María Teresa Budge al publicar "Nuestras Sombras" que tuvo entusiasta y calurosa acogida y que ahora presenta su 5a. edición, se coloca en primera fila entre los buenos autores de libros para la juventud.Fundó y dirigió la revista "Margarita" (1934-1953) siendo su principal preocupación el procurar lectura sana y amena para la mujer, tuvo también a su cargo la colección "Mi libro", cuyos títulos fueron cuidadosamente escogidos para la juventud.Patricia, la heroína del libro cautiva de inmediato por su caracter alegre y su gran fé en Dios y en los seres que forman su familia. Le enfrenta con situaciones penosas y pasa horas de gran sufrimiento y de incomprensión, pero no pierde su ánimo y su deseo de salir adelante.En las páginas de esta novela, escrita en forma de diario y que pueden ponerse en todas las manos, hay emoción, espontaneidad, ternura y una palpitante calidad humana.
Cuando lo empecé tenía miedo de que me desilusionara porque lo leí cuando tenía como 13 años, pero la verdad es que lo encontré igual de bueno que la primera vez, un libro que en su simpleza esconde tantos mensajes bonitos que hoy en día con este mundo globalizado a veces se nos olvida, encontrar la belleza en las cosas simples de la vida como un cielo estrellado o un paisaje bonito, el amor y la bondad de sus personajes se respira en cada página, para mi seguirá siendo uno de mis libros favoritos.
Este libro me trae tantos sentimientos... Es una de las novelas que me mandaron a leer en el colegio que más me marcó; algo tenía la narración de Patricia que se conectaba conmigo y me encantaba.
Lamentablemente, no soy la que era a esa edad y este libro ya no supone la misma experiencia. Ahora lo veo con otros ojos, los de una persona más grande y distinta, lo que tristemente me hizo tener otra impresión de la historia. Es por esto que tengo que separar mi opinión en dos: la de la Laura del pasado y la de hoy.
La Laura del pasado se releyó esta historia más de una vez, no solo encontrando entretención en ella, sino que también consuelo. No puedo acordarme de este libro sin cariño, porque el amor que sentí por él era genuino y de verdad puedo decir que me marcó.
La Laura de hoy recuerda esos sentimientos, pero su experiencia con la narración es otra. El libro sigue pareciéndome entretenido, Patricia sigue siendo una buena narradora y el final de la trama sigue emocionandome. Pero también no pude dejar de notar la pluma moralista, predicando a dios en cada página de una manera que no recordaba, sumado a ciertas actitudes infantiles de Patricia que no sé si correspondían con su edad, y ciertas frases cheesy que eran más adecuadas para una clase de biblia que una novela.
Aunque no es lo que recordaba, si fue lindo volver a sumergirme en el mundo de Nuestras Sombras, que a pesar de mis reproches sigue siendo un bonito libro. Muy recomendable, sobre todo para niñas que se están iniciando a la lectura, para que se entusiasmen con la literatura chilena (si es que no les importa que les metan a dios hasta en la sopa, ATEOS TENGAN CUIDADO).
Este libro es el favorito de una de mis pacientes regalonas, me lo presto ella para conocer esta linda historia.
Me llamo mucho el tipo de narrativa, la vision de su protagonista y como debe crecer en su mentalidad sin perder su esencia. Su memsaje final sobre lo que dejamos en el mundo, lo que el resto termina viendo de nosotros es claro desde el principio.
Es un libro hermoso, me encanta la forma inocente en la que está narrado. Lo recordaba más emotivo y menos religioso y conservador(?) pero al leerlo veo a mi abuela Sylvia siendo Patricia y me encanta.
Interesante como registro de lo que se consideró literatura para jóvenes en las últimas décadas y en el país. Lectura necesaria para todas/os quienes tienen interés en este campo.
Una historia maravillosa, debe ser la única de ese estilo que ha logrado encantarme con sus personajes. Esa relación entre hermanas en que la menor ve a la mayor como su ejemplo, al punto de nombrarla como "la perfecta". Emocionante y adorable cuento.
