"Ahora, encogido de frío, el estudiante pensaba que ese mismo viento soplaba en tiempos de Riurik, de Iván el Terrible y de Pedro el Grande y que también en aquellos tiempos había existido esa brutal pobreza, esa hambruna, esas agujereadas techumbres de paja, la ignorancia, la tristeza, ese mismo entorno desierto, la oscuridad y el sentimiento de opresión. Todos esos horrores habían existido, existían y existirían y, aun cuando pasarán mil años más, la vida no sería mejor. No tenía ganas de volver a casa."
Muy bien. Ya leyeron la mitad de los +50 cuentos de esta edición, si les encanta leer sobre la miseria, el alcoholismo y la ignorancia de los mujiks, dénse. Todo enmarcado por toneladas de té y encurtidos y samovares encendidos en alcobas de aristócratas venidos a menos. En todo caso, no entiendo para qué tanto cuento tan igual.
Digamos que son 2.5 estrellas porque no lo acabé pero tampoco lo quise acabar. Temo que esta edición, austera y con muchos errores de ortografía, tenga en su contra una pésima traducción que hace que la prosa de Chekhov sea monótona y árida, aún en cuentos de 10 páginas o menos. Como no sé ruso, y no voy a comprarme otro libro de este güey, pues me quedaré con la duda de si en realidad así escribía él.
Eh. Supongo me atacó la nostalgia de haber visto Tío Vania en el teatro hace ya muchos años, supongo el hecho de que un amigo actuara en ésta endulzó los recuerdos, porque ahora que la leo no entiendo cómo me podría gustar. Pecando de tomar como muestra este botón, me quedo con los rusos que escriben biblias de +1000 páginas en vez de 40 cuentos idénticos.