«El poeta colombiano Federico Díaz-Granados sitúa su voz entre el hombre y sus añoranzas. Su poesía toma partido por las fragilidades y las derrotas con un tono y un acento marcados por una precisa conciencia del desarraigo y la pérdida. Las prisas del instante bien podrían ser los tránsitos del tiempo y sus afanes o los festejos por recobrar desde la palabra el paraíso perdido de la infancia. Es un libro de afectos, generosidades y grandes lealtades capaces de emocionar al lector desde la sinceridad y la belleza de lo auténtico. Estos poemas traen la memoria de un tiempo y de una época de incertidumbres pero también dialogan con la más fuerte tradición de la poesía coloquial en español. Es por eso que este libro es una suerte de talismán que nos acompaña en un mundo derrumbado y nos aporta el consuelo de que es posible reconstruirlo desde la poesía». (Fernando Valverde)
Federico Diaz-Granados es uno de los responsables de que me haya animado a leer poesía. Su escritura es cercana y habla de lugares y experiencias comunes, son poemas que bien pueden ser relatos. Leer sus libros es una experiencia que se sale del molde para mí, en el sentido que lo puedo leer muy rápido (la primera lectura la hice en un ratico) pero que no siento que lo termine, siempre vuelvo a él. En todo el año, no ha salido de mi mesita de noche. Favorito entre favoritos, un antídoto a a la inercia de los días que parecen ahogados por la indiferencia.