan igual de ignominiosos.
El escritor Sergio Olguín recomienda olvidar todo lo que se sepa de este autor antes de comenzar a leerlo, puesto que al parecer, Escanlar era todo un personaje mediático en el cono sur. En mi caso, la recomendación cae en saco roto, y fiel a mi tradición de ni siquiera ojear la sinopsis o contraportada de los libros, comencé a leer La alemana desde cero.
Hay personas que gustan de enlistar las cosas, de intentar reducir sus estúpidas vidas a las 5 cosas mejores de X, las 30 novelas que debes leer antes de palmarla, etcétera. Para esas personas diría, si hubiera que elegir dentro de los inicios de novela latianoamericanos de este siglo, el de La alemana debería figurar entre ellos: su velocidad, su precisión, su musicalidad y allanamiento de la atención del lector son increíbles: “Todos saben en el barrio que las Llamadas no sirven para nada”, y de pronto, uno, ignorante de todo, se pregunta, ¿qué diablos son las Llamadas?
Y a lo largo de la lectura me hago más y más preguntas, ¿qué es esto o aquello? Leo y releo varias frases que escapan a mi comprensión, pero de las que me siento extrañamente atraído, hipnotizado: “Gorda, yo mismo maté a un plancha de Cerro Norte porque quiso ganarme cinco gramos”; “odian más a los canas que a los chorros. A los chorrosnles perdonan más la vida”. Y, me viene a la memoria el recuerdo de Plata quemada. De Puig, de Umpi, de otros autores que también supieron engancharme con su oído para trasladar al texto el habla de otra parte que desconocía. Magnífico.
Aquí y allá Escanlar va dejando perlas de su pensamiento: “Todos ocultamos algo siniestro. Hasta los más normales”. Y es que la violencia no es gratuita. La sangre que nos salpica de las páginas de esta brevísima novela no es ociosa, nos habla de un grupo de inadaptados, de parias, de extranjeros, de la delincuencia y de los criminales como si los viéramos a través de los ojos de un antropólogo, de un observador que busca la objetividad como si la vida se le fuera en ello, ve, observa, pacientemente. Voltea aquí y allá y detiene la mirada unos segundos más. No cierra los ojos, y evita parpadear de más.
“Aunque no te parezca, es muy fácil cruzar la línea que separa el bien del mal, el delito de la legalidad”, afirma uno de sus personajes. Pero podría afirmar él, yo, ustedes; no hay justicia divina en este mundo terrenal, a unos les toca estar en un bando, a otros nos toca en otro, pero, en realidad es un espejismo, en cualquier momento los roles pueden cambiar, las reglas transformarse, y a final de cuentas, pareciera que estamos todos tras las barras, encerrados en nuestras convicciones y vendiendonos el paraíso de que mientras gocemos de ciertos privilegios, de cierta libertad señera, estamos bien. No estamos tan mal.
Chingado. Chingado que Escanlar murió joven. Me gustó leerle, me gustan las voces de sus personajes, sus múltiples mezclas de distintos registros, la retórica de los individuos que existen entre las páginas de esta novela, ya me dirá algún versado en letras si es hipérbaton o metatesis sus “jermu” y “ridoma”.
Mención aparte es la loable labor editorial de Criatura Editora, al parecer La alemana había sido publicada originalmente en 2009 por la editorial argentina Factotum Ediciones, y esta es una reedición ampliada de la nouvelle que tenía el título de Dos o tres cosas que sé de Gala, publicada por Linardi y Risso en 2006.
Turbio,cortito y contundente. La verdad es que no pensé que me iba a gustar algo escrito por Escanlar, pero me hizo reír y me puso la piel de gallina con descripciones cruentas , y me gustó pila.
Este libro es una combinación de turbiedad, drogas, carnaval y el Montevideo olvidado (termino que suele comentar mi novio, todos los derechos reservados). En este libro, Escanlar tomo a un personaje que aparece en los márgenes de Estokolmo y le da un espacio para desarrollar un poco más su vida, lo que la llevó a estar donde está.
Es una historia contada a varias voces a modo de chimento de barrio, haciendo que uno se quede escuchando para saber un poco más sobre esa extranjera que termino por este país perdido en el mapa. Una historia triste, cruel, con un lenguaje burdo y bien delineado en el que sabe mostrar un nicho de la sociedad que vemos todos los días.
Me encanta leer a Escanlar, porque sabe resaltar muy bien el mundo "under" Uruguayo, ese lado de la de la sociedad que no nos gusta reconocer, que miramos para otro lado cuando se nos presenta. El no solo sabe recrear ese mundo, sino que sabe hacerte sentir adentro, como en tu casa. La Alemana es una historia oscura, triste, decadente, que es contada de forma no lineal, desde diversas perspectivas. Es una de esas historias que la agarras y no podes parar de leer. No es un libro que pueda recomendar a mucha gente, no es un libro fácil de disfrutar, por muchos motivos. Está repleto de lenguaje ofensivo, escenas chocantes, abuso y violencia muy explícita. Todo esto, hace que claramente sea una obra para un nicho, y no para todo el mundo, que claramente es la intención del autor, quiere generar esa incomodidad en el lector. Pero, a la gente que puedo recomemdarselo, se que les a a encantar.
