Siete personajes atrapados por un temporal deciden animar la espera contándose historias que nunca antes habían confesado. La nueva delicia de un autor que se ha afianzado libro a libro como un clásico contemporáneo.
«Landero es uno de los mejores novelistas españoles.» José-Carlos Mainer, Babelia (El País) «Un pedazo de escritor que crece y crece, cuando creíamos que era ya suficientemente grande.» J.M. Pozuelo Yvancos, Abc Cultural «Si hay un valor seguro en la actualidad literaria española es la prosa, son las historias, de este escritor extraordinario.» Fernando Aramburu «Landero sigue en racha… Uno de los narradores más contundentes, ricos, profundos y reconocidos en español.» Jesús Ruiz Mantilla, El País Semanal «Landero es uno de los grandes escritores de este mundo.» Manuel Vilas «Si me pidieran candidatos españoles al Nobel no dudaría en declamar el Luis Landero.» José Antonio Vidal Castaño, Levante «Landero es uno de los grandes novelistas actuales, si no el más grande.» Luis Beltrán, Barcarola Siete personajes se quedan atrapados en un hotel rural durante la tormenta de nieve Filomena. Sin cobertura ni conexiones, pero sí con víveres, deciden animar la espera contándose historias, y de ese diálogo, al que se suman los dos hosteleros, saldrán anécdotas que ocuparán ritualmente cada sobremesa, y que no solo les permitirán conocerse entre sí, sino también debatir y aprender de las vidas de los otros. Con el dominio magistral del relato oral de un autor como Landero, las historias que se cuentan estos desconocidos pronto se convierten en confesiones de sus peripecias vitales hechas al calor del momento, en narraciones de algunas experiencias que les han marcado de por vida y que se suceden y entrelazan con auténtica intriga y emoción. Homenaje a las novelas dialogadas clásicas, pequeño Decamerón de nuestros días y sucesión cervantina de relatos ejemplares, Coloquio de invierno es una delicia literaria de principio a fin, un nuevo regalo de un escritor que ha afianzado libro a libro su condición de clásico contemporáneo.
Luis Landero Durán, nacido en una familia de agricultores extremeños emigrados a Madrid en 1960, tuvo que trabajar muy joven para pagarse los estudios en los oficios más variopintos, en especial como profesor de guitarra flamenca. Estudió filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció en la misma como profesor ayudante de Filología Francesa. También fue profesor de Lengua y Literatura españolas en un instituto de bachillerato de Madrid. Actualmente está jubilado, tras impartir clases en la Escuela de Arte Dramático de esta misma ciudad. Desde la aparición de su primera y exitosa novela, Juegos de la edad tardía, donde se da un singular diálogo entre la fantasía y la realidad de raíces cervantinas, y que fue galardonada con los premios de la Crítica de 1989 y el Nacional de Literatura en 1990, ha publicado otras novelas y artículos en la prensa (El País, principalmente) recogidos en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004).
La literatura de Luis Landero es única y muy reconocible. También muy desigual: suele alternar grandes novelas con otras más endebles. En la anterior, La última función, queriendo hacer un homenaje, le salió borrón. Esta de ahora no es de las mejores, pero sí está a gran altura, aunque el planteamiento es poco original: un remedo del Decamerón a cuenta de la tormenta Filomena en el invierno del 2021.
· En ese escenario, un albergue y siete personas aisladas por la nieve, se produce un cruce de narraciones "landerianas", es decir, gestos y actos habituales que desencadenan en un sinfín de situaciones éticas que llevan, a su vez, a todo tipo de recuerdos, anécdotas, pensamientos, debates... En general, en las historias del de Alburquerque no hay grandes aventuras ni conflictos tremendos ni tragedias insuperables, no hay en ellas nada absolutamente extraordinario, pero es ahí, precisamente, donde fundamenta la importancia de una obra excelsa que sabe rescatar maravillas de los detalles más nimios y ordinarios. Siempre es un placer leer a Landero, exquisito, reposado y sin estridencias, ecuánime en todo momento, sabio.
· Este Coloquio de invierno al cabo es un recopilatorio de relatos hilados al socaire de las conversaciones entre los confinados. Como en todo libro de cuentos, los hay mejores y los hay menos buenos. Pero en todos y sobre todo en las controversias que suscitan, hay mucha y buena literatura e interesantes reflexiones. Hay que leer a Landero.
