Sobrecogedor. Absolutamente sobrecogedor.
En su día, hace unos años, leí por primera vez a Lovecraft en un tomo de relatos publicado por El País, y ya el estilo y la imaginación que había tras obras como "Dagón" me cautivó y dejó con el gusanillo de entrar de lleno en los Mitos. Pero ni todas las altas expectativas del mundo hacían justicia a la maravilla que me iba a encontrar.
Ni tan siquiera sé muy bien qué decir de la obra en la reseña. Esta preciosidad de edición de Valdemar, en formato de bolsillo, no reúne el canon de 13 mitos escritos por Lovecraft, sino tan solo los 9 que algunos estudiosos consideran centrales, y carece de otros como "Las montañas de la locura". Que, por cierto, no menciono de casualidad, pues al igual que muchos de los recogidos aquí, tiene una consideración más de novela corta que de relato, lo que hace que por extensión, el libro resulte al tiempo más asequible (al tener menor cantidad de obras) y más arduo de leer (al ser estas más extensas). Con todo, "arduo" no es una buena manera de definir el estilo del maestro del terror cósmico, que acierta enormemente al primar la primera persona de los narradores y combinarla con una prosa sencilla y directa, que hacen que cualquiera entre de lleno en el relato y se sienta parte de la historia.
Más allá de lo formal, en cuanto a temática, Lovecraft demuestra una imaginación desbordante, una capacidad para apelar a los instintos más viscerales y con ello un manejo soberbio del terror a lo desconocido o a aquello que es más grande, metafórica o literalmente, que nosotros mismos. Los Mitos incluidos aquí, e imagino que otros lo harán así también, juegan más con insinuaciones y cosas veladas, especialmente en lo que a seres terroríficos se refiere, que con descripciones claras, y es ese desasosiego por lo desconocido lo que mantiene en tensión constante al lector (y si a veces falla esa tensión, que ocasionalmente lo hace, es porque más de uno de sus protagonistas es un poquito idiota, como el señor que narra en "El que susurra en la oscuridad"). Sin embargo, cuando resulta más claro en sus descripciones (como con la Gran Raza en "La sombra de otro tiempo"... donde por otra parte, los antagonistas siguen siendo misteriosos e indefinidos) también es capaz de alejarse del antropocentrismo que suele reinar en la ciencia ficción o el terror, haciendo de sus relatos una experiencia única. Puntos extra, además, para el extensísimo conocimiento mitológico, antropológico y científico, que por una parte afianza el realismo que pretenden fingir los relatos, y por otra parte resulta una curiosísima muestra del conocimiento de vanguardia de dichas disciplinas en los años 30.
No elegiré un relato favorito, como no mentaré alguno que no me haya gustado, porque me costaría mucho elegir un ejemplo de cualquiera de los dos extremos (aunque quizás "La sombra de otro tiempo" sí que me haya cautivado ligeramente por encima del resto, a pesar de sus imposibilidades científicas). De principio a fin, una lectura que se disfruta tanto como agotado deja el espíritu. Recomendadísimo para cualquier fan del género, sin la menor de las dudas.