Me sorprendió un poco ver que esta novela de Martín Kohan cuenta con tan buenas calificaciones. No porque Los cautivos no las merezca, claro, sino sencillamente porque es de esos libros que, cuando no se logra entender su contexto, pueden parecer engañosamente simples, y hasta no muy bien escritos.
Los cautivos es, ante todo, una parodia: Bajo el disfraz de la novela histórica, Kohan no hace más que ridiculizar, en algunos casos hasta el extremo del grotesco, los tópicos de la literatura argentina de mediados del siglo XIX, de la cual el propio Echeverría (protagonista y "héroe" de esta novela) formaba parte.
Desde el título -que remeda una de las más famosa obras de Echeverría: (La cautiva)- ya se advierte la intención paródica. Partiendo de ahí, durante toda la novela -pero sobre todo en la primera parte- Kohan se dedica a ridiculizar, sutil pero despiadadamente, la escritura de los Sarmiento, Mármol, Echeverría, etc.
Empezando por el narrador, irritante como no he visto otro, cargado de toda esa pedantería didáctica propia de la época, que se manifiesta en las explicaciones redundantes y absurdas con las que inunda el relato. Como muestra, baste un botón: “Iban al galope, y el sonido seco de los caballos pateando el suelo era lo único que se oía en la vastedad. Para que se comprenda: era un sonido idéntico al de los dedos de las manos golpeados en el borde de una mesa de madera, cuando se imita adecuadamente el ritmo del galope. ”
Y por supuesto, la dicotomía civilización-barbarie, planteada por Sarmiento en su Facundo pero esbozada de un modo u otro en toda la literatura de ese período, no podía escapar a la mordacidad de Kohan, primero en la caricaturización que hace de los gauchos en general, representados por Tolosa y Gorostiaga: “La pobreza de recursos de Tolosa le impedía expresar el concepto de mes, y mucho menos pensar que los meses pudieran recibir nombres como octubre, junio o marzo”. Y, por último, en el grotesco personaje de Maure, que representa la más completa bestialidad. Por el otro lado, la pretendida civilización también es caricaturizada en la figura de Echeverría, autor de poemas que enamoran, pero que, a la hora de la verdad, actúa hipócritamente como el más cretino de los hombres.
En síntesis: una novela irreverente, que alza un manto de burla sobre la Historia, pero, sobre todo, sobre la Literatura que se ha encargado de interpretarla.