Este es un libro muy necesario. En forma extraordinariamentebreve nos proporciona una brillante reseña del desarrollo, a lolargo de poco más de dos milenios, de aquellas ideas que hanmoldeado el orden político y la civilización misma de Occidente.Pocos académicos poseen el conocimiento enciclopédico requeridopara escribir un libro como éste, y poquísimos son losque tienen además la habilidad para relatar la historia de unaforma tan atractiva para el lector general. El Profesor Rougieres esa rara excepció un erudito y un escritor.El autor tiene una preparación especial para el cumplimientode esta tarea. Es un filósofo distinguido que se ha interesadotoda su vida por la historia de la filosofía y de la ciencia, y durantemás de treinta años se ha interesado cada vez más por elescenario político contemporáneo. De hecho, en algún momentocontribuyó eficazmente a promover el movimiento en favor delreavivamiento de los principios de la sociedad libre que es ahorauno de los signos esperanzadores de nuestro tiempo.
Un libro excelente para entender el origen, ideas y personajes que dieron forma a la cultura occidental. Excelente como una introducción, para quien gusta de la historia de la ciencia, de la política o de la economía. Ya que lleva a un viaje desde la Antigua Grecia hasta la época moderna de democracias liberales y sociedades capitalistas, con un enfoque claro y citas a obras y trabajos que van desde filósofos griegos hasta autores contemporáneos como Arthur Koestler. Su prosa es muy buena, con pasajes que rayan en lo épico, aunque otros tienden a ser repetitivos sobre todo en los último 3 capítulos. De igual manera se tiene una suerte de ambivalencia con el enfoque hacia la influencia del cristianismo y la relevancia de la Edad Media, ya que en algunos párrafos la muestra como una época de transición tras la caída de Roma y en otros como una época de absoluta tiniebla, y a la religión como un ente redentor del hombre (esclavo y artesano) y a la par como el más ferviente defensor de que se mantenga sumido en la ignorancia y la miseria incluso después de la época del Renacimiento (obviando por ejemplo la existencia de la Escuela de Salamanca, o el aporte a la ciencia de los Jesuitas). Situación similar ocurre con el tratamiento de la Revolución Francesa, sobre la cual a pesar de mostrar sus grandes errores, así como el Terror, la dictadura e inestabilidad que generó en Francia y Europa, en lugar de analizarla por los hechos objetivos, la encumbra a la misma par que la Revolución Americana, debido a sus postulados teóricos, declaraciones, manifiestos e intenciones. En definitiva una obra que no se arriesga a grandes críticas históricas, pero proporciona abundante cantidad de datos de los períodos y hechos que trata, a partir de las cuales el lector puede profundizar más.
Decepcionante libro en el que lo más sorprendente resulta el elogioso prólogo de Hayek. Resulta inadmisible que un ensayo escrito en los años sesenta del pasado siglo repita tópicos, desmentidos repetidamente por los historiadores ,acerca de la "oscura edad media" que condenaba el conocimiento y del florecimiento renacentista como un fenómeno de ruptura total con la etapa anterior. Aún más graves son afirmaciones como que Santo Tomás no logró reconciliar el aristotelismo con el cristianismo, o que las obras grecorromanas se salvaron gracias a los árabes y a algún noble pagano. Ni una mención, pues, a la salvaguarda de Occidente gracias a la Iglesia en los siglos siguientes a la caída de Roma, o a la labor de los Monasterios en la preservación de libros y difusión de las ideas.
En cuanto al desarrollo de la ciencia, el autor se centra, por supuesto, en el conflicto de Galileo con el Papa, y atribuye los fundamentos racionales que permitieron el origen de la misma a los griegos y al redescubrimiento de obras de Arquímedes. Olvida que Newton, Galileo y la mayor parte de los padres de la Ciencia eran creyentes convencidos de la existencia de leyes que regulaban los fenómenos, por la razón de que el Universo había sido creado por un Dios racional (recordemos la famosa frase de Galileo de que la Matemática era el el lenguaje con el que Dios había escrito el Universo).
Omite también el autor que los grandes artistas del Renacimiento fueron cristianos, y que los motivos y temas clásicos que caracterizan sus obras fueron solicitados y financiados por importantes miembros de la Iglesia Católica. Reduce toda la filosofía medieval a la escolástica de los últimos siglos, y no contempla la influencia en la aparición del Renacimiento de la caída de Constantinopla, la cual conllevó la llegada de múltiples tratados y libros a Occidente. Hay por supuesto elogios a Diderot, Voltaire y la Revolución Francesa, pero sin comentar la persecución religiosa que tuvo lugar en esa época; las Guerras Mundiales apenas se mencionan (quizás para sostener la endeble teoría del autor de que la mayor parte de los conflictos bélicos ha tenido motivos religiosos), y se repite la teoría de Weber que atribuye el capitalismo a la ética protestante, teoría que también presenta a día de hoy bastantes puntos débiles. Avanzando en el tiempo, encontramos perlas como que el proletario "no quería reconocer lo que había mejorado su situación", o propuestas tan egoístas como aplicar el control de natalidad a los países pobres para facilitar su desarrollo.
Antes de terminar, conviene mencionar que papel de España en el "Genio de Occidente" es, para el autor, prácticamente inexistente. La Escuela de Salamanca no existe (llamativo en un libro centrado en el desarrollo y la economía), y la gesta de trasladar las ideas y la cultura occidental a todo un continente a partir de 1492 no merece atención por parte del autor.
Demasiado escueto para mi gusto. Intenta abarcar tanto que se queda en la superficie de la mayoría de los temas, aunque es encomiable su intento de síntesis. Para un rápido vistazo de algunos de los grandes logros intelectuales y científicos no está mal, pero con una buena historia de la filosofía y algún ensayo científico como " Una Breve Historia de Casi Todo" se tendría una más amplia visión de todo esto.