Drogas, sexo y violencia, características propias de la escritura de Gustavo Escanlar. Acá retoma a algunos personajes de Estokolmo y se enfoca en la alemana, un mujer fría que nada la detiene. La alemana le cuenta al Dr. Muerte la historia de como llegó a Uruguay, de como quedó embarazada y de como le mataron al hijo, de como abrió un prostíbulo y de como se gana el derecho a trabajar en la sordida noche montevideana. El escenario siempre Montevideo, sobre todo Barrio Sur y Palermo. Escanlar provoca, escandaliza e incomoda.
La Alemana - Publicado en 2009 es una de las tres novelas escritas por el periodista Gustavo Escanlar. Esta novela es una ampliación y reescritura de Dos o tres cosas que sé de Gala, publicada en 2006. La historia transcurre en el mismo universo que Estokolmo, con los mismos personajes y en el mismo barrio. Con la diferencia que en esta ocasión todo grúa en torno a la vida de La Alemana, una mujer misteriosa de la cual nadie conoce el pasado pero que todos conocen. Ya había aparecido en Estokolmo como la novia de El Seba pero aquí se roba la novela. El narrador es Doctor Muerte (el personaje principal de Estokolmo), a través de rumores y diálogos que tuvo con la Alemana reconstruye su historia. Como llegó de Alemania y puso un prostíbulo, como cuando llegó su marido de Europa también entraron en el negocio de la droga, como le mataron al hijo por una venganza estúpida, en fin a través de su historia conocemos la historia del barrio. Como en su anterior libro Gustavo crea un mundo super creíble y retorcido, con personajes que por momentos me asquean y por otros me divierten. Es impresionante lo buen escritor que era, te hace sentir que esos personajes que están en las hojas viven y que si vas por las pensiones de barrio sur los vas a conocer. Como Estokolmo este no es un libro para cualquiera, es violento, bajo y arrabalero. No te va a caer bien ningún personaje y seguramente ni siquiera los entiendas porque nunca llegaste tan bajo. Con todos sus problemas y adicciones Escanlar supo retratar la marginalidad de una forma frontal y atractiva de leer pero sin dejar de ser cruda. Desde decir que las llamadas son sólo para robar plata como una critica de la picadora de carne que es tener un trabajo formal bajo el yugo de un imbecil, cada comentario que el autor tira en boca de sus personajes tienen un poco de verdad, un poco de mentira y bastante de cosas condicionadas por el entorno social que viven los personajes... Aunque creo que casi todo lo que se dice es lo que realmente creia Escanlar (basta recordar sus participaciones en los programas de TV). Se mete con todos, no perdona a nadie y no teme a nadie más que a sí mismo. Un libro 10 puntos, todos deberían leer algo de este autor, tal vez sea mejor comenzar con este libro ya que aunque parezca raro es menos crudo que Estokolmo.
"Nosotros los canas, no somos políticos. Sabemos todo lo que pasa. Los políticos son puro bla bla bla, están todo el día encerrados en el Palacio y hacen leyes que no tienen nada que ver con lo que pasa de verdad en la calle. Moralina pura, sin cortar. La falopa,por más que hablen y que careteen con discursos, ellos mismos la junan. Saben que ya está legalizada y hacen molde. Todos hacemos molde: Parlamento, ministerio, neca, lavador, dealer grande, dealer chico, consumidor grande, consumidor chico. El que quiera drogarse, sabe adónde hay que ir y a quién hay que comprarle. Sabe que el riesgo de caer en cana es cada vez más bajo.Y sabe que , si llega a caer, se consigue un buen boga y sale de una, que él es sólo un herido de guerra. Una guerra, además, que ya se terminó hace rato. Nosotros somos como aquellos guerreros ponjas que cuando terminó la Segunda Guerra Mundial no se enteraron y seguían en la selva pensando que se sacrificaban por la patria que ya estaba entregada y ni siquiera se tomó la molestia de avisarles. Marlon Brandon en Apocalipsis now, somos nosotros. Por eso, canas y dealer terminamos siendo amigos. Porque dejamos de creérnosla, porque sabemos que todo es teatro, y nosotros, las figuritas. Y sabemos que los que vamos a morir somos nosotros, sabemos que somos los soldados a los que entregaron primero. Los extras de la película".
Págs. 88-89 de la 'La Alemana' de Gustavo Escanlar. Spin off de 'Estokolmo", violencia pura que se respira en una Montevideo sucia, llena de impunidad, sangre y corrupción, regida por dos únicas reglas:sobrevivir y vengarse. La primera como condición para la segunda.
Interesante la apuesta que realiza Escanlar por un lenguaje lumpen, acorde a los personajes y en consonancia con la historia de la alemana. Si bien no termina de cerrar como una novela los relatos forman una trama cercana al género.
fua. Todo lo que ocurre detrás de lo que se ve; lo obsceno que queremos esconder. La amoralidad de la calle. Después de esto hay que pegarse una buena ducha y tratar de que las cosas lindas no te parezcan kitsch para recobrar fe en la humanidad.