Me di cuenta que leí todo con una sonrisa por la ternura. Poemas suaves y resplandecientes, piedras ovaladas en una corriente tranquila. Me atrevería a decir que son de amor. Tienen una música muy linda, característica siempre presente en los poemas de Juan. Las palabras se acarician entre ellas, los versos caen en la rendija exacta de los ojos. Me dan una sensación de lentitud que agradezco, algo así como estar acostada y que algo hermoso empiece a suceder al frente.