Nadie va a descubrir a Luis Landero a estas alturas. Mentira. Yo sí. No había leído ninguna novela suya y sigo sin haberlo hecho. Me he embutido en menos de una semana ‘Coloquio de invierno’ porque pasaba este jueves 27 de febrero a presentarlo por Valencia… por si su texto pudiera darme algún reportaje periodístico. No ha sido el caso, pero sí me ha dejado con ganas de leer en otra ocasión al autor. Con más pausa, con un hilo conductor que le ayude a engancharme a su excelente literatura. Porque lo que es indiscutible es el estilo. Pero claro, no era la mejor forma de debutar un compendio de relatos cortos disfrazados de novela o, ya lo avisa en el título, de ‘Coloquio de invierno’. O de tertulia forzada entre diversas personas atrapadas por la borrasca Filomena. Deliciosa rareza, imagino, para los adeptos a Landero, me he quedado con ganas de más sal y pimienta. Y conste que el estilo es impecable y el trato de temas como la libertad o la muerte, vistos desde el prisma de la edad madura.
Coloquio de invierno reúne a varios desconocidos en un hotel rural aislado por la nieve. Allí, tienen dos cosas importantes,tiempo y otras personas que escuchen lo que van a contar. Y eso es lo que van a hacer. Contar historias. Cada personaje contará una historia propia o una historia que tienen guardada desde hace tiempo que por la razón que sea no la han contado antes. Estos relatos servirán para desahogarse o justificarse pero sobre todo para entenderse y comprenderse y por qué no ,también para perdonarse .
Es una novela coral en la que no hay protagonistas,en la que cada uno cuenta una historia marcada por oportunidades perdidas, decisiones mal tomadas ,actos mal realizados ...
No hay acción,no hay una trama,solo hay relatos . Y cuando hay relatos ya sabemos que vemos muchos temas pero para mí el fundamental es la necesidad que tenemos de contar historias.
Contadme si lo habéis leído y si no apuntarlo y no lo dejéis .
Novela con un título interesante que nos remite al coloquio de Cervantes y que por su enfoque es El Decamerón. Tiene esa estructura: grupo de desconocidos reunidos por una tormenta que les impide seguir su camino y deciden que van a pasar el tiempo contando una historia . La idea nos lleva a nuestros orígenes como personas: somos seres relato, siempre contamos algo. Los distintos viajeros cuentas historias vividas,inventadas o leídas que han quedado en su memoria por distintos motivos. La mayoría tienen como eje los mismos temas: el amor como motor o como barrera; la sensación de culpabilidad y necesidad de redención; la búsqueda de la libertad; la nostalgia por el pasado; los vínculos y sus daños colaterales,etc. Nos podemos ver reflejados en las distintas historias ya sea por los hechos o por las reacciones o por el tipo de personajes. No todas las historias mantienen el mismo interés,pero el libro va ganando según pasas las páginas. Merece la pena.
Coloquio de invierno es un ejemplar de narración clásica llevada al tiempo presente: ocho desconocidos atrapados por la nieve Filomena en un hotel rural convierten la espera en un rito de palabras, confesiones y anécdotas que se entrelazan como en un pequeño «Decamerón» moderno. La prosa serena y precisa de Luis Landero convierte el diálogo en el motor del libro, dejando que las historias de los personajes se vayan superponiendo con delicadeza y humor. No es una novela de giros espectaculares, sino de pequeños descubrimientos sobre la condición humana, con un tono cálido, rico en detalles y muy bien equilibrado: entre el recuerdo, la ironía y la meditación tranquila. Ideal para leer despacio y dejar que sus voces queden resonando después de cerrar el libro.
En su última novela, Landero utiliza la escusa de juntar a 7 personas atrapados en un hotel sin comunicación. Como se aburren se ponen a contarse historias. Unas más interesantes que otras. También el autor utiliza las opiniones de los personajes para hacer una crítica de la sociedad actual. No está mal, pero no me ha entusiasmado.
«El poder de las palabras, esa irrefrenable pasión por contar y moralizar que tiene nuestra especie». Landero nos da una lección magistral sobre el arte de contar, y el placer de escuchar. La oralidad perfectamente encajada en su admirable prosa. Dice uno de los narradores: «Puestos a contar, de cualquier minucia puede sacarse una novela». He aquí la prueba.