tuve la suerte (meticulosamente planeada con quince alarmas programadas el día de la inscripción) de asistir a un taller de poesía que impartía María junto con Laura. recuerdo que entré en el taller buscando un ejemplo claro, algo que enseñar para acompañar las pocas palabras con las que me sé manejar, para demostrar lo que la poesía es para mi. de la primera sesión salí con un ojo aún más sensible a la imagen, una configuración nueva que veía la poesía diferenteel camino era aún un boceto y María terminó de definir lo que había y lo que estaba por venir.
nunca me hubiera imaginado que el ejemplo más representativo de lo que es el protagonismo de la imagen en un poema fuera, precisamente, un poema de María, y menos que fuera el que abre su primer poemario.
llevaba años esperando leer a María Limón. las redes son esa cosa donde sigues a alguien y vas viendo cómo evoluciona, cómo crece en esto de los libros. había leído algún poema suelto en revistas y cosas así, desde entonces esperaba ver cómo sería su primer libro.
así, llegamos a «Los bordes». un poemario increíble donde María ha puesto el cuerpo. este libro viene de la mano de palabras de Paula Melchor para la contra y Laura Rodríguez Díaz para el prólogo. siento que después de ellas ya no puedo decir nada más, pero al menos quiero intentarlo. como decía, este libro es el cuerpo y la voz de una niña, de muchas niñas, de todas las niñas que nos paramos a leer. hay algo que nos vuelve niñas al leer, también hay algo que nos vuelve niñas cuando encontramos el hambre. hay algo que nos lleva a crecer y volvernos de nuevo mujeres, aunque siempre quede la niña dentro. este poemario no es que nos hable de los límites, si no que nos lleva a ellos. lleva al cuerpo al límite, al borde, y nos explica esa búsqueda y la falta desde ahí. un libro dividido en cuatro partes, donde empezamos con una idea clara: la muerte. también la otra idea: el cuerpo. algo que ya nos persigue durante toda la lectura. el yo que nos habla sabe de la fragilidad del cuerpo, por eso lo lleva hasta el extremo, para así palparlo todavía más.
hay una gran presencia de lo religioso: «Creo en la arcada / como un acercamiento a Dios. / No hay otro momento / en el que estemos / más limpios».
de la familia: «Madre, toma mi cuerpo / es por el bien común».
de la infancia: «No conocía el pudor / corría tras los otros niños / […] porque aún era inocente / aún era pequeña aún no sabía / cómo se alimentaban los mamíferos».
del paso de niña a adulta: «Pero una no conoce la muerte / hasta los trece años / y con los muslos manchados / es demasiado tarde».
el amor, lo amoroso, lo deseante: «Pienso en tu sexo y me siento frágil: / contigo no hay que rebanarse / la garganta».
en concreto el deseo sáfico: «Te lo dije tantas veces; / he tenido que amar a otras mujeres / para poder aceptar este cuerpo».
el seguir, escapar, buscar y así encontrar otro borde que palpar: «Allá donde nuestra vista no alcanza / las voces siguen rumiando».
Poemas de días pachuchos donde nuestra propia voz nos consume. Reflexiones. Ira. Desengaño. Paz. Anhelo. Amor. Seguramente vuelva a él cuando ni yo mismo me entienda. Precioso.
"Nadie me explicó que el cuerpo es una casa y que los mismos que la habitan son aquellos que planean su derribo."
Si tuviera que describirlo con una palabra sería intenso. He sentido la ira, la rabia, el dolor y la soledad en cada página. He vuelto a hablar con aquella niña que no sabía cómo enfrentarse al mundo, y que quizás aún no sepa cómo hacerlo pero hora sé que no estamos solas, que poco a poco aprenderemos a vivir con nosotras mismas sin odiarnos en el proceso.
Pa mi es que el cuerpo como vehículo desde el que se atraviesa el mundo me vuelve absolutamente loca y ademas es que soy maria limoner y sevillana asi que no soy objetiva con eso de la religión como una práctica que pertenece a la infancia en plan el teje. En fin que sí a todo
Hace meses ya que leí por primera vez Los Bordes, en un tren directo a Madrid que, por azar, me llevaría a conocer a María en la Feria del Libro. Allí María me escribió en la libreta Ojalá que este libro sea también un poco tuyo lanzando un augurio al futuro, porque cuando se hacen nuestros los libros sino cuando encuentran las palabras justas que a nosotras nos faltan, cuando nos tocan la piel en un tren de vuelta a casa mientras repetimos una y otra vez en voz baja pero si mi cuerpo esta roto, donde vivo.
hay que sopesar y agradecer a maría porque ahora hay cuchillos en mi vientre y duelen mucho y por mucho que quiera estoy sola y no tengo a una amiga a mi lado que me haga de comer y me dé besos en la frente
María Limón escribe desde un sujeto colectivo con el que creo que varios cuerpos socializados desde la feminidad, la gordura y el trauma podemos sentir esa identificación (casi) plena. Leerlo se ha sentido como un asentimiento constante.
todo lo que yo sabía de maría era gracias a javi y a lu. después de la lectura la conozco un poco más y sé que estas palabras tienen una voz y una historia. todavía queda nuestro encuentro. como ella me dijo : nos vemos en granada y nos ponemos cuerpo.
(las imágenes que plasma son tan impactantes……..)
«rasgué la pie / porque creí encontrar / un vacío suficiente / un espacio ilimitado / una tierra extensa / donde acogerte / sin restricciones»
"Comencé a llorar en silencio y a rezar sin mover los labios En las salas de espera siempre se es una niña"
Los bordes no solo explora las limitaciones físicas sino también todas esas situaciones en las que nos hemos visto sobrepasadas; como niñas, y como mujeres. Un muy buen primer poemario de María Limón ❤️🩹
“Prometo no llorar ante el tacto Pero si mi cuerpo está roto dónde vivo”
lo de la poesía corporal es una cosa… qué conmovedor y qué doloroso. verdaderamente el cuerpo es hogar, contenido y continente. una casa que se rasga cuando entra el amor.
“Rasgué la piel porque creí encontrar un vacío suficiente un espacio ilimitado una tierra extensa donde acogerte sin restricciones.”
Una joyita que va de las entrañas de María a las de esta lectora, totalmente removida por cada palabra recogida y cuidadosamente colocada. Qué doloroso, qué bonito, qué redentor. La herida no es nueva.
3,5 algunos son realmente buenos que puedo decir me encantan los poemas pero no se valorarlos y menos numéricamente. si quieres mi opinión sobre cualquier poemario que tengo aquí puesto pregúntame en persona mejor
"si al yacer entendiste/ que no éramos iguales/ podrías haber dicho/ sácate las venas amor/ las pisaríamos y durante el juego/ -estallido de color superfluo-/ aprendería que toda materia/ puede ser vulnerada/ por tu presencia."
si has leído esta reseña estás obligadx a leer «los bordes» maravillosísimo poemario de marialimón que a cada poema te hace decir «uf» coger aire y desear la lectura del siguiente