Hay libros que no se olvidan, que se quedan pegados en la memoria como un eco suave de la infancia. Nuestras sombras, de la escritora chilena María Teresa Budge, es uno de esos. Publicado en 1940 y leído por generaciones de escolares, sigue latiendo con fuerza en mi corazón porque logra algo que pocos libros consiguen: emocionarme siempre, sin importar la edad que tenga. Aquí conocemos a Patricia, una niña inquieta y chispeante que ve su mundo transformarse cuando sus padres se separan. Obligada a dejar a su hermana Nora, llega a vivir a Olmué bajo el cuidado de la estricta tía Melania y su inseparable Eduvigis. Con humor, ternura y desobediencia, Patricia va descubriendo que la vida no siempre es justa, pero que incluso en medio de la tristeza hay espacio para la risa, la amistad y la esperanza. Su diario íntimo se convierte en refugio donde vuelca travesuras, pensamientos y confesiones que aún conmueven. Lo entrañable de esta novela no solo está en la historia, sino en los detalles, el olor de los perales, las cocinas con braseros, los viajes en tren, la vida de provincia que Budge retrata con sencillez y hondura.Es literatura costumbrista, pero también un canto a lo universal, la familia, la pérdida, el crecimiento, la necesidad de sentirse amado. Muchos lo comparan con Ana de las Tejas Verdes, y creo que es un buen paralelo, porque ambos nos recuerdan que lo cotidiano puede ser extraordinario. Leerlo de niño es abrir una ventana a la inocencia; leerlo de adulto es reencontrarse con lo que fuimos. Nuestras sombras emociona, hace reír y duele en el pecho, porque sus páginas son un espejo de lo que significa crecer. Lo recomiendo con el corazón. Es un clásico chileno que vale la pena volver a abrazar, porque leerlo es como volver a casa. Es orbitar el hogar. iTiene un libro que hayas leído muchas veces? ¿Seguro que te haya marcado profundamente? @lafacu_de_jatar
Este es uno de mis libros bisagra de mi vida lectora, porque lo leí a los 8-9 años cuando leer 300 páginas era el tremendo desafío, así que de ahí viene el cariño que le tengo. Volver a leerlo hoy es imaginar los tiempos de mi abuela, que era toda una Patricia, con esa mezcla de irreverencia y catolicismo muy rara, donde había un pequeño espacio en que las mujeres podían ser ellas mismas dentro de unos márgenes tan estrechos. Nuestras sombras es un retrato de esos años en Chile, en Olmué y Limache, que está tan bien ambientado, con una protagonista encantadora y graciosa y unas escenas que me encantaron, como la escapada a Santiago y la muerte de la tía. Me darían ganas de haber podido leer un Nuestras sombras 2 en que se hubiera mostrado que ese final feliz tan correcto, pero que se siente tan frágil y precario fuera más real: que ella no se vuelve una “Perfecta” como su hermana, que los papás igual se siguen llevando mal y que Patricia pudiera por fin salir del encierro de las ideologías de la época. Pero lamentablemente es una protagonista mujer. Papelucho si pudo hacerlo.
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Debo reconocer que cuando estaba en el colegio no me atraía mucho la lectura, y debe haber sido porque los títulos y la temática de libros no eran nada de interesantes ni atractivos, todo lo contrario.
Pero cuando nos hicieron leer este libro algo en mí comenzó a cambiar, y pasó a ser mi libro favorito.
Cuenta la historia de Patricia, interna de las Monjas Francesas de Valpo cuyos papás se van a separar y es enviada al cuidado de una tía anciana y solterona en Olmué, su padre le da de regalo un Diario …
Narrativa maravillosa, inocente y tan real que los sentimientos expuestos se viven con la lectura
He perdido la cuenta de cuántas veces he leído este libro a lo largo de mi vida, representa una pieza fundamental de mi infancia y de mi gusto y acercamiento a la lectura. Es una historia familiar, tierna y entrañable donde eres capaz de encariñarte y empatizar con Patricia, su hermana Nora y el resto de personajes. Continuaré releyéndolo cada año está novela, porque trae tantos recuerdos a mi mente, emociones y momentos felices que volvería una y otra vez sin dudar a vivir en esta mágica historia.
Es la segunda vez que leo este libro, después de más de 10 años, y ha causado el mismo efecto en mi, me llena de su bondad, me sorprende con cada acontecimiento, me estremece hasta las lágrimas y ha vuelto a tocar cada fibra de mi corazón con su sencillez y ternura. Aún me deja pensando el proverbio con el que parte: "Nuestras sombras son más grandes que nosotros mismos" 💕 Les cuento que este fue el primer libro que leí en el colegio que de verdad me gustó, y con él descubri mi amor por la lectura hasta formar lo que hoy es mi mini biblioteca personal 📚
Lo leí muchas veces en mi niñez y adolescencia, lo recuerdo con mucho cariño. La autora nos entrega una historia desde el punto de vista infantil, que va madurando con el crecimiento y los problemas a medida que el libro avanza, cambiando la inocencia y las rabietas por las preocupaciones, la enfermedad y el miedo. Se disfruta, se sufre y se crece con Patricia y su vida.
Este libro lo leí como parte del listado que nos dieron en el colegio cuando tenía 14 años y desde entonces ha sido uno de mis favoritos, me encantan los personajes y la relación que hay entre las hermanas.
Agarre este libro por compromiso y termino siendo uno de los que me marcó, es fácil de leer, la historia no es predecible que es algo que también atrapa. Encuentro que tiene la misma vibe que los libros de Anna de las tejas verdes o anne of green gables
yo le tenía un gran cariño a este libro de cuando era chica, así que por eso decidí releerlo. la verdad es que lo recordaba mejor, o estaba bien para mi yo más pequeña. en general sí me gustó, pero se me hizo tedioso a ratos y sentía que no terminaba nunca ajajaj. lo recomiendo para niños.
Leí este libro cuando era niña y recuerdo que en ese momento me gustó mucho, la historia era linda. No sé si volvería a leerlo actualmente, pero le guardo mucho cariño.
Cuando chica era uno de mis libros favoritos... era tan femenino y dulce, y además me encantaba eso de que era tan chileno... lo paseos, las costumbres, la tranquila (a veces muy fome) vida provinciana... jeje, los nombres de los pueblos. Y me encantaba que ella escribiera un diario.
Lo recomiendo, aunque tal vez lo recuerde mejor de lo que era. Obvio que es bastante simple... pero tampoco es totalmente plano. A causa de este libro me dieron ganas de tener accidentes y contrariedades, solo para sentirme especial e importante, como la protagonista, jaja. Cuando chica, digo.
Una historia simple y emotiva que trae recuerdos de tiempo que no viví, personas que no conocí y canciones que nunca escuché. El tiempo pasado en que nos sitúa se vuelve tan familiar como la vida misma apenas comienzas a